La nueva planta concentrará en un único emplazamiento la fabricación de principios activos farmacéuticos y la producción final de medicamentos, según los detalles ofrecidos por la compañía alemana. El complejo se suma a la red de instalaciones que Bayer mantiene en territorio estadounidense, donde, según la agencia DPA, ha destinado más de 7.000 millones de dólares (más de 6.000 millones de euros) en los últimos cinco años a investigación, desarrollo y producción farmacéutica.
Trump vinculó el proyecto a su política arancelaria sobre el sector farmacéutico, que, según sus propias cifras, habría generado más de 600.000 millones de dólares (más de 530.000 millones de euros) en nuevas inversiones del sector en el país. El presidente difundió el mensaje en sus redes sociales durante su desplazamiento a Ohio para el acto de campaña.
"Este enorme éxito en la relocalización de la producción se debe a mis estrictos aranceles farmacéuticos, que han dado lugar a más de 600 mil millones de dólares en nuevas inversiones farmacéuticas y a precios más bajos de los medicamentos. Empresas de todo el mundo están invirtiendo en Estados Unidos", escribió Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
El mandatario aprovechó el anuncio para reiterar su presión sobre las multinacionales farmacéuticas, a las que instó a "invertir, construir y contratar" en suelo estadounidense y a "fijar precios justos para los pacientes", con la advertencia de que quienes no lo hagan deberán "pagar las consecuencias".
El consejero delegado de Bayer, Bill Anderson, enmarcó la decisión en la trayectoria de la compañía en el mercado estadounidense, que describió como una "base de fabricación clave y un centro de innovación" para el grupo desde hace años.
"El nuevo centro albergará capacidad manufacturera y mano de obra cualificada que reforzará nuestra capacidad de suministrar medicamentos innovadores y de alta calidad a los pacientes, tanto en Estados Unidos como en el extranjero", declaró Bill Anderson, consejero delegado de Bayer.
El anuncio se produjo en plena campaña de las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, previstas para noviembre, cuando analistas prevén que las midterms de EE UU no reducirán el déficit, gane quien gane. Trump viajó a Ohio para un mitin en el que la política arancelaria y su impacto en la inversión industrial figuran entre los argumentos centrales de su discurso.
La atribución del mérito empresarial al Gobierno no es nueva en la retórica económica de la Casa Blanca: durante su primer mandato, iniciado en 2017, Trump ya reivindicó decisiones de inversión y contratación de grandes corporaciones como resultado de su rebaja fiscal y de la amenaza de aranceles, en anuncios difundidos de forma recurrente en su cuenta de Twitter.
El plan de Bayer en Nueva Albany se suma a una serie de anuncios de relocalización industrial que la Casa Blanca ha presentado como consecuencia directa de los aranceles impuestos al sector farmacéutico desde el inicio del actual mandato presidencial.


