El artículo circuló inicialmente el sábado en canales de Telegram vinculados a simpatizantes de la organización antes de ser retirado. Sostiene que la guerra iniciada hace casi un cuarto de siglo no ha terminado y que los aviones que transportan a israelíes, estadounidenses y otros considerados enemigos del islam siguen sobrevolando los cielos y pueden convertirse en objetivos, en un paralelismo explícito entre el incidente de Flydubai y los ataques de 2001.
El texto sostiene además que Estados Unidos e Israel tienen ahora más enemigos que antes y augura el fin de lo que denomina el «imperio del mal de Estados Unidos», según recoge The New York Post, en una fórmula que evoca la retórica del yihadismo global surgido tras la invasión de Afganistán en 2001 y la posterior guerra de Irak.
El episodio que sirve de referencia ocurrió el 30 de septiembre, cuando el copiloto omaní Hamam al-Hammami irrumpió presuntamente en la cabina del vuelo FZ1073 de Flydubai, que cubría el trayecto entre Dubái y Tel Aviv, y trató de hacerse con los mandos de la aeronave. El Gobierno israelí investiga lo sucedido como «intento de atentado yihadista», mientras al-Hammami permanece bajo custodia en Emiratos Árabes Unidos.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha afirmado que el copiloto se radicalizó y que su propósito era estrellar el avión con los pasajeros a bordo. Funcionarios israelíes han añadido que al-Hammami habría estado expuesto a ideologías extremistas, aunque varios de estos extremos continúan bajo investigación.
«Se radicalizó y su intención era estrellar el avión con los pasajeros a bordo», afirmó el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
Las autoridades examinan también las cuentas en redes sociales asociadas al nombre del copiloto, en las que habrían aparecido referencias a antiguos dirigentes de Al Qaeda, entre ellos su fundador, Osama bin Laden, abatido por fuerzas estadounidenses en Abbottabad (Pakistán) en 2011, y su sucesor al frente de la organización, Ayman al-Zawahiri, abatido por un dron estadounidense en Kabul en 2022.
Material digital bajo examen
Entre las publicaciones localizadas en perfiles de LinkedIn e Instagram vinculados al nombre de al-Hammami antes de ser eliminadas figuraría una imagen que cerraba con el rostro de al-Zawahiri, así como fotografías tomadas presuntamente desde la cabina del avión, entre ellas una en la que se observaría un aparato israelí próximo. CNN advirtió, no obstante, de que todavía no está claro quién publicó ese contenido ni si algunas entradas habían sido programadas con anterioridad al incidente.
Expertos en antiterrorismo consideran que Al Qaeda estaría intentando capitalizar propagandísticamente el episodio de Flydubai, una táctica recurrente en la organización desde sus comunicados tras el 11-S hasta sus reivindicaciones posteriores a los atentados de Madrid en 2004, que dejaron 193 muertos, y los de Londres en 2005. El hallazgo de material vinculado a al-Hammami habría abierto, sin embargo, nuevas hipótesis sobre posibles conexiones ideológicas del propio copiloto.
Entre las referencias examinadas figura un nombre que los analistas consideran significativo: Humam Khalil Abu-Mulal al-Balawi, simpatizante de Al Qaeda que ejecutó un atentado suicida contra una base de la CIA en Afganistán en 2009. Según The New York Post, si las referencias atribuidas al copiloto resultan auténticas, apuntarían con mayor probabilidad hacia Al Qaeda que hacia el Estado Islámico.
Al-Bayan, la publicación semanal en árabe que sirvió de vehículo para la amenaza, comenzó a circular en julio entre simpatizantes de Al Qaeda, en lo que constituye un intento de reactivar canales de propaganda tras años de debilitamiento operativo de la organización, golpeada por la muerte de sus principales dirigentes históricos y la pérdida de santuarios territoriales en Afganistán y la península arábiga.
El marco de seguridad aérea internacional, reforzado tras el 11-S con protocolos como el blindaje de cabinas y los controles de pasajeros de la Administración de Seguridad en el Transporte estadounidense, ha reducido la capacidad operativa de los secuestros aéreos clásicos, lo que explica por qué buena parte de las amenazas actuales de grupos yihadistas se concentran en la propaganda y la radicalización individual antes que en operaciones coordinadas de gran escala.
Esta amenaza se difunde en un momento de tensión creciente en el teatro del Indo-Pacífico, donde Washington refuerza su presencia militar: el Pentágono estudia estacionar dos enlaces en el Ministerio de Defensa de Taiwán, un indicio del despliegue estadounidense en múltiples frentes.
La investigación sobre los antecedentes de al-Hammami continúa abierta en Emiratos Árabes Unidos, donde permanece detenido, mientras persisten las dudas sobre el origen del material digital examinado y sobre si el incidente del vuelo FZ1073 respondió a una acción individual o a vínculos con estructuras yihadistas organizadas.


