Corregidos los efectos estacionales y de calendario, el retroceso interanual se modera hasta el 1,4%, nueve décimas por debajo del dato de agosto, según el propio INE. La diferencia entre la serie bruta y la desestacionalizada apunta a que parte del deterioro responde a un efecto calendario, aunque la trayectoria descendente se mantiene en ambas lecturas desde julio.
El mapa autonómico muestra fuertes contrastes. Baleares registra el mayor desplome, con un 5,3% menos que en septiembre de 2025, seguida de la Comunidad Valenciana (-3,3%) y Canarias (-2,9%). Completan la lista de retrocesos Asturias (-2,1%), Cataluña (-2%), Madrid (-1,9%), La Rioja (-1,6%), Castilla y León (-0,9%), Galicia (-0,8%), Extremadura (-0,7%), Andalucía (-0,6%) y Navarra (-0,2%).
En el lado opuesto, Cantabria logra el mayor incremento, con un 1,8%, por delante de Ceuta (1,7%), Murcia (1,4%) y Aragón (1,1%). Castilla-La Mancha suma un leve 0,1% y el País Vasco mantiene sus ventas sin variación respecto al año anterior, según los mismos datos del INE.
El desglose por productos revela que el golpe más severo lo sufre el equipamiento personal, con una caída del 8,4%, y las estaciones de servicio, que retroceden un 6,8%. La alimentación baja un 0,3%, mientras que el resto de productos sube un 0,4%. En sentido contrario, el equipamiento del hogar avanza un 4,2% y los productos de salud un 2,8%, lo que apunta a un consumo que se reorienta hacia bienes duraderos y de necesidad frente al gasto en moda y combustible.
Por tipo de establecimiento, las pequeñas cadenas son las más perjudicadas, con un descenso del 2,1%, seguidas de las grandes superficies (-0,7%) y los comercios unilocalizados (-0,3%). El comercio electrónico, en cambio, crece un 1,7% y las grandes cadenas un 1,3%, una brecha que refleja el desplazamiento del consumo hacia los canales digitales en detrimento del pequeño establecimiento.
El empleo del sector no reflejó ese deterioro de las ventas: la ocupación en el comercio minorista creció un 0,8% interanual en septiembre, nueve décimas más que en agosto, aunque descendió un 1,5% respecto al mes anterior, según el INE. La divergencia entre ventas y empleo ya se observó en ciclos previos de desaceleración del consumo, cuando el ajuste del sector tarda en trasladarse a las plantillas.
En el acumulado de los nueve primeros meses del año, el comercio minorista todavía mantiene un crecimiento medio del 1%, impulsado por las grandes cadenas (+4,2%) y el comercio electrónico (+3,6%), mientras que las pequeñas cadenas acumulan una caída del 3,3% en lo que va de año.
El dato de septiembre, el tercero consecutivo en negativo, convive con tensiones económicas de distinto signo en las comunidades, como refleja el pacto presupuestario que Chivite selló con Bildu para los Presupuestos de 2027 de Navarra, región que, según el INE, limita su caída de ventas al 0,2%, la más contenida entre las comunidades en negativo.