El operativo culmina una investigación abierta el 29 de septiembre, cuando los agentes localizaron dos trasteros empleados para el consumo y la distribución de la sustancia. El rastreo de esos locales condujo a los investigadores hasta los puntos de entrada del gas en la red de suministro, lo que terminó en la detención de los cuatro responsables, a los que la Policía Municipal señala como integrantes de un grupo criminal organizado.
A los detenidos se les atribuyen delitos de pertenencia a grupo criminal, tráfico de sustancias nocivas para la salud y depósito de sustancias peligrosas. El óxido nitroso intervenido se encontró repartido en 582 recipientes almacenados en locales de alquiler de trastero situados en ambos distritos del sureste madrileño, una logística orientada, según las pesquisas, al circuito de discotecas y fiestas.
En su cuenta oficial, el cuerpo describió la incautación como la mayor registrada hasta la fecha en la región.
«La mayor aprehensión de óxido nitroso de la Comunidad de Madrid. La operación culmina con la desarticulación de uno de los principales grupos criminales dedicados al suministro de este gas en el ocio nocturno de Madrid», Policía Municipal de Madrid (@policiademadrid).
El fenómeno no es nuevo para los investigadores. A comienzos de marzo la Policía Municipal había abierto una primera línea de trabajo por el repunte del consumo de gas de la risa, detectado tanto en la vía pública como en el interior de discotecas, que entonces se saldó con cuatro detenciones. Fue a raíz de aquellas pesquisas cuando el cuerpo identificó al grupo ahora desarticulado como uno de los principales proveedores de la sustancia en la capital.
El óxido nitroso, conocido popularmente como gas de la risa, provoca una sensación de euforia casi inmediata, con una duración estimada de entre 30 segundos y tres minutos. Entre sus efectos figuran la risa incontrolable, la desconexión o disociación, y alteraciones en la percepción del sonido y la visión, además de mareos, pérdida temporal del equilibrio y sensación de hormigueo en rostro y extremidades.
El óxido nitroso es un gas de uso médico y alimentario legal, cuya venta recreativa opera en un vacío regulatorio: no figura entre las sustancias fiscalizadas por la Ley de Drogas, lo que ha llevado a varios ayuntamientos a perseguir su distribución por las vías del tráfico de sustancias nocivas y el depósito de sustancias peligrosas, como en este caso.
Según fuentes policiales, la investigación continúa abierta y no se descartan «futuros arrestos» vinculados a la red desarticulada en Vallecas. El caso se suma a otras operaciones recientes de los cuerpos de seguridad en la región, como la que llevó a la Policía a desalojar Los Rosales y el Tarajal de Ceuta con 350 agentes.
