El Foro de Madrid nació en 2020 como iniciativa de Vox bajo el concepto de «Iberosfera», un espacio de coordinación ideológica entre partidos y movimientos de derecha radical de España y América Latina. Su documento fundacional, la Carta de Madrid, denunciaba que la región estaba «secuestrada» por «regímenes totalitarios de inspiración comunista», en referencia al Foro de São Paulo y al Grupo de Puebla, dos plataformas históricas de coordinación de la izquierda latinoamericana. Entre los primeros firmantes figuraban Javier Milei, José Antonio Kast y Eduardo Bolsonaro, hijo del entonces presidente brasileño Jair Bolsonaro y diputado.
Seis años después, dos de aquellos firmantes originales —Milei y Kast— ocupan la presidencia de sus respectivos países. Milei gobierna Argentina desde diciembre de 2023 tras imponerse en el balotaje, mientras que Kast venció en las elecciones chilenas, cuyo triunfo, según la organización del Foro, se cumple ahora seis meses después. Esa doble victoria explica el tono con el que los convocantes calificaron el momento actual como «una nueva era» para la derecha radical iberoamericana.
La cita chilena se produce además a apenas un mes de las elecciones presidenciales en Brasil, donde Flávio Bolsonaro, hijo menor del expresidente encarcelado, aparece en un empate técnico con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, según las encuestas citadas por la organización del Foro. El resultado de esos comicios se perfila como el siguiente gran test para la expansión de estas redes en la región.
Ceuta y el Sánchez ausente en el discurso
Garriga, en su discurso de bienvenida, trasladó al escenario chileno la crisis migratoria de Ceuta: «No es una llegada irregular más, es una invasión», afirmó entre aplausos, en línea con el discurso que Vox mantiene en España sobre la gestión de fronteras del Ejecutivo. El dirigente disculpó la ausencia de Abascal señalando directamente a Pedro Sánchez, al que acusó de mover la fecha de su comparecencia en el Congreso en un «intento de torpedear» el Foro «e impedir que su voz se escuche».
Milei retomó después ese argumento para sostener que Sánchez está «facilitando la inmigración descontrolada y degradando sistemáticamente la identidad española». El mandatario argentino evocó la teoría conspirativa conocida como «Gran Reemplazo» —«las hordas extranjeras que terminarán reemplazándolos», dijo—, una narrativa de origen francés popularizada por el escritor Renaud Camus que sostiene sin base empírica la existencia de una sustitución deliberada de las poblaciones europeas y que ha sido señalada como discurso de extrema derecha por organismos europeos.
El presidente argentino fue más allá en sus descalificaciones contra el jefe del Ejecutivo español, al que llamó «Pedrito» y del que dijo que está «más sucio que una papa». Milei defendió sus anteriores palabras: «Bien que se ofendió, él y toda la gentuza que lo rodea, cuando le dije que era un gobierno de ladrones. Bueno, parece que los hechos lo confirman», afirmó, en alusión a las causas judiciales que afectan al entorno del PSOE y del Gobierno.
Esas afirmaciones tienen antecedente inmediato en mayo de 2024, cuando Milei calificó de «corrupta» a Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez, durante un acto de Vox en Madrid. Sánchez exigió entonces una rectificación que el mandatario argentino nunca ofreció, lo que derivó en la retirada de la embajadora española en Buenos Aires durante poco más de cinco meses, en uno de los episodios de mayor tensión bilateral entre ambos países en las últimas décadas.
Desde la óptica del Gobierno español, intervenciones de este tipo han sido descritas en varias ocasiones por la Moncloa y el PSOE como injerencias de mandatarios extranjeros en asuntos de política interna, algo que Exteriores ha trasladado por vía diplomática sin que, tras el episodio de 2024, haya derivado en nuevas medidas de calado. Vox, en cambio, defiende que se trata de alianzas legítimas entre partidos afines, equiparables a las que mantienen otras familias políticas europeas con sus homólogas latinoamericanas.
Un relato de éxito y sus antecedentes
La socióloga y periodista Soledad Vallejo, autora de un ensayo sobre la estructura del libertarismo en América Latina, analiza que el relato de «nueva era» responde a una estrategia narrativa: «Es una narrativa de éxito, y por supuesto estas redes buscan sacar partido de estos seis años y de cómo se han ido sucediendo las victorias en la región», según sus palabras. La sucesión de resultados favorables en Argentina y Chile, sumada a la expectativa brasileña, permite presentar triunfos de contextos nacionales muy distintos como una tendencia regional coordinada.
El precedente más directo de estas alianzas transnacionales de derecha radical se encuentra en los intentos de articular una internacional conservadora impulsados desde Estados Unidos por figuras vinculadas al trumpismo, como Steve Bannon, que desde mediados de la pasada década buscaron tejer puentes con movimientos afines en Europa y América Latina. El Foro de Madrid se inscribe en esa lógica de internacionalización ideológica, con un acento propio centrado en la relación histórica entre España y las repúblicas americanas.
La ausencia de Abascal en el evento que él mismo impulsó en 2020 no fue aclarada más allá de la explicación ofrecida por Garriga sobre el cambio de agenda parlamentaria en Madrid. La periodicidad del Foro no está fijada de forma reglada y depende de la organización conjunta entre los partidos y movimientos que lo integran.
La próxima cita electoral relevante para este espacio será la elección presidencial brasileña del próximo mes, cuyo resultado definirá si Lula da Silva revalida mandato o si Flávio Bolsonaro devuelve a la familia Bolsonaro al poder pese a la situación judicial de su padre. De ese desenlace dependerá calibrar el verdadero alcance de la expansión que Vox y sus aliados reivindicaron esta semana en Santiago de Chile.


