Una coautora del informe señaló que el deterioro respecto al año previo obedece a dos factores combinados: la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París, y revisiones estadísticas al alza en los registros históricos de emisiones de gases de efecto invernadero, lo que amplía la base sobre la que se calculan los escenarios futuros.
El Acuerdo de París, suscrito en 2015 por prácticamente todos los países del mundo, fijó como objetivo central mantener el aumento de la temperatura global muy por debajo de 2 grados centígrados, con el esfuerzo puesto en no superar 1.5 grados. Estados Unidos ya había abandonado el pacto durante el primer mandato de Trump, en 2017, para reincorporarse bajo la Administración de Joe Biden; la nueva salida repite el patrón de discontinuidad que ha caracterizado la política climática estadounidense en la última década.
Panamá figura entre los pocos países del mundo clasificados como carbono negativo, condición que la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y el Ministerio de Ambiente han utilizado como argumento en foros internacionales, dado que sus bosques y la operación del Canal absorben más dióxido de carbono del que el país emite. Esa posición no exime, sin embargo, al istmo de los efectos físicos del calentamiento, que ya se reflejan en la gestión hídrica de la vía interoceánica.
La propia ACP ha debido imponer en años recientes restricciones de calado a los buques que transitan el Canal a causa de sequías prolongadas vinculadas a fenómenos como El Niño, cuya frecuencia e intensidad los científicos del clima asocian al calentamiento. Esas medidas, adoptadas para preservar el agua dulce de los lagos Gatún y Alhajuela, han tenido impacto directo en el comercio marítimo mundial y en los ingresos que el Canal transfiere al Tesoro Nacional.
El PNUMA es el organismo de Naciones Unidas encargado de coordinar las respuestas ambientales globales y de publicar cada año, antes de la cumbre climática de la ONU, el llamado informe de la brecha de emisiones, que compara los compromisos nacionales de reducción con la trayectoria necesaria para cumplir el Acuerdo de París. Panamá, como parte firmante, presenta periódicamente sus contribuciones determinadas a nivel nacional, documentos en los que el Ministerio de Ambiente detalla sus metas de reducción y adaptación climática.
El cálculo llega en medio de otros indicadores que presionan a los gobiernos de América Latina, como el récord de desempleo que atraviesa Chile en medio de un ajuste fiscal. En la región, la vulnerabilidad al cambio climático convive con economías de márgenes estrechos para financiar la adaptación.
La proyección de 2.6 grados centígrados se conoce en vísperas de la próxima ronda de negociaciones climáticas de la ONU, en la que los países firmantes del Acuerdo de París deberán revisar sus compromisos de reducción de emisiones frente a una brecha que, según el PNUMA, continúa ampliándose.
