Mazza, que se presenta como la primera supermodelo latinoamericana con proyección internacional, restó importancia a los hechos que motivaron la apertura del expediente de la FIFA. «Si hubiera habido violencia y malas maneras como dices por parte de los jugadores de Argentina, el árbitro hubiera suspendido el partido ¿no?», planteó, para añadir que «si hay alguien que se equivocó en la selección argentina, pues hay personalidades que harán lo que tengan que hacer». Frente a la derrota, ofreció una lectura en positivo: «No hemos perdido una Copa sino que hemos ganado una medalla de plata y hemos subido a un pódium a recogerla como triunfadores».
La modelo, que dice no considerarse futbolera pese a haber seguido las tres Copas del Mundo ganadas por Argentina, situó el resultado dentro de la trayectoria histórica del combinado. Ese historial incluye los títulos de 1978, 1986 y 2022, y una nómina de figuras que va de Diego Armando Maradona a Lionel Messi. A ese último dedicó un elogio por desplazarse tras la final a Rosario para reencontrarse con su familia, y bromeó sobre una imagen viral del jugador bañando a un bebé llamado Lamine, sobre la que, según relató entre risas, el propio Messi habría comentado públicamente.
Sobre el ambiente en el estadio durante la final, Mazza precisó que ella no acudió al recinto, pero sí sus cuatro hijos —Tiziano, Benicio, Balthazar y Taína—. Según su testimonio, el estadio estaba «plagado de gente extranjera que, sin ser argentinos, llevaban puesta la camiseta» de la selección, incluidos aficionados asiáticos, un detalle que, dijo, ilustra el alcance global del seguimiento del equipo.
Milei, la ausencia presidencial y las cábalas
La modelo fue preguntada también por la ausencia del presidente argentino, Javier Milei, en la final y por la falta de un acto de recepción a los jugadores tras el regreso de la delegación. Mazza apeló a las costumbres del mandatario: «Fue su decisión no asistir. Él es así, se fía mucho de sus cábalas. Cada uno tiene sus cábalas y hay que respetarle», comentó en tono distendido. Desde su llegada a la Casa Rosada en diciembre de 2023, Milei ha explicado en distintas ocasiones que evita presenciar en directo los partidos de la Albiceleste, una práctica que ha alimentado el debate en Argentina sobre el papel institucional del jefe de Estado en la celebración de los éxitos deportivos.
La investigación abierta por la FIFA se rige por su Código Disciplinario, que prevé un procedimiento con derecho de defensa para los investigados antes de dictar resolución. El reglamento permite sanciones que van desde multas económicas y suspensiones a jugadores concretos hasta medidas disciplinarias contra las federaciones implicadas, si bien el organismo no ha hecho públicos hasta el momento el alcance ni el calendario del expediente. Cualquier sanción efectiva requeriría semanas o meses de tramitación.
Los expedientes por conductas violentas o antideportivas en grandes torneos no son inéditos. La FIFA ya abrió procedimientos por incidentes en anteriores ediciones de la Copa del Mundo, y competiciones continentales como la Copa América han registrado episodios similares. Un precedente notorio en la historia reciente del fútbol argentino fue la expulsión de Diego Maradona del Mundial de 1994 por dar positivo en un control antidopaje, sanción que marcó aquella cita y evidencia el peso que las decisiones disciplinarias pueden tener sobre una selección.
Ni la Real Federación Española de Fútbol ni la Asociación del Fútbol Argentino han emitido hasta el momento un comunicado detallando su posición respecto a la investigación, por lo que las valoraciones conocidas proceden por ahora de figuras públicas vinculadas a ambos países. El desarrollo del expediente disciplinario de la FIFA, con sede en Zúrich, determinará en las próximas semanas si los incidentes de la final acarrean consecuencias y para quién, una vez concluida la fase de instrucción y garantizado el trámite de audiencia a las partes.
Mazza, iniciada en las pasarelas internacionales a finales de los años ochenta y una de las modelos latinoamericanas más reconocidas de los noventa, reside parte del año en Marbella junto a su marido, Alejandro Gravier, y suele asistir a eventos como el festival Starlite. Sus declaraciones se producen en ese marco, y no en representación de ninguna institución deportiva ni de la delegación argentina.

