Alemania encabezó el volumen de pasajeros transportados en la Unión Europea, con 2.954 millones, seguida de Francia, con 1.312 millones, e Italia, con 844 millones, según los datos de Eurostat correspondientes a 2025. El conjunto comunitario pasó de 445.000 millones de pasajeros-kilómetro en 2024 a 457.000 millones el año siguiente, una progresión alineada con los planes de la Comisión Europea para reforzar el tren como alternativa al avión en trayectos de corta y media distancia.
El retroceso español se inició tras el accidente ferroviario de Adamuz, ocurrido el 18 de enero, en el que murieron 46 personas y otras 292 resultaron heridas. El INE registró una caída del 14% interanual en el número de usuarios de alta velocidad ese mismo mes, que se agravó hasta el 32% en febrero. Los ocho primeros meses de 2026 cerraron con 25,86 millones de pasajeros, frente a los algo más de 29 millones del mismo periodo de 2025.
La reducción se prolongó con oscilaciones durante el resto del semestre: un 18% en marzo, un 15% en abril, un 7% en mayo y un 10% en junio. Julio registró una caída del 6,8%, mientras que agosto mostró el primer repunte del año, del 0,6%, según la misma fuente estadística. Las cifras del INE todavía no recogen el impacto del accidente de Urda, posterior al cierre de ese periodo de referencia.
Trece fallos del LZB en dos meses
La línea donde se produjo el accidente de Urda sufrió 13 fallos del sistema de frenado automático LZB y 14 incidencias operativas en apenas dos meses, según los registros disponibles sobre el estado de la infraestructura. Las limitaciones de velocidad y las interrupciones del servicio derivadas de esas incidencias condicionaron la operativa de la red de alta velocidad durante buena parte del ejercicio, en paralelo a la caída de la demanda detectada por el INE.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) constató igualmente el retroceso desde el ámbito regulatorio: en el primer trimestre de 2026, los servicios comerciales de alta velocidad transportaron un 21% menos de viajeros que un año antes. Entre abril y junio hubo una recuperación respecto al trimestre previo, aunque el volumen se mantuvo un 10% por debajo del registrado en el segundo trimestre de 2025, según el organismo supervisor.
Al deterioro operativo se sumó la pérdida de confianza de los usuarios. Una encuesta de 40dB publicada en febrero reflejó que el 58% de los consultados tenía poca o ninguna confianza en el sistema ferroviario español. El mismo sondeo señalaba que un 20,5% de los encuestados aseguraba haber dejado de utilizar el tren después de los accidentes, y otro 24,2% se planteaba hacerlo.
El contraste entre la trayectoria europea y la española se produce mientras Bruselas impulsa iniciativas de movilidad y seguridad en el espacio comunitario, desde el refuerzo de las capacidades de Frontex hasta nuevas exigencias de transparencia en el transporte aéreo, como la obligación de mostrar el precio total del equipaje de mano desde 2027. El ferrocarril, sin embargo, no figura entre los expedientes que la Comisión haya vinculado directamente a la situación española.
Las estadísticas del INE correspondientes a los meses posteriores al accidente de Urda, aún pendientes de publicación, determinarán si el repunte apuntado en agosto se consolida o si el descenso de viajeros se agrava en la recta final del año.