La localidad, situada en la confluencia de los ríos Aguanal y Ea, quedó registrada con su nombre actual en 1146, en los documentos de concesión de fuero a Cerezo de Río Tirón. Un siglo antes, el rey Alfonso VIII la había donado al monasterio de Valdefuentes, lo que impulsó su expansión fortificada. La transformación definitiva llegó en el siglo XV, cuando el señorío pasó a manos de los Velasco, familia que consolidó la fisonomía señorial que el pueblo conserva hoy.
El elemento arquitectónico más reconocible de Sajazarra es ese castillo palacio, construido en piedra de sillería de tono crema sobre los restos de una fortaleza previa. La torre del homenaje, de planta rectangular, aparece flanqueada por torres octogonales, mientras que almenas y matacanes defensivos completan una estampa que todavía hoy impresiona a quienes se acercan al municipio.
El recinto amurallado que protegía el trazado urbano original se levantó en la segunda mitad del siglo XIII bajo la influencia de Alfonso X el Sabio, aprovechando el curso del río Ea como defensa natural frente a posibles ataques. De los cuatro accesos que regulaban la entrada a la villa fortificada solo sobrevive uno: la Puerta del Arco, un paso gótico del siglo XV que sigue siendo la entrada principal al casco histórico.
Casonas de los siglos XVII y XVIII
Las callejuelas peatonales del municipio conservan un conjunto de casonas hidalgas y palacetes de piedra de sillería erigidos entre los siglos XVII y XVIII, entre los que destacan la casona barroca de los Martínez de Salinas, con el escudo de los Loma Osorio, y el palacio de los Ruiz de Loizaga. Las fachadas, con balcones floridos y escudos nobiliarios, dan testimonio de la prosperidad que trajo a estas familias el comercio del vino.
Junto a la muralla se alza la iglesia de Santa María de la Asunción, declarada Bien de Interés Cultural, cuya construcción se remonta al siglo XII con la fundación de un antiguo monasterio cisterciense. El templo combina elementos románicos, renacentistas y barrocos, y custodia un retablo renacentista además de las imágenes de la Virgen de la Antigua y de la Virgen de Cillas, patrona de la villa.
Sajazarra suma a este patrimonio histórico un Museo de Arte Contemporáneo al aire libre, con esculturas de hierro y piedra repartidas por plazas y rincones del pueblo. Entre las piezas más singulares figura un dragón metálico que asoma por las ventanas del ayuntamiento, edificio construido en 1893, en un contraste entre la memoria medieval y la creación artística reciente.
Rodeado de viñedos que cambian de color según la estación, el municipio mantiene un vínculo estrecho con la cultura del vino riojano, lo que refuerza su atractivo como destino de turismo rural en una región donde el patrimonio sigue dando sorpresas, como demuestra el reciente hallazgo de una ciudad romana con anfiteatro para 8.000 personas junto al Danubio.


