La cumbre anual de la ONU concentra cada septiembre a decenas de jefes de Estado y de Gobierno en una semana de reuniones bilaterales que definen buena parte de la agenda diplomática de los meses siguientes. La presencia de Trump marca el ritmo de la jornada, con una sucesión de encuentros que abarcan desde América Latina hasta el Ártico.
La reunión con Delcy Rodríguez se produce en un contexto de tensión prolongada entre Washington y Caracas, marcado por sanciones económicas y por la ruptura de relaciones diplomáticas de 2019, cuando Estados Unidos dejó de reconocer al Gobierno de Nicolás Maduro y respaldó a Juan Guaidó como presidente encargado. Un acercamiento en el marco de la ONU tendría un valor simbólico considerable, aunque el material no precisa el contenido de lo tratado.
La cita con Volodímir Zelenski llega en un momento en que la guerra en Ucrania, iniciada con la invasión rusa de febrero de 2022, continúa condicionando la política exterior estadounidense hacia Europa del Este. Los encuentros entre ambos mandatarios en foros multilaterales se han escrutado históricamente como termómetro del respaldo de Washington a Kiev, en particular sobre ayuda militar y garantías de seguridad a largo plazo.
Entre las citas de la jornada figura también un nuevo marco de entendimiento sobre Groenlandia, territorio autónomo danés cuyo interés estratégico para Estados Unidos se ha intensificado por su posición en las rutas árticas y sus reservas minerales. Trump ha expresado en distintas ocasiones su voluntad de reforzar la presencia estadounidense en la isla, en un contexto de competencia con Rusia y China por las rutas de navegación que el deshielo abre en el Ártico.
La disputa se inserta en una rivalidad más amplia entre grandes potencias por los recursos y las rutas comerciales del Ártico, una región donde la OTAN mantiene un interés creciente por la proximidad de Rusia y la militarización de su flanco norte. Dinamarca, miembro de la Alianza Atlántica, ha defendido la soberanía sobre el territorio; el detalle del acuerdo mencionado no ha podido confirmarse de forma independiente.
No es la primera vez que Trump plantea la cuestión groenlandesa: en 2019, durante su primer mandato, propuso comprar la isla a Dinamarca, oferta que la entonces primera ministra danesa, Mette Frederiksen, calificó de absurda, lo que derivó en la cancelación de una visita de Estado prevista a Copenhague.
La actividad diplomática de Trump en Nueva York se suma a un año marcado por movimientos de fondo en frentes económicos, como el pulso entre Europa y China en torno al coche eléctrico, ilustrado por las declaraciones del presidente de Audi, Gernot Döllner, quien ha señalado que China nos está presionando en ese mercado.


