El ministro de Hacienda, Jaime Quiroz, desarrolló toda su carrera profesional en el sector privado como empresario, y a comienzos de octubre buscó contener la inquietud entre un auditorio de empresarios cristianos en Santiago apelando a citas bíblicas y algunas cifras, tras hacerse públicos varios indicadores adversos.
"No pierdan la calma ni se desesperen", dijo Jaime Quiroz, ministro de Hacienda de Chile, a un grupo de empresarios cristianos en Santiago.
Los indicadores que motivaron ese llamado dibujan un cuadro de estancamiento. La inversión productiva, tanto pública como privada, tuvo un crecimiento prácticamente nulo en el segundo trimestre, arrastrada por la caída del sector construcción. La demanda interna también se estancó, y el costo de la vida subió 4.1% interanual en julio, impulsado en buena medida por el encarecimiento de los combustibles en un país que importa casi todo el crudo que consume.
El frenazo quedó en evidencia con caídas del PIB de 0.5% en el primer trimestre y de 0.2% en el segundo, respecto a los mismos períodos del año anterior. Se trata de la mayor contracción desde la pandemia, en el contexto del plan de austeridad que Kast, presidente de derecha radical llegado al poder en marzo, prometió como vía para reactivar la inversión y el empleo.
El origen del 'bencinazo'
El detonante se remonta al estallido de la guerra en Irán, pocos días después de que Kast llegara a la Moneda con su propia motosierra para recortar el gasto fiscal. El precio del barril de petróleo se disparó, pero mientras la mayoría de los gobiernos buscó mitigar el impacto, el Ejecutivo chileno optó por no intervenir y dejó que el costo de los combustibles subiera según el mercado, episodio conocido localmente como el "bencinazo".
La decisión generó manifestaciones callejeras e indignación ciudadana. El precio de la gasolina en los surtidores de la Región Metropolitana, la zona más poblada del país, subió alrededor de 30% entre los días previos al inicio del conflicto y mediados de octubre, mientras el diésel escaló más de 40%, golpeando a los hogares más vulnerables y a las pequeñas empresas, y transmitiendo el alza en cadena al resto de la economía.
"El costo fiscal de compensar el alza de precios era excesivo y amenazaba con socavar sus esfuerzos por reducir el déficit fiscal", explicó Nicolás Saldías, economista principal para las Américas del centro de análisis Economist Intelligence Unit.
Saldías añadió que el desgaste político fue considerable: "El costo político para el gobierno fue muy elevado, ya que la popularidad de Kast cayó rápidamente y no se ha recuperado", señaló. Para Joan Domene, economista jefe para América Latina de Oxford Economics, la medida terminó por afectar la confianza de los consumidores, un componente clave para sostener el consumo interno.
El desplome de la minería del cobre
A ese cuadro se sumó el derrumbe de la actividad minera, columna vertebral de la economía chilena como mayor exportador mundial de cobre. En agosto la producción minera cayó 17.4% en términos anuales, su nivel más bajo en tres décadas, resultado de interrupciones operativas en los yacimientos y condiciones climáticas adversas durante julio y agosto, que se sumaron a una tendencia negativa arrastrada desde comienzos de año.
El sector enfrenta además una preocupación estructural: la concentración de cobre en la roca ha disminuido, lo que eleva los costos de producción y añade incertidumbre a las proyecciones, incluso si se cumple la expectativa de una recuperación productiva el próximo año.
La magnitud del golpe llevó al Banco Central de Chile a recortar sus proyecciones de crecimiento para este año a un rango entre 0.25% y 0.75%, mientras el Fondo Monetario Internacional ajustó su estimación a 0.6%. De confirmarse, Chile cerraría el año como una de las economías con peor desempeño de América Latina, superada en debilidad únicamente por Bolivia.
El núcleo de la discusión económica gira en torno a si la desaceleración es transitoria o estructural. El gobierno de Kast aplicó un recorte presupuestario del 3% a todos los ministerios, además de la reducción o cierre de programas calificados como "ineficientes" y una contracción de la inversión pública directa, con las que buscó reducir el déficit fiscal. Según Saldías, esas mismas políticas fiscales también están frenando el crecimiento económico.
El episodio chileno contrasta con otras trayectorias fiscales de la región. Mientras Santiago lidia con desempleo récord y contracción del PIB, Panamá fue reconocido cuando LatinFinance nombró a Felipe Chapman 'Ministro de Finanzas del Año', y meses atrás salió de la lista negra fiscal de la Unión Europea tras más de seis años.
Expertos coinciden en que el próximo año podría haber una leve desaceleración de los precios energéticos globales, aunque marginal. Si ese escenario se mantiene y no surgen nuevos contratiempos, es posible que se vea "una tendencia a la recuperación de la economía tan pronto como en el primer trimestre del año que viene", comentó Joan Domene, economista jefe para América Latina de Oxford Economics.
