En la Puerta de Purchena almeriense, un millar de personas corearon consignas contra la subida de precios y los contratos temporales, bajo el lema «Hacia la huelga general». Los convocantes, del Sindicato de Inquilinas, exigieron contratos de alquiler indefinidos «hasta que la vivienda deje de ser un negocio», según se escuchó en la protesta, y reclamaron una bajada de precios junto a la Casa de las Mariposas.
La primera movilización se celebró el viernes en Sevilla, con un recorrido desde las Setas hasta el Palacio de San Telmo, sede de la Junta de Andalucía. Los convocantes cifraron la asistencia en 15.000 personas, frente a las 2.500 que estimó la Policía, una discrepancia habitual en este tipo de convocatorias. El sábado la protesta se trasladó a Cádiz y Jerez de la Frontera, donde miles de manifestantes denunciaron el avance de los pisos turísticos como motor de expulsión de vecinos de sus barrios, y a Huelva, donde centenares de personas se concentraron ante la subdelegación del Gobierno.
Por la tarde del sábado, las marchas de Granada y Málaga reunieron las cifras más altas del fin de semana. En Granada, bajo el lema «Organiza tu rabia contra el negocio de la vivienda», la Policía Nacional estimó en 12.000 los asistentes y la Policía Local en 10.000; la protesta concluyó con una acampada en la explanada del Palacio de Congresos que los organizadores pretenden mantener por tiempo indefinido.
Acampada en la plaza de la Constitución de Málaga
En Málaga, cerca de 8.000 personas se manifestaron contra la proliferación de pisos turísticos en la capital de provincia donde más han crecido en los últimos años, con lemas como «Málaga no se vende» y «Es indecente. Gente sin casa, casas sin gente». La ciudad mantiene desde entonces una acampada en la plaza de la Constitución con más de 120 tiendas de campaña contabilizadas.
«Málaga ha dicho basta. Basta de alquileres imposibles, basta de desahucios, basta de fondos de inversión haciendo negocio con nuestras casas y basta de una ciudad en la que cada vez resulta más difícil vivir», Sindicato de Inquilinas.
El coordinador general de IU Andalucía, Toni Valero, participó en la marcha malagueña, que calificó de «éxito», y defendió que «el movimiento por la vivienda es imparable». Para Valero, resulta «evidente» que los «cambios profundos» solo llegarán con un Congreso «en sintonía plena» con «el clamor y las necesidades de la calle».
Las protestas se convocaron en solidaridad con el llamado caso Maricarmen y en rechazo a la caída de los dos decretos de vivienda del Gobierno. La ofensiva del movimiento inquilino sobre el precio del alquiler contrasta con la posición del PP, que reclama «dar confianza a los propietarios para que pongan su vivienda en alquiler», según defendió el dirigente popular Nadal, uno de los tres partidos que tumbaron los decretos.
En Córdoba, las plataformas Stop Desahucios Córdoba y Movimiento por la Vivienda convocaron la concentración de este domingo a las siete de la tarde en la plaza de Costasol «ante la crisis de la vivienda y las insuficientes y tímidas reformas del Gobierno». «Debemos seguir presionando», insistieron los convocantes, en el cierre de un fin de semana de movilizaciones que se extendió por prácticamente todas las capitales andaluzas, con la única excepción de Jaén.


