No es la primera vez que la delegación española se ausenta de este acto. El año pasado España tampoco estuvo presente, aunque entonces fue el rey Felipe VI quien presidió la delegación tras recibir la invitación directa del mandatario estadounidense. Este año encabeza la representación el propio Sánchez, que se reunió el lunes con el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres. Completan la delegación la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, y el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
Albares ha anunciado desde Nueva York que se reunirá presencialmente con su homólogo marroquí, Naser Burita, en el marco de la Semana de Alto Nivel de Naciones Unidas, para abordar la crisis de Ceuta y el retorno de los inmigrantes que permanecen en la ciudad autónoma. El ministro ha precisado que todavía no hay fecha cerrada porque se están «cuadrando las agendas».
«Han quedado en verse para poder tener una conversación serena y tranquila sobre la situación en Ceuta», José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores.
Albares ha recordado que, tras la entrada de 80.000 personas de forma irregular desde la frontera marroquí, contactó con Burita para reclamar la movilización de «todos los medios que fueran necesarios» con el fin de «cortar ese flujo de personas», objetivo que, según el ministro, «se consiguió al final», con el retorno en 48 horas del «90 por ciento» de quienes habían entrado de forma irregular.
Marlaska, increpado en Ceuta
La visita del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el lunes a la ciudad autónoma terminó con increpaciones de vecinos ceutíes, que le gritaron «traidor» y «garrapata». Familiares de los inmigrantes acceden a diario a los alrededores del campamento provisional para entregarles dinero, comida y teléfonos móviles, mientras el Ejecutivo continúa trabajando para dotar de wifi a las instalaciones, una medida que ha generado indignación entre parte de la población local.
Las asociaciones de militares Asfaspro, AUME y UMT han presentado una queja ante el Defensor del Pueblo por la situación de los efectivos desplegados en la ciudad. En un comunicado conjunto, denuncian que los militares «están en las calles de la ciudad intentando que la población pueda seguir su vida con la mayor normalidad posible», pero se topan con circunstancias que limitan sus actuaciones, y reclaman medidas que garanticen su «seguridad física y jurídica».
El malestar también se ha trasladado a la esfera judicial. El joven detenido por romper la luna del vehículo de la diputada de la Asamblea de Ceuta Julia Alejandra Ferreras, del partido Ceuta Ya!, ha quedado en libertad con cargos a la espera de la instrucción de la causa, según fuentes judiciales. La diputada, junto al activista Rafael Borrego y la abogada Sofía Cánovas, prestó declaración el lunes en el Palacio de Justicia. La Policía Local identificó además a otra persona por resistencia a la autoridad durante los incidentes, en una investigación que continúa abierta.
La tensión política en torno a la crisis migratoria se refleja también en la calle. El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha anunciado que acudirá el sábado a la marcha convocada en Madrid por Sociedad Civil Española bajo el lema «Por la dignidad de España», que arrancará desde la Plaza de Cibeles a las 10:00 horas y concluirá en el Arco de Moncloa hacia las 14:00 horas, con la exigencia de elecciones generales entre sus consignas. En paralelo, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha defendido una política migratoria que, en sus palabras, cierre España «a cal y canto» a quien venga «a saltarse la ley».


