La cifra de evacuados aumentó durante la pasada noche desde las 167.000 personas notificadas anteriormente hasta las 220.000, debido a una aceleración de las llamas que las autoridades atribuyen a un cambio brusco en las condiciones del incendio. Según el comunicado de la prefectura de Gironda, la rápida propagación registrada al inicio de la noche del sábado se debió a "la combinación de dos factores que se alimentaban mutuamente: la vegetación seca y el viento", con rachas que llegaron a los 40 kilómetros por hora.
La prefecta de Gironda, Sophie Brocas, delegada del Gobierno en el departamento, ordenó durante la noche el cierre parcial de la autopista A63, una de las principales vías de conexión con España. En sentido sur-norte, el corte afecta al tramo entre las salidas 17 de Liposthey y 24 de Cestas; en sentido norte-sur, entre la circunvalación de Burdeos y el cruce 23 de Marcheprime. Las autoridades han pedido a los conductores que eviten por completo la zona, mientras el tráfico ferroviario al sur de Burdeos permanece interrumpido.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, destacó que los incendios han alcanzado un nivel "sin precedentes". El Ejecutivo describió el operativo de evacuación en marcha como, probablemente, el mayor de la historia del país, y calificó la situación de "nunca vista". Francia arrastra una larga tradición de grandes incendios estivales, especialmente en la costa atlántica y el macizo de las Landas, una de las mayores masas forestales de Europa.
A las condiciones meteorológicas se sumó, a última hora del sábado, un fenómeno de pirocumulonimbus, según constató la prefectura: una nube de tormenta generada por el propio calor del incendio, capaz de producir rayos y vientos erráticos que convierten el fuego en una tormenta impredecible. Este tipo de fenómenos, cada vez más documentados en episodios de grandes incendios, dificulta la anticipación y eleva el riesgo para los equipos desplegados.
Las nuevas evacuaciones ordenadas durante la noche afectaron a las localidades de Marcheprime, Le Barp, Biganos, Mios y Cestas, en el entorno de Burdeos. El incendio se originó el miércoles en la turística bahía de Arcachón, uno de los principales destinos del litoral atlántico francés, conocido por su ostricultura y por la Duna del Pilat, la más alta de Europa. La coincidencia con el pico de la temporada estival ha añadido presión logística al operativo.
No es el único foco activo. En el vecino departamento de Las Landas, la lucha contra el incendio de la zona de Biscarrosse continúa, aunque con las llamas algo más contenidas: el fuego no ha superado las 3.600 hectáreas, muy por debajo de las 42.000 de Gironda. De los cerca de 30.000 evacuados que provocó ese foco, unas 3.000 personas pudieron regresar anoche a sus domicilios en zonas ya acotadas.
La situación se complica también en el sureste. En el departamento de Var, un incendio se ha reavivado y ha recorrido unas 3.250 hectáreas, lo que ha forzado la evacuación de unas 2.000 personas. En conjunto, las autoridades francesas contabilizan una treintena de incendios activos en distintos puntos del territorio en las últimas horas.
Un año de récord en superficie quemada
El balance acumulado en lo que va de año sitúa la superficie quemada en Francia en cerca de 98.000 hectáreas, una cifra que el Gobierno ha calificado de "récord histórico". El precedente más citado es el verano de 2022, cuando dos grandes incendios arrasaron más de 20.000 hectáreas en la propia Gironda, en la zona de La Teste-de-Buch y Landiras, con evacuaciones masivas que hasta ahora figuraban como la referencia de la región atlántica. En aquel episodio, Francia llegó a solicitar apoyo europeo a través del Mecanismo de Protección Civil de la Unión.
Ese mecanismo, y su reserva RescEU, permite movilizar medios aéreos y terrestres de otros Estados miembros cuando la capacidad nacional se ve desbordada. Francia no ha confirmado por el momento haber solicitado ese refuerzo para el operativo actual de Gironda. El dispositivo desplegado, según las autoridades, combina bomberos, gendarmería y unidades de apoyo, en un contexto en que las llamas se acercan a una capital regional de gran densidad de población.
El Gobierno no ha ofrecido todavía una previsión sobre el plazo de contención del incendio principal, condicionado a la evolución del viento y de la humedad ambiental en los próximos días. En los últimos veranos, las condiciones de sequía en la fachada atlántica han alargado de forma sostenida la temporada de riesgo de incendios en el país.
En las próximas jornadas, la atención se centrará en si el perímetro del incendio logra estabilizarse antes de alcanzar zonas más pobladas del área metropolitana de Burdeos, así como en la evolución de los focos activos en Landas y Var. Las autoridades han indicado que mantendrán las restricciones de circulación en la A63 y el corte ferroviario mientras persista el riesgo, sin fecha prevista de reapertura.
