Las prospecciones geofísicas, que cruzaron radar de penetración terrestre y magnetometría, reconstruyeron el plano completo del asentamiento: manzanas residenciales ordenadas en torno a una retícula de calles regulares, alineadas con un fuerte auxiliar romano cercano, la unidad militar que administraba este tramo del limes del Danubio. Fuera del núcleo urbano aparecieron también varios cementerios y pozos de extracción, elementos habituales en el entorno de una ciudad romana.
"Las mediciones geofísicas muestran un área urbana planificada de 25 a 30 hectáreas con una estructura viaria regular y un anfiteatro para aproximadamente 8.000 personas", explicó el arqueólogo Gerald Grabherr, de la Universidad de Innsbruck.
El hallazgo culmina un proyecto que recorre desde 2015 una franja de unos diez kilómetros del limes danubiano entre Enns y St. Pantaleon-Erla. En 2017, unas marcas de vegetación revelaron la esquina de un fuerte con una torre hasta entonces desconocido, lo que impulsó un estudio geofísico más amplio. El terreno, con gravas y arenas del río Enns y cambios abruptos de composición, complicaba la lectura de las imágenes: cada método por separado dejaba zonas sin interpretar, pero el cruce de ambos permitió documentar la totalidad de las estructuras enterradas.
Durante 50 años de prospecciones de superficie en la zona se habían recuperado antes unos 2.000 objetos metálicos y 150 fragmentos de terra sigillata, una cerámica romana de lujo, que ya apuntaban a una ocupación continuada. El equipo, dirigido desde Innsbruck con participación del servicio geofísico GeoSphere Austria y de organismos arqueológicos regionales austriacos, publicó sus primeros resultados en 2025 en la revista ArcheoSciences.
El traslado de Claudivium a Lauriacum
El periodo de mayor actividad de la ciudad, a la que los investigadores atribuyen el nombre de Claudivium, se sitúa entre el año 69 y el 166 d. C., antes de las guerras que Roma libró contra los pueblos marcomanos en la frontera del Danubio. El abandono coincidió con el fin de ese conflicto y el relevo imperial de Marco Aurelio a Cómodo, cuando la legión II Itálica, encargada de vigilar la zona, se trasladó a Lauriacum, la actual Enns, una posición más fácil de defender.
La arqueóloga Barbara Kainrath, de la empresa Research Archaeology, señaló que los hallazgos apuntan a un retiro planificado alrededor del año 180 d. C., sin señales de destrucción en el yacimiento. Buena parte de la población y los talleres artesanales de Claudivium se mudaron con el tiempo a Lauriacum, que cincuenta años después llegó a ser tres veces más grande que el asentamiento original junto al Danubio.
El episodio ilustra cómo el subsuelo europeo sigue guardando capítulos enteros del pasado, como ha ocurrido también en otras ramas recientes de la ciencia reseñadas al describir en Etiopía una nueva serpiente comehuevos, prueba de cuánto queda por documentar incluso en territorios estudiados durante décadas.
Pese a la relevancia del yacimiento, Grabherr y Kainrath advirtieron de que el proyecto no ha logrado financiación a largo plazo para sostener una investigación con estándares internacionales, una limitación que, según los propios arqueólogos, condiciona el futuro de las excavaciones en Stein.

