Un mercado estratégico expuesto a la competencia
El litigio se sitúa en un mercado estratégico para España, primer productor y exportador mundial de aceite de oliva. Cualquier distorsión en los flujos de importación desde terceros países repercute de forma directa en el precio que reciben los olivicultores de Jaén, Córdoba, Ciudad Real o Toledo, provincias que concentran buena parte de la superficie olivarera nacional y que operan con costes de producción muy superiores a los de los proveedores del sur del Mediterráneo.
El resquicio aduanero que denuncia COAG
Según la denuncia, el problema no reside en el contingente arancelario en sí —un cupo anual de 56.700 toneladas libres de arancel que la UE reconoce a Túnez dentro del Acuerdo Euromediterráneo— sino en una vía paralela. COAG sostiene que buena parte del aceite tunecino se acoge a un régimen aduanero diseñado originalmente para transformar mercancías extracomunitarias y reexportarlas fuera de la Unión, pero acaba, en la práctica, vendiéndose en el mercado interior español, sin computar como importación extracomunitaria convencional ni someterse a los mismos controles de trazabilidad y origen.
Según los datos que la organización atribuye a 2025, esas 65.500 toneladas suponen el 81% del total importado, frente al 19% que sí transitó por el contingente oficial. El desequilibrio, de confirmarse, sería sustancial: más de cuatro veces más aceite habría entrado por la vía no controlada que por el cauce reglado. COAG advierte de que ese aceite compite con el español «a precios que los olivicultores no pueden igualar porque quedan por debajo de sus propios costes de producción».
La ruta que borra el origen a través de Portugal
Un segundo elemento de la denuncia apunta a Portugal como plataforma de triangulación. Según los datos que difunde COAG, las importaciones portuguesas de aceite tunecino se multiplicaron por más de tres entre 2023 y 2024, al pasar de 962 a 3.406 toneladas, mientras Portugal reexportó a España 131.877 toneladas de aceite de oliva ese mismo año, el 56% de todas sus exportaciones del producto. La organización sostiene que ese tránsito por un tercer país europeo permite que el aceite pierda cualquier referencia documental a su origen tunecino antes de llegar al lineal español.
Lo que no pone, y legalmente se lo permiten, es que llegó de Túnez». La organización subraya que esa opacidad impide al comprador conocer la procedencia real del producto que adquiere.
El marco normativo europeo aplicable
El Acuerdo Euromediterráneo entre la Unión Europea y Túnez, vigente desde 1998, contempla contingentes arancelarios preferenciales para productos agrícolas sensibles, entre ellos el aceite de oliva, como mecanismo para fomentar la integración comercial mediterránea sin desestabilizar a los productores comunitarios. El propio acuerdo incluye cláusulas de salvaguardia que permiten a la Comisión Europea, a petición de un Estado miembro, suspender o limitar ventajas arancelarias cuando se demuestre que las importaciones causan un perjuicio grave a la producción interior; activarlas exige un procedimiento formal ante Bruselas con aportación de datos de mercado.
El régimen de perfeccionamiento activo, por su parte, está regulado por el Código Aduanero de la Unión y permite la entrada temporal de mercancías no comunitarias para su transformación, con la obligación de reexportarlas fuera del territorio aduanero europeo. Si una parte de ese aceite terminase en el mercado interior sin completar la reexportación, constituiría un uso irregular del régimen, algo que corresponde verificar a las autoridades aduaneras nacionales y a la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF).
Una tensión recurrente en el sector
No es la primera vez que el olivar español eleva la voz contra las importaciones tunecinas. La revisión de los contingentes arancelarios previstos en el acuerdo bilateral ha sido en años recientes motivo de fricción, en un contexto de sequía prolongada que redujo la cosecha española y disparó los precios del aceite en el mercado interior. Aquellos episodios evidenciaron la sensibilidad del sector ante cualquier flujo adicional de aceite extracomunitario, sea por cupo oficial o por vías alternativas, un patrón que se remonta a las tensiones comerciales agrícolas mediterráneas de las últimas décadas.
Las cuatro peticiones al Gobierno
COAG ha formalizado ante el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación cuatro demandas concretas: que España comunique a la Comisión Europea su oposición a cualquier ampliación del contingente preferencial tunecino; que se activen las cláusulas de salvaguardia del Acuerdo Euromediterráneo; que se refuercen los controles aduaneros y de trazabilidad para detectar triangulaciones vía terceros países; y que la Administración informe periódicamente al sector de las medidas adoptadas.
Réplicas pendientes y datos por corroborar
La pieza constituye, de momento, la única fuente pública de estas cifras y de la denominación «aceite fantasma tunecino». Ni la Agencia Tributaria, responsable del control aduanero en España, ni la Comisión Europea han difundido datos propios que confirmen el porcentaje del 81% ni la dimensión exacta de la triangulación a través de Portugal. Tampoco consta, hasta la fecha de esta información, una respuesta pública del Ministerio de Agricultura a las cuatro peticiones, ni de las autoridades tunecinas o portuguesas a las acusaciones de la organización agraria.
Qué puede ocurrir a partir de ahora
El recorrido inmediato de esta denuncia depende de si el Ministerio de Agricultura decide trasladar formalmente la queja a la Comisión Europea y de si Bruselas abre una investigación sobre el uso del régimen de perfeccionamiento activo para el aceite tunecino. Activar la cláusula de salvaguardia requeriría, en cualquier caso, un análisis previo de mercado por parte de la Comisión, un proceso que en casos similares con otros productos agrícolas se ha prolongado varios meses. Mientras tanto, el sector olivarero andaluz seguirá reclamando explicaciones sobre un flujo comercial que, de confirmarse con datos oficiales, tensionaría aún más un mercado ya marcado por la variabilidad de las cosechas y la competencia de terceros países mediterráneos.
