"Creo que lo estamos haciendo bien", dijo Trump al ser consultado sobre sus perspectivas entre los votantes hispanos, antes de partir de la Casa Blanca hacia un mitin republicano en Kansas, donde respaldará la candidatura del senador Roger Marshall. El mandatario volvió a apoyarse en su desempeño de las presidenciales de 2024, cuando logró el mayor porcentaje de voto hispano registrado por un candidato republicano.
"Tengo un tremendo voto hispano", declaró Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
La semana pasada, el Centro Pew difundió un sondeo según el cual solo el 24% de los votantes hispanos aprueba la gestión de Trump, frente al 38% que registraba al inicio de su segundo mandato. El mismo estudio señala que, aunque el republicano obtuvo cerca de la mitad del voto hispano en 2024, el 70% de los votantes latinos considera que sus políticas perjudicaron a esta comunidad y el 61% cree que su situación empeoró durante el último año.
El deterioro del respaldo se produce en un contexto marcado por la preocupación por el costo de la vida y el rechazo de buena parte del electorado latino a la política migratoria del mandatario, centrada en deportaciones masivas que han generado tensión en comunidades con alta presencia hispana.
El pasado 2 de octubre, durante un viaje de campaña a Texas, Trump ya había defendido su respaldo entre los latinos y aseguró que no daría marcha atrás en su política migratoria pese a las mediciones adversas.
"Tenemos que hacer lo que tenemos que hacer", dijo Trump el 2 de octubre en Texas, en referencia a las deportaciones masivas.
Más de 36 millones de hispanos están habilitados para votar el 3 de noviembre, lo que convierte a este grupo en uno de los bloques electorales de mayor peso del país y en un factor que ambos partidos buscan capitalizar en los distritos clave para el control del Congreso. El giro hacia el Partido Republicano en 2024 rompió una tendencia histórica: el voto latino había respaldado de forma mayoritaria al Partido Demócrata desde la década de 1960, cuando los comicios presidenciales empezaron a medir ese segmento como bloque diferenciado.
El resultado de estos comicios de medio mandato definirá el equilibrio de fuerzas entre republicanos y demócratas en ambas cámaras durante la segunda mitad del mandato presidencial, en un proceso que se desarrolla en medio del debate migratorio que ha marcado la relación de Washington con buena parte de América Latina, una coyuntura que se suma a otros procesos de la región, como el que enfrenta a Lula y Bolsonaro a una semana de la segunda vuelta en Brasil.
