El aniversario llega tras una semana de desplazamientos. La semana pasada Doña Sofía viajó a Armenia, donde recibió la noticia del accidente de Urda (Toledo) y asistió a la entrega del Premio Internacional Príncipe Talal de Desarrollo Humano 2026, un galardón que reconoce iniciativas de cooperación y desarrollo social en el ámbito internacional.
Días antes, el 23 de octubre, acudió al Teatro Campoamor de Oviedo para la entrega de los Premios Princesa de Asturias, donde el público la ovacionó a su llegada al palco de honor. Desde allí siguió la ceremonia y los discursos de su hijo, el Rey Felipe VI, y de su nieta, la Princesa de Asturias. En el almuerzo posterior con los galardonados, según la crónica de la jornada, volvió a ser centro de atención por su carácter conversador.
El año que ahora culmina con su 88 cumpleaños ha incluido además la representación española en los actos por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, con presencia en Miami y Nueva Orleans. Washington ha conmemorado la efeméride a lo largo de 2026, y España ha reivindicado en ella su papel en el apoyo a la causa independentista estadounidense durante el siglo XVIII, un capítulo que suele quedar eclipsado por el protagonismo franco-estadounidense en los relatos de aquella guerra.
A esa agenda exterior se suma el trabajo que Doña Sofía mantiene al frente de la Fundación Reina Sofía, centrada en la investigación sobre Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), enfermedades neurodegenerativas y Alzheimer, además de su respaldo a los Bancos de Alimentos y a programas de emergencia social, con actos registrados en los últimos meses.
Lejos de una retirada de la vida pública o de una presencia testimonial, su actividad combina la constancia en actos de representación vinculados a la Corona, una presencia discreta en citas de calado dinástico como el 12 de Octubre o los Premios Princesa de Asturias, el compromiso con causas sociales a través de su fundación y la promoción cultural y musical que ha caracterizado su papel público desde que llegó a España como Reina consorte en 1962. Su interés por la música la ha llevado durante años a vincularse a iniciativas como las reseñadas por esta sección en torno al patrimonio cultural y las bibliotecas históricas.
El acto del viernes en San Fernando se enmarca en la tradición de entrega de banderas a unidades militares, un protocolo recurrente en la relación entre la Familia Real y las Fuerzas Armadas desde la Transición, cuando la monarquía parlamentaria asumió el papel de mando supremo de los ejércitos recogido en la Constitución de 1978. La ceremonia confirmará el papel de madrina que Doña Sofía ha desempeñado en distintas unidades a lo largo de las últimas décadas.