La entrada de Thiel Macro en el accionariado de Vista se conoce a través de un formulario presentado ante el regulador bursátil estadounidense, un trámite obligatorio para los grandes gestores que operan en Wall Street y que permite reconstruir con detalle los movimientos de sus carteras. El documento cifra la cartera total del fondo en torno a los 418,7 millones de dólares, lo que sitúa la apuesta por la petrolera argentina como una posición relevante —cerca del 18% del total declarado— aunque no mayoritaria dentro de su estrategia de inversión.
Vista Energy cotiza en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y en la de Nueva York, donde sus ADS —certificados que representan acciones de compañías extranjeras negociadas en el mercado estadounidense— permiten a inversores como Thiel tomar posiciones sin operar directamente en el mercado argentino. Esta vía se ha convertido en habitual para fondos internacionales que buscan exposición al sector energético latinoamericano sin asumir el riesgo operativo directo ni las restricciones cambiarias vigentes en Argentina.
El fondo del empresario no es ajeno al sector energético. Su cartera incluye posiciones en compañías como Vistra, American Electric Power, DTE Energy, FirstEnergy, CMS Energy y X-Energy, además de una participación en Amazon, según la misma documentación. La compra de acciones de Vista supone, sin embargo, su entrada directa en uno de los proyectos energéticos estratégicos de Argentina, un activo alejado del perfil tecnológico con el que Thiel construyó buena parte de su fortuna.
Vista y Vaca Muerta, el motor energético argentino
Vista se ha consolidado como uno de los actores centrales de Vaca Muerta, la formación de hidrocarburos no convencionales situada principalmente en la provincia de Neuquén, en la Patagonia. La compañía produce alrededor de 160.000 barriles equivalentes de petróleo diarios y ha invertido más de 6.500 millones de dólares en el país desde su desembarco en el yacimiento, según sus propios informes de producción. En mayo elevó sus previsiones de producción e inversión, en línea con el crecimiento sostenido que registra la formación en los últimos ejercicios.
La formación ocupa una superficie comparable a la de Bélgica y concentra la actividad de más de una treintena de compañías nacionales e internacionales, según cifras del Gobierno argentino, que la describe como la segunda mayor reserva mundial de recursos no convencionales de gas y la cuarta de petróleo. Su desarrollo es uno de los pilares de la estrategia del país para incrementar la producción, ampliar las exportaciones energéticas y captar divisas, una necesidad que ha marcado buena parte de la política económica argentina de las últimas décadas.
La relación de Thiel con Argentina no se limita a esta operación bursátil. El inversor se reunió con Milei en Buenos Aires, un encuentro tras el cual el mandatario explicó a medios locales que ambos habían abordado cuestiones de política económica y fiscalidad. Medios argentinos han informado, además, de que Thiel adquirió una vivienda en una zona exclusiva de la capital, aunque esa operación inmobiliaria es independiente de la compra de acciones ahora conocida.
Milei ha situado la atracción de inversión extranjera como uno de los ejes de su programa desde que asumió la presidencia en diciembre de 2023. Entre las medidas figura el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), aprobado en el marco de la Ley Bases de 2024, que ofrece beneficios fiscales y cambiarios a proyectos de gran envergadura, varios de ellos vinculados a Vaca Muerta. El Gobierno argentino ha defendido reiteradamente que este marco normativo resulta clave para atraer capital como el que ahora aporta el fondo de Thiel.
Un inversor de Silicon Valley con influencia política
Peter Thiel edificó su fortuna en Silicon Valley como cofundador de PayPal, cofundador de la firma de análisis de datos Palantir Technologies y uno de los primeros grandes inversores externos de Facebook. Su perfil combina la actividad empresarial con una influencia política relevante en Estados Unidos, donde ha financiado campañas y candidatos afines al ala libertaria del Partido Republicano, lo que ha alimentado el interés mediático por sus movimientos financieros fuera del país. La diversificación de su cartera hacia el sector energético, visible en sus posiciones en eléctricas estadounidenses, se amplía ahora a un activo estratégico de la economía argentina.
Ni Thiel Macro ni Vista han realizado, hasta el momento, declaraciones públicas adicionales sobre el alcance o los objetivos de la operación más allá de lo recogido en la documentación presentada ante la SEC. Tampoco la Casa Rosada ha emitido un comunicado específico sobre la compra, más allá del contexto ya conocido de la relación entre Milei y el inversor estadounidense.
La operación se enmarca en una fase de expansión de Vaca Muerta, con varias compañías —entre ellas YPF, la petrolera estatal argentina, y operadoras internacionales— ampliando su capacidad de producción y exportación, incluidos proyectos de gasoductos y terminales de gas natural licuado orientados a mercados asiáticos y europeos. La estrategia recuerda al giro que ya intentó el país en la década pasada, cuando la nacionalización de YPF en 2012 y los acuerdos posteriores con operadoras internacionales buscaron desbloquear la explotación del yacimiento tras años de dependencia de las importaciones energéticas.
A partir de ahora, el foco estará en si esta incursión de Thiel Macro en Vista se amplía con nuevas adquisiciones o si permanece como una posición puntual dentro de su cartera. Los próximos informes que el fondo deba presentar ante la SEC, así como la evolución de la producción y las inversiones anunciadas por Vista para los próximos ejercicios, permitirán calibrar si la operación marca el inicio de una relación más profunda entre el inversor y el desarrollo energético argentino.