La primera medida del texto propio de Vox es la supresión íntegra de la reforma del artículo 103 propuesta por el PSOE. No una enmienda a la totalidad con articulado alternativo —que es lo que ha registrado el PP—, sino una proposición de veto que, si prosperase, devolvería el artículo a su redacción actual sin modificación alguna. La diferencia procesal es relevante: una enmienda a la totalidad permite negociar puntos intermedios antes de la votación, mientras que un veto es binario —se aprueba o se rechaza sin posibilidad de corrección parcial—. El equipo jurídico de Vox, coordinado por Ignacio Gil Lázaro, sostiene que la proposición de veto tiene base reglamentaria en el artículo 128 del Reglamento del Congreso, aunque la Secretaría General de la Cámara nunca ha admitido un veto a una reforma reglamentaria —técnicamente posible pero sin precedente claro—. Esa ambigüedad procesal es, precisamente, lo que convierte el registro de mañana en un movimiento de alto riesgo: si la Mesa lo admite, el pleno del lunes podría tener hasta tres textos sobre la mesa simultáneamente.
La segunda medida es la derogación simultánea de tres artículos adicionales del Reglamento que regulan el procedimiento sancionador: el 99.2 (suspensión temporal de derechos parlamentarios), el 101.4 (retirada de la palabra en comisión) y el 104.1 (multa económica por conducta gravemente perturbadora). La propuesta de Vox no modifica estos artículos sino que los suprime, argumentando que el régimen disciplinario vigente es 'incompatible con la inmunidad parlamentaria reconocida en el artículo 71 de la Constitución'. Es una lectura maximalista de la inmunidad que los constitucionalistas del PSOE califican de 'heterodoxa' y que el propio Tribunal Constitucional ha delimitado en al menos cuatro sentencias (STC 243/1988, STC 9/1990, STC 30/1997 y STC 78/2006). Pero la propuesta no necesita tener éxito jurídico para cumplir su función política: basta con que obligue al Congreso a debatir el régimen disciplinario en su conjunto y no solo la reforma del artículo 103.
La tercera medida es la creación de una comisión de investigación parlamentaria sobre el incidente del diputado de Vox expulsado la semana pasada. Abascal ha sido explícito en la comparecencia: ha pedido que la comisión tenga potestad para requerir grabaciones internas de seguridad del Congreso, citaciones a los letrados que intervinieron en la decisión y acceso al expediente disciplinario completo. La creación de comisiones de investigación requiere la aprobación por el Pleno a propuesta de un grupo parlamentario, con un mínimo de 35 diputados firmantes. Vox tiene 33, lo que significa que necesita al menos dos apoyos externos. Si Vox consigue los dos apoyos adicionales, la comisión de investigación entraría en el orden del día antes de mayo.
La reacción del PP ha sido rápida pero cuidadosamente graduada. A las 16:02, Miguel Tellado ha comparecido brevemente ante los periodistas en el pasillo que conecta el hemiciclo con los despachos del grupo popular. Su declaración ha sido de una sola frase: 'Nosotros hemos registrado una enmienda constitucional seria y fundamentada; cada grupo es libre de presentar lo que considere, y el Pleno decidirá el lunes'. La brevedad del mensaje es deliberada: el PP no quiere entrar en un cruce de declaraciones con Vox que desvíe la atención de su propia enmienda y de la petición al Consejo de Estado. La estrategia de Génova 13, según dos fuentes del partido consultadas esta tarde, es mantener la enmienda como el texto central del debate del lunes y dejar que el veto de Vox sea percibido como una propuesta extrema que refuerza por contraste la moderación del texto popular. Esa estrategia funciona si ERC mantiene su adhesión parcial al PP, lo que a esta hora sigue siendo probable según fuentes republicanas.
El Consejo de Estado ha aceptado formalmente a las 15:20 la consulta urgente solicitada por el PP esta mañana. La aceptación se ha producido mediante un auto de tres folios firmado por el presidente del Consejo de Estado, que ha convocado a la Comisión Permanente para mañana sábado a las 08:30 en su sede de la calle Mayor. El dictamen debe estar listo antes de las 20:00 del sábado, lo que deja once horas y media de trabajo efectivo. Según fuentes del propio Consejo, la sesión de mañana se centrará en tres aspectos: la adecuación de la reforma al bloque de constitucionalidad, la compatibilidad del procedimiento de lectura única con la naturaleza reglamentaria de la norma y la valoración del impacto sobre los derechos de las minorías parlamentarias. El dictamen no será vinculante —los dictámenes del Consejo de Estado sobre normas reglamentarias son consultivos—, pero su contenido condicionará políticamente la posición de la Mesa del Congreso el domingo y, por extensión, el orden del día del pleno del lunes.
¿Qué escenarios se abren para el pleno del lunes con la irrupción del texto de Vox y la consulta del Consejo de Estado? Hay tres escenarios principales. Escenario A: el Consejo de Estado emite un dictamen con reparos constitucionales graves, la Mesa del Congreso retira la reforma del artículo 103 del orden del día el domingo y el pleno del lunes se celebra con solo dos puntos —la declaración institucional y la convalidación del Real Decreto-ley 5/2026—, lo que reduciría la temperatura política y favorecería un resultado limpio para el Gobierno. Escenario B: el dictamen tiene reparos parciales y no concluyentes, la Mesa mantiene la reforma en el orden del día con modificaciones técnicas, y el pleno del lunes se celebra con los tres textos sobre la mesa —reforma del PSOE, enmienda del PP y veto de Vox—, lo que produciría la sesión parlamentaria más compleja desde la investidura. Y escenario C: el dictamen es favorable a la reforma, la Mesa la mantiene sin cambios y Vox se queda como el único grupo con una propuesta de supresión total, lo que aislaría a Abascal pero le daría el titular del lunes.
Para el lector no especialista, lo que está ocurriendo esta tarde en el Congreso es una partida de ajedrez procesal en tres tableros simultáneos. El tablero del PP juega la partida larga: enmienda constitucional, Consejo de Estado, legitimidad jurídica. El tablero de Vox juega la partida corta: veto, supresión, titular. Y el tablero del PSOE juega la partida del reloj: cada hora que pasa sin que la reforma sea retirada del orden del día es una hora ganada para su aprobación. Las tres partidas se resolverán entre mañana sábado al mediodía —con el dictamen del Consejo de Estado— y el lunes a las 16:00 —con la primera votación del pleno—. El Hemiciclo cubrirá las tres con actualización continua.
El Hemiciclo publicará mañana sábado a primera hora la cobertura de la sesión de la Mesa del Congreso y del dictamen del Consejo de Estado, con análisis jurídico y proyección de escenarios actualizados para el pleno del lunes. Si Vox completa el registro antes de las 09:00, la pieza incluirá también el texto íntegro de la proposición de veto y la comparativa artículo por artículo con la enmienda del PP.

