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Juan Ortega estrena un traje goyesco en la corrida de Ronda

El torero viste este sábado un vestido reconstruido según la estética de la época de Goya, fruto de una investigación con siete artesanos de distintas regiones de España.

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
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El torero Juan Ortega vestirá este sábado, 5 de septiembre de 2026, en la Real Maestranza de Caballería de Ronda (Málaga) un traje de torear reconstruido según la estética de finales del siglo XVIII, época de Francisco de Goya.

La corrida goyesca de Ronda es una de las citas más singulares del calendario taurino español por su exigencia estética: los toreros visten trajes inspirados en los grabados y lienzos que Goya dedicó a la tauromaquia entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, con la serie La Tauromaquia, publicada en 1816, como referencia iconográfica principal. El coso rondeño, levantado por la propia Maestranza en 1785, es uno de los más antiguos de España y escenario recurrente de homenajes a la estética dieciochesca del toreo.

Ortega ha encargado la reconstrucción de un vestido de luces que se aparta de los patrones habituales de la goyesca rondeña —donde suelen predominar adaptaciones estilizadas— para acercarse con mayor fidelidad a los materiales, cortes y bordados documentados en la época de Goya, coincidente con el reinado de Carlos IV y los primeros años del de Fernando VII. El proyecto ha requerido la colaboración de siete artesanos de distintas regiones, especializados en oficios como el bordado en oro y la sastrería taurina tradicional, en un proceso que combina archivo histórico y técnica textil.

El propio torero explicó, en declaraciones recogidas por la prensa especializada, que el objetivo del proyecto es "hacer pedagogía" y "contar el toreo en otros sectores de la cultura", una idea que sitúa la tauromaquia como objeto de estudio histórico y patrimonial más allá del espectáculo, en línea con el papel que Goya otorgó a las corridas como tema recurrente de su obra gráfica y pictórica.

La dispersión geográfica de los talleres refleja la persistencia de oficios artesanales vinculados al toreo en enclaves como Sevilla, Madrid o Valencia, donde se concentra buena parte de la sastrería taurina española desde el siglo XIX. Se trata de oficios en riesgo de desaparición —el bordado en oro sobre seda o la confección artesanal de la montera—, que sobreviven principalmente por encargos de figuras del toreo y de instituciones culturales.

La vinculación entre Goya y el toreo no es casual: el pintor aragonés, nacido en Fuendetodos en 1746, retrató la fiesta taurina como parte de la vida cotidiana española de su tiempo. La serie La Tauromaquia, un conjunto de aguafuertes que documenta suertes, indumentaria y ambiente de las plazas dieciochescas, es hoy fuente iconográfica habitual para historiadores del traje y sastres taurinos que buscan reconstruir prendas de época.

De homenaje a Pedro Romero a laboratorio de reconstrucción histórica

La corrida goyesca de Ronda se instauró en 1954 por iniciativa de la Real Maestranza de Caballería, con el propósito de rendir homenaje a Pedro Romero, torero rondeño del siglo XVIII considerado uno de los padres de la tauromaquia moderna por sistematizar la lidia a pie y la suerte de matar. Desde entonces, la cita se ha consolidado como un evento que combina tauromaquia, patrimonio textil y reconstrucción histórica, atrayendo a aficionados y estudiosos del vestuario de época.

El toreo, como actividad regulada, se rige en España por el Real Decreto 145/1996, que aprobó el Reglamento de Espectáculos Taurinos, y por las normativas autonómicas que lo desarrollan. Ninguna de ellas regula específicamente el vestuario en corridas goyescas, cuya fidelidad histórica depende del criterio de cada torero y de la tradición de cada plaza, lo que convierte iniciativas como la de Ortega en aportaciones voluntarias al patrimonio de la fiesta.

El debate sobre la tauromaquia como bien cultural protegido sigue abierto. La Ley 18/2013 la reconoce como patrimonio cultural del Estado; comunidades como la Comunidad Valenciana o la Región de Murcia la han declarado Bien de Interés Cultural. En sentido contrario, Cataluña prohibió las corridas por ley en 2010, norma que el Tribunal Constitucional anuló en 2016 al considerar que invadía la competencia estatal en materia de patrimonio cultural. Ese trasfondo normativo enmarca iniciativas que apelan a la dimensión artística de la fiesta frente a su cuestionamiento ético y político.

Organizaciones animalistas como el Partido Animalista PACMA mantienen su oposición a cualquier iniciativa que revalorice la tauromaquia, sea desde el ángulo artístico o el histórico, y reclaman su abolición en toda España. Su posición contrasta con la de instituciones taurinas y sectores culturales que defienden la fiesta como patrimonio inmaterial merecedor de estudio y difusión, un choque de posturas que se repite cada temporada sin resolución legislativa a la vista.

La sastrería taurina encuentra en las corridas goyescas —Ronda, pero también Nîmes, en Francia, o algunas plazas de Castilla y León— una vía de visibilidad para estos oficios artesanales. La reconstrucción de prendas de época a partir de fuentes iconográficas y documentales se ha convertido en un terreno donde confluyen el interés de historiadores del textil y el de las propias figuras del toreo.

La corrida goyesca de este sábado en Ronda se celebrará, según el formato habitual de la Real Maestranza, con la participación de varios matadores además de Ortega. Más allá de la cita, la reconstrucción del traje abre la puerta a que la prenda pueda incorporarse en el futuro a exposiciones o fondos museísticos dedicados al patrimonio taurino —una vía que ya exploran plazas como Las Ventas, en Madrid, con su Museo Taurino—, aunque no consta por el momento ninguna cesión ni acuerdo formal en ese sentido.

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