La campaña, cuyo objetivo declarado es alcanzar las 50.000 adhesiones, sitúa a Ceuta como la segunda provincia con mayor respaldo, solo por detrás de Madrid, un dato que sus impulsores vinculan directamente con la crisis fronteriza vivida en la ciudad autónoma los pasados 30 y 31 de julio.
Los promotores sostienen su petición sobre seis ejes: la disputa por Ceuta y Melilla, el presunto espionaje mediante el programa Pegasus a los teléfonos de Pedro Sánchez y varios ministros, la delimitación de aguas próximas a Canarias, el giro del Ejecutivo español sobre el Sáhara Occidental y la falta de consulta ciudadana previa sobre la elección de Marruecos como socio organizador.
La petición establece además un itinerario concreto: reclama que España solicite formalmente a la FIFA la exclusión de Marruecos y comunique esa posición al resto de organizadores; si esa vía fracasa, plantea que abandone la candidatura compartida, incluso a costa de renunciar a albergar encuentros.
«No estamos en contra del Mundial. Estamos en contra de organizarlo con Marruecos», señala el manifiesto de la plataforma «No con Marruecos».
El documento subraya que la coorganización implica compartir durante años decisiones sobre sedes, seguridad, financiación y representación internacional del torneo. Incluso en el supuesto de que España continúe en el proyecto, la iniciativa exige la publicación íntegra de los acuerdos suscritos con la FIFA y el resto de países organizadores, un presupuesto cerrado y auditado, un tope explícito al gasto público y garantías de seguridad para los aficionados españoles que se desplacen a suelo marroquí.
La disputa por la sede de la final
El pulso ciudadano coincide con la ofensiva de Marruecos por ganar protagonismo dentro del torneo conjunto. El presidente de la federación marroquí, Fouzi Lekjaa, ha afirmado públicamente que la final de 2030 se jugará en la provincia de Benslimán, donde se construye el Gran Estadio Hassan II, cerca de Casablanca, pese a que la FIFA no ha comunicado de forma oficial cuál será el escenario del partido decisivo. Frente a esa pretensión, el Gobierno español ha defendido que España aspira a albergar la final del torneo.
El trasfondo de la tensión entre Madrid y Rabat se ha visto alimentado por gestos en el ámbito futbolístico, como la pancarta desplegada por ultras del club marroquí MAS de Fez reivindicando Ceuta y Melilla como territorio marroquí, un episodio que los promotores de «No con Marruecos» citan como muestra adicional de la controversia diplomática que rodea a la coorganización mundialista.
España, Portugal y Marruecos organizarán conjuntamente el Mundial de 2030, con tres partidos inaugurales en Argentina, Uruguay y Paraguay en conmemoración del centenario de la primera Copa del Mundo, disputada en Montevideo en 1930. La FIFA adjudicó la candidatura tripartita en diciembre de 2024 sin un referéndum ciudadano previo, un extremo que la plataforma reprocha en su manifiesto.
Con las 16.432 firmas recabadas hasta el momento, los responsables de «No con Marruecos» pretenden alcanzar las 50.000 adhesiones y trasladar la presión tanto al Gobierno como a la Federación para forzar una reconsideración de la candidatura conjunta.


