La jornada del lunes fue la primera de seis sesiones programadas por un grupo de docentes que decidió llevar sus cátedras a la calle tras conocerse que el Ejecutivo ordenó retirar piezas vinculadas a los movimientos feministas y LGBTI, las víctimas de la violencia política y el acuerdo de paz firmado en 2016 con las FARC. Con un parlante y un micrófono, los profesores Ana María Forero, de la Universidad de los Andes, y Andrés Góngora, de la Universidad Nacional, respondieron preguntas del público sentado frente al museo, el mayor del país.
La iniciativa surgió, según explicó Catalina Muñoz Rojas, profesora asociada del Departamento de Historia y Geografía de la Universidad de los Andes y promotora de las clases, como respuesta a "la reacción que ha suscitado la remoción de obras del Museo Nacional por una orden desde la Presidencia". La docente detalló que participan especialistas de distintas disciplinas dispuestos a sostener el debate durante toda la semana. "Vamos a estar toda la semana conversando con el público sobre esto que nos preocupa hoy", añadió.
Piezas ligadas a la Constitución de 1991
Muñoz situó el origen de las exposiciones retiradas en el proceso de transformación museística impulsado tras la Constitución de 1991, que a su juicio obligó al museo a representar "un país plural, diverso". Sostuvo que ese trabajo se desarrolló mediante "procesos curatoriales muy rigurosos", con participación de comunidades diversas para garantizar narrativas representativas de la nación.
"Lo que ocurrió es grave porque esos procesos democráticos y participativos se vieron truncados por una orden que vino desde arriba. Eso es contrario a lo que dice nuestra Constitución, eso es contrario a la ley. Estamos aquí para analizar eso desde distintos ámbitos", afirmó Catalina Muñoz Rojas, profesora de la Universidad de los Andes.
La clase se desarrolló bajo la vigilancia de decenas de efectivos de la Unidad Nacional de Antidisturbios (Unadi), el mismo cuerpo que el sábado y el domingo disolvió con fuerza las protestas multitudinarias registradas frente al museo. Muñoz relató que los organizadores dialogaron previamente con los agentes para dejar clara la naturaleza pacífica del encuentro.
"Hemos conversado con ellos, les hemos dicho que nuestra iniciativa es académica y pacífica, que los invitamos también a escuchar, a ser parte de, y esperamos que sepan respetar este espacio en el que tenemos profesores universitarios compartiendo su conocimiento con un público que está sentado escuchando, haciendo preguntas", explicó Muñoz.
La controversia por el retiro de las obras no ha dejado de crecer desde que trascendió la decisión del Ejecutivo la semana anterior, en un episodio que los organizadores enmarcan en lo que describen como una "batalla cultural" promovida desde el Gobierno. Entre los asistentes a la primera sesión figuraba Ana López, una ciudadana española radicada en Colombia desde hace 17 años, quien defendió la pertinencia de manifestarse frente a lo que calificó de "decisiones arbitrarias, ultraconservadoras, ultraautoritarias".
López dijo sentir "miedo" y "temor a un autoritarismo extremo", y subrayó la importancia de que no exista "complicidad silenciosa" ante lo que considera arbitrariedad y censura. La disputa en torno al Museo Nacional se suma a un calendario cultural bogotano activo, en contraste con la agenda cultural de Panamá que reúne folclore, sinfónica y ciencia. Los organizadores anunciaron que las clases públicas continuarán durante la semana frente al museo, con nuevas sesiones a cargo de docentes de distintas universidades del país.