El caso se destapó cuando la mujer dio a luz de forma repentina en su vivienda. Su marido, que según Le Parisien desconocía por completo que estuviera embarazada, la trasladó de urgencia al hospital tras el parto. Fue el propio centro sanitario el que, ante las circunstancias del ingreso, dio aviso a la policía.
Antes de acudir al hospital, el hombre había reparado en unas cajas de cartón que su esposa mantenía siempre cerradas en la vivienda, un objeto que, según el mismo diario, ya había sido motivo de discusión entre la pareja. Aprovechando un momento en que ella no estaba en casa, decidió abrirlas y halló en su interior el cuerpo, ya en descomposición, de un bebé. Acudió entonces al hospital con el cadáver, lo que precipitó el aviso a las autoridades.
El propio marido apuntó a los agentes la posibilidad de que existieran más casos similares, ante el patrón de embarazos que su esposa habría ocultado con anterioridad. Esa indicación llevó a la policía a registrar la vivienda en la noche del lunes, donde localizó los restos óseos de otros cuatro recién nacidos, envueltos en bolsas de plástico y guardados también en cajas de cartón, según coinciden en señalar los medios franceses.
La fiscalía de Carpentras ofreció a France Info una versión de los hechos que coincide en lo esencial con este relato. «Fue el esposo, consternado por el descubrimiento, una vez más muy tardío, del embarazo de su compañera, que había dado a luz el día anterior en su domicilio antes de ser trasladada al hospital, quien comenzó a buscar y descubrió lo que parecían restos humanos», señaló el ministerio público. La institución no ha precisado aún la antigüedad de los cuerpos ni las causas de las muertes, extremos que deberán establecer los exámenes forenses.
Los primeros análisis médicos y forenses estaban previstos para este mismo miércoles, 29 de julio. Estas pruebas tendrán que determinar la naturaleza exacta de los restos, si los bebés nacieron vivos o muertos y en qué fecha aproximada se produjeron los fallecimientos, un dato clave para esclarecer si hubo intervención de terceros. La investigación ha quedado en manos de la Subdirección de Lucha contra la Criminalidad Organizada y la Delincuencia Especializada, un organismo que en Francia interviene en casos de especial gravedad o complejidad probatoria.
La mujer permanece hospitalizada y, de momento, no ha sido puesta bajo custodia policial, a la espera de que los informes médicos determinen su estado y la cronología de los hechos. Distintas fuentes describen al matrimonio como una familia de vida tranquila, ya padres de dos hijos de ocho y doce años; él trabaja fuera del domicilio y ella se dedicaba a las labores del hogar.
Un fenómeno psiquiátrico que reaparece en los tribunales franceses
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la llamada negación de embarazo, un trastorno recononocido por la psiquiatría en el que la mujer no percibe, o rechaza inconscientemente, la evidencia de estar gestando, y que en sus formas más extremas se ha asociado a la ocultación o muerte de recién nacidos. No se trata de un episodio aislado: el pasado mes de febrero una mujer fue detenida en Alto Saona tras hallarse los cuerpos de dos bebés en un congelador, y en 2022 aparecieron otros dos recién nacidos en circunstancias prácticamente idénticas en Bédoin, localidad situada en el mismo departamento de Vaucluse donde se encuentra Orange.
El precedente más grave del país lo protagonizó Dominique Cottrez, condenada en 2015 a nueve años de prisión por la muerte de ocho recién nacidos. El tribunal que la juzgó admitió entonces una alteración de su capacidad de discernimiento en el momento de los hechos, un factor que en el derecho penal francés puede atenuar la responsabilidad sin eximirla por completo. Los peritos que intervengan en Orange deberán determinar si los hechos encajan en un supuesto de negación no consciente o de ocultación deliberada, distinción que en procesos similares ha exigido meses de análisis forense y psiquiátrico.
El sistema sanitario francés cuenta con dispositivos para embarazos no deseados u ocultos, entre ellos el parto bajo X, que permite a la madre dar a luz de forma anónima y ceder al bebé en adopción sin consecuencias penales, un mecanismo vigente en Francia desde hace décadas. Las asociaciones de protección a la infancia advierten de que estos casos evidencian la persistencia de barreras, sociales y psicológicas, que impiden a algunas mujeres acudir a esos recursos antes de que la situación derive en tragedia.
Una instrucción abierta y sin plazos definidos
El proceso judicial en Orange se encuentra en fase preliminar. La instrucción, competencia de un juez de instrucción en el sistema francés, podrá prolongarse mientras se completan los análisis forenses, las pruebas de ADN y las entrevistas psiquiátricas a la mujer, cuyo testimonio resultará determinante para reconstruir la cronología de los hechos y para decidir si se dicta una imputación formal. De confirmarse la intencionalidad, el caso podría encuadrarse en la categoría penal de homicidio u ocultación de cadáver que prevé el Código Penal francés para este tipo de supuestos.


