El fentanilo, completamente sintético, es entre 50 y 100 veces más potente que la heroína, que se extrae de la amapola. Su producción no depende de cultivos ni de rutas agrícolas, sino de laboratorios improvisados, lo que abarata el acceso a la droga y ha multiplicado su presencia en las calles estadounidenses. A ese opioide se le suman ahora tranquilizantes sintéticos para animales, que prolongan su efecto pero bloquean la eficacia del tratamiento de emergencia.
La xilacina y la medetomidina, conocidas en la calle como "tranq", son sedantes que ralentizan la respiración de quien las consume. A diferencia del fentanilo, no responden a la naloxona, el aerosol nasal comercializado como Narcan que en la última década transformó el número de sobredosis mortales en el país al permitir revertirlas de forma inmediata. La xilacina provoca además úlceras cutáneas necróticas, heridas que pueden llegar hasta el hueso y resultan difíciles de tratar.
El impacto de la naloxona en las cifras nacionales mide la magnitud del problema. En su punto máximo, en 2022, murieron por sobredosis en Estados Unidos unas 110,000 personas, la mayoría por opioides. El año pasado la cifra había bajado a unas 70,000, un retroceso que no equivale al fin de la crisis sino a su mutación: la amenaza ya no es solo el opioide, sino los cocteles que lo acompañan y que el antídoto no neutraliza.
Mike, veterano del ejército de 48 años con dos décadas de adicción a los opioides, financia su consumo con trabajos en una casa de empeños y una gasolinera del barrio de Linden, en Columbus. Una dosis de las que fuma sobre papel de aluminio le cuesta tres o cuatro dólares. Al ser consultado sobre con qué cree que están adulteradas, respondió: "con xilacina y con esa que no podemos pronunciar", en referencia a la medetomidina.
El crack adulterado con fentanilo
En Columbus y en Chicago se documentaron casos de consumidores de crack —un estimulante que no es un opioide— que murieron por sobredosis tras consumir dosis adulteradas con fentanilo, un fenómeno que en la calle se conoce como "dosis caliente". Scott Sanders, de 65 años y director del grupo de rehabilitación Hope Dealer Community, que lleva casi una década en recuperación, sostuvo que la tragedia radica en que estos consumidores ignoran que están ingiriendo un opioide.
"La tragedia es que los consumidores de estimulantes que compran crack creen que eso es lo que están consumiendo, pero no es así. Están consumiendo crack mezclado con fentanilo u otros cocteles de opioides y sufriendo una sobredosis sin darse cuenta", explicó Scott Sanders, director de Hope Dealer Community.
Sanders detalló que en los últimos 12 meses en el condado de Franklin, donde se ubica Columbus, el 78% de las sobredosis mortales se deben a estimulantes, y añadió que las muertes por sobredosis entre hombres negros en Ohio estarían en aumento. Su diagnóstico apunta a un giro: el estimulante, antes ajeno a los opioides, se ha convertido en una vía de exposición involuntaria al fentanilo.
Su organización colabora con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos en un programa de muestreo de drogas: los participantes entregan agujas o pipas usadas para que se tomen muestras, enviadas luego a un laboratorio de los CDC en Carolina del Norte. Ese análisis habría confirmado que las sospechas de consumidores como Mike sobre la composición de sus dosis eran acertadas.
Reuniones en la iglesia de Glenwood
En la iglesia de Glenwood, al otro lado de la ciudad, los integrantes de Hope Dealer Community se reúnen semanalmente para compartir sus experiencias con el consumo y la sobredosis. Un hombre relató cómo sobrevivió a una sobredosis en julio de 2022 pese a que dos paramédicos le administraron naloxona intravenosa tres veces sin éxito; uno de ellos quiso darse por vencido, pero el otro insistió en un último intento que le salvó la vida.
Tonya, otra integrante del grupo, contó entre lágrimas cómo su sobrino murió de una sobredosis mientras ella misma sufría una sobredosis simultánea de crack adulterado con fentanilo.
"No es suerte. Se supone que debo estar aquí", dijo Tonya, integrante de Hope Dealer Community, ante el grupo reunido en la iglesia de Glenwood.
La crisis de opioides en Estados Unidos ha concentrado la atención internacional en los últimos años, en paralelo a otros asuntos de agenda global cubiertos por esta sección, como la reaparición del papa León XIV tras ser operado de un cáncer de pulmón. En el terreno, el riesgo sigue intacto para quienes consumen. "Esta droga prácticamente te hará hacer cualquier cosa, por desgracia", dijo Mike sobre el fentanilo, antes de advertir sobre los márgenes de la sobredosis: "Si inhalas demasiado, no hay vuelta atrás. Es como un disparo. No puedes hacer retroceder la bala".


