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Localizan frente a Filipinas el barco prisión Hofuku Maru, hundido en 1944

Un equipo de exploradores confirma el paradero del mercante japonés, que transportaba a más de 1.200 prisioneros aliados cuando fue atacado hace 82 años

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
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Un equipo de investigadores liderado por el explorador Josh Gates ha localizado los restos del Hofuku Maru, un buque mercante japonés reconvertido en barco prisión durante la Segunda Guerra Mundial, frente a la provincia de Zambales, en la isla filipina de Luzón.

El Hofuku Maru formaba parte de un convoy japonés que había salido de Singapur en el verano de 1944 con destino a Borneo. Una avería en los motores obligó al buque a permanecer varado casi dos meses en Manila, donde fue sometido a reparaciones antes de reincorporarse a la navegación. El 20 de septiembre de ese año se unió a una nueva formación con rumbo a Japón, llevando en sus bodegas a 1.289 prisioneros de guerra, en su mayoría británicos y neerlandeses, hacinados en condiciones de calor extremo y falta de ventilación.

La travesía terminó al día siguiente. El 21 de septiembre de 1944, un avión estadounidense impactó la popa del buque con una bomba de aproximadamente 450 kilos. Minutos después, un torpedo golpeó el centro del casco y partió el barco en dos mitades que se hundieron por separado. De los 1.289 cautivos a bordo, murieron cerca de 1.047, mientras que unos 240 lograron sobrevivir al naufragio, según los datos recogidos por la Hellships Memorial Foundation.

El episodio se cuenta entre los mayores desastres registrados en la historia de los conocidos como «barcos del infierno» japoneses, embarcaciones civiles o de carga reconvertidas para transportar prisioneros de guerra sin las protecciones exigidas por las convenciones internacionales, y que en varios casos fueron atacadas por aviación o submarinos aliados que ignoraban su naturaleza. El propio nombre —hell ships, en inglés— surgió de los relatos de supervivientes tras la contienda.

La clave del hallazgo fue un documento japonés digitalizado que localizó en 2025 el investigador John Duresky, miembro de la fundación. Ese archivo detallaba con precisión la posición del ataque al convoy y confirmaba que el Hofuku Maru fue el segundo buque alcanzado en la formación, un dato que permitió acotar la zona de búsqueda tras décadas de intentos infructuosos. «Nos quedamos totalmente sorprendidos al descubrir que las fuentes japonesas conservaban información sobre dónde atacaron al convoy y qué barcos fueron alcanzados», declaró Randy Anderson, fundador de la Hellships Memorial Foundation, en declaraciones recogidas por Euronews.

De un archivo japonés a cincuenta metros de profundidad

Con esa referencia como punto de partida, el equipo liderado por Gates viajó a la provincia de Zambales acompañado por el especialista en imagen submarina Evan Kovacs y el arqueólogo marítimo Calvin Mires. El grupo combinó equipos de sonar con cinco inmersiones de buceo técnico hasta dar con un pecio situado a unos 50 metros de profundidad frente a la costa occidental de la isla de Luzón.

La identificación se basó en la comparación del tamaño del casco, la disposición de los mástiles y las bodegas, y un modelo de fotogrametría tridimensional generado a partir de las inmersiones, que los investigadores cruzaron con los planos originales del Hofuku Maru. La fractura del casco en dos secciones, además, coincide con los relatos tanto estadounidenses como japoneses sobre el ataque de 1944, según detalló la fundación.

El hallazgo se produce en un contexto de creciente actividad arqueológica submarina sobre los restos del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial, un patrimonio disperso por miles de kilómetros de fondo marino entre Filipinas, Indonesia y el sur de Japón, donde numerosos convoyes fueron hundidos por la aviación y los submarinos estadounidenses en el marco de la campaña de bloqueo naval contra Japón entre 1943 y 1945.

La localización de barcos prisión tiene precedentes recientes. En 2023 se identificó el Montevideo Maru, otro «hell ship» japonés hundido en 1942 frente a Filipinas con más de un millar de prisioneros australianos a bordo, en lo que se considera la mayor pérdida marítima de la historia de Australia. Aquella expedición sirvió de referencia metodológica para búsquedas posteriores de pecios cargados con prisioneros de guerra.

Tumba de guerra protegida

La presencia de restos humanos entre los escombros llevó a reconocer el pecio como tumba de guerra marítima, una categoría amparada por convenciones internacionales que prohíbe la extracción de artefactos y restringe las intervenciones a la documentación no invasiva. Según confirmó la Hellships Memorial Foundation, no se recuperó ningún objeto durante las cinco inmersiones realizadas.

En el proceso de verificación participaron, además de la fundación, el Museo Nacional de Filipinas, la Comisión de Tumbas de Guerra de la Mancomunidad, la Agencia de Patrimonio Cultural de los Países Bajos, la Embajada Británica en Manila y el propio Gobierno filipino, un operativo que refleja el carácter internacional de las víctimas: británicas y neerlandesas en su mayoría, procedentes de las antiguas colonias asiáticas de ambos imperios.

El hallazgo abre ahora un proceso de documentación oficial que puede prolongarse durante meses, con la elaboración de informes técnicos y la comunicación a los descendientes de las víctimas a través de los registros de guerra británicos y neerlandeses. Por el momento no se ha anunciado ningún plan de intervención adicional sobre el pecio, que permanecerá bajo la protección legal otorgada a las tumbas de guerra submarinas.

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