El tuit de Trump es el segundo mensaje amenazante que el presidente estadounidense ha publicado en las últimas 24 horas sobre los aranceles a los automóviles europeos, y su escalada retórica — del 25% anunciado la semana pasada al 50% amenazado esta noche — sigue el patrón de negociación por presión pública que los analistas comerciales denominan la «doctrina del bazaar»: pedir el doble de lo que se espera obtener para que la posición negociadora intermedia parezca una concesión razonable. Pero el problema de esta estrategia, según los expertos consultados por este periódico, es que el 50% sobre automóviles europeos no es solo un número de negociación sino una cifra que, de aplicarse, provocaría un colapso estructural de la industria automovilística europea que emplea directamente a 2,6 millones de trabajadores en la UE y que genera el 7% del PIB manufacturero del continente. Solo en España, el sector del automóvil representa el 10% del PIB industrial y emplea a 300.000 personas directas e indirectas, con plantas en Martorell, Vigo, Zaragoza, Valencia, Valladolid y Pamplona que exportan más del 80% de su producción, de la cual aproximadamente un 15% tiene como destino final Estados Unidos.
La llamada telefónica entre Sefcovic y Jamieson Greer, el representante comercial de Estados Unidos, que se ha producido a las 21:00 hora española según confirman fuentes diplomáticas europeas, ha sido la séptima conversación directa entre ambos negociadores en las últimas dos semanas y se ha centrado, por primera vez, en un terreno que hasta ahora ambas partes habían evitado: un acuerdo parcial sobre productos agrícolas que podría servir como gesto de buena voluntad para desbloquear las negociaciones más amplias sobre automóviles y productos industriales. La propuesta europea, que Sefcovic ha presentado verbalmente sin documento formal, consiste en la apertura del mercado europeo a 500.000 toneladas anuales de maíz estadounidense libre de aranceles, la reducción de los aranceles sobre la carne de vacuno americano del 12,8% actual al 4%, y la eliminación de las restricciones fitosanitarias sobre los cítricos de Florida que la UE mantiene desde 2019 por razones que Washington considera proteccionistas. A cambio, Europa pide que Estados Unidos congele los aranceles sobre automóviles en el 25% actual durante un periodo de negociación de seis meses y que retire la amenaza del 50%. Greer, según las fuentes, ha escuchado la propuesta sin rechazarla pero ha pedido tiempo para consultarla con la Casa Blanca, una respuesta que los diplomáticos europeos interpretan como una señal ambiguamente positiva.
El segundo frente geopolítico que esta noche mantiene en vilo a las cancillerías europeas es la negociación nuclear de Mascate, donde las delegaciones de Irán y Estados Unidos han suspendido la sesión nocturna a las 23:00 hora local — las 21:00 en Madrid — sin avances significativos en los catorce puntos del borrador de acuerdo que el sultanato de Omán propuso como marco de negociación el pasado martes. Las fuentes diplomáticas consultadas atribuyen el estancamiento a dos puntos específicos: el punto 7, que regula el alcance de las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica a las instalaciones nucleares iraníes, y el punto 11, que establece el calendario de levantamiento progresivo de las sanciones económicas sobre el petróleo iraní. La delegación iraní, encabezada por el ministro de Exteriores Hossein Amir-Abdollahian, exige que el levantamiento de sanciones comience antes de que Irán permita las inspecciones ampliadas; la delegación estadounidense, dirigida por el enviado especial Steve Witkoff, insiste en el orden inverso. La divergencia, que reproduce casi exactamente el mismo bloqueo que paralizó las negociaciones del JCPOA original en 2015, ha llevado a ambas partes a suspender las conversaciones hasta mañana lunes a las 08:00 hora local para permitir consultas internas.
Las implicaciones energéticas de las negociaciones de Mascate se han hecho sentir esta noche en los mercados de futuros de petróleo con una claridad que los traders describen como brutal. El Brent futuro para entrega en julio ha subido hasta los 93,50 dólares por barril en la sesión nocturna de la bolsa de Singapur, un incremento del 0,75% respecto al cierre del viernes que refleja la creciente percepción del mercado de que las negociaciones de Mascate no producirán un acuerdo a corto plazo y de que, en consecuencia, el petróleo iraní seguirá fuera del mercado global al menos hasta otoño. Para España, que importa aproximadamente el 8% de su petróleo de Irán a través de intermediarios que operan en zonas grises de las sanciones, el encarecimiento del crudo tiene consecuencias directas sobre la inflación energética que el Banco de España ya había identificado en su último informe como el principal riesgo para la recuperación económica. El VIX, el índice de volatilidad del mercado de opciones de Chicago que los inversores utilizan como termómetro del miedo, ha escalado esta noche hasta los 22,4 puntos, su nivel más alto desde el 15 de abril cuando Trump anunció el primer paquete de aranceles globales, una cifra que indica que los mercados anticipan turbulencias significativas en las próximas sesiones.
La reacción de la industria automovilística europea a la amenaza del 50% ha sido inmediata y coordinada. La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) ha emitido a las 22:00 un comunicado en el que califica la amenaza de Trump de «inaceptable e irresponsable» y advierte de que su materialización provocaría la destrucción de entre 150.000 y 200.000 empleos directos en la UE en un plazo de doce meses. SEAT, que ya había anunciado la ampliación de su ERTE a la planta de Landaben en Navarra con 1.200 trabajadores afectados a partir de junio, ha comunicado esta noche a los sindicatos que está evaluando la extensión del ERTE a la planta de la Zona Franca de Barcelona, que emplea a 4.800 trabajadores y que produce el León y el Cupra Formentor, dos modelos cuyas exportaciones a Estados Unidos representan el 12% de la facturación de la planta. Volkswagen, la matriz de SEAT, ha convocado un consejo de administración extraordinario para el martes en Wolfsburgo para evaluar el impacto de los aranceles en su estrategia global, una reunión a la que asistirán por videoconferencia los directivos de SEAT, Skoda y Audi. Stellantis ha hecho lo propio convocando a sus directivos europeos para el miércoles en París.
La cumbre extraordinaria de la UE convocada para el 5 y 6 de junio en Bruselas, que la Comisión anunció ayer tras el primer tuit de Trump, ha ganado esta noche una urgencia adicional con la amenaza del 50%. La presidenta Von der Leyen, que según fuentes de su gabinete estaba en su residencia de Hannover cuando conoció el segundo tuit de Trump, ha realizado tres llamadas telefónicas en la hora siguiente: una al canciller alemán Friedrich Merz, cuya industria automovilística es la más expuesta a los aranceles y que ha expresado su disposición a liderar una respuesta coordinada; otra al presidente francés Emmanuel Macron, que ha reiterado su propuesta de imponer contramedidas arancelarias simétricas sobre los productos tecnológicos estadounidenses; y una tercera al presidente del gobierno español Pedro Sánchez, que según las fuentes ha respondido con una prudencia que refleja tanto su debilidad política interna como su consciencia de que España tiene menos margen de maniobra que Alemania o Francia para imponer represalias porque su economía depende más del turismo estadounidense y de las inversiones de Silicon Valley en sus centros de datos.
La declaración conjunta de Macron y Scholz desde Berlín esta tarde, en la que ambos líderes pidieron un frente europeo unido frente a lo que calificaron de ataque sistemático al orden comercial multilateral, ha sido interpretada por los analistas como un intento del eje francoalemán de recuperar el liderazgo de la respuesta europea tras semanas en las que la Comisión y los estados miembros han actuado de forma dispersa y a menudo contradictoria. La declaración, sin embargo, tiene una debilidad que los diplomáticos no pasan por alto: Macron habla de represalias y Scholz habla de negociación, y esa divergencia estratégica entre París y Berlín reproduce el mismo patrón que ha paralizado la política exterior europea en todas las crisis de la última década, desde la anexión de Crimea hasta la guerra de Gaza. La cumbre del 5 y 6 de junio será la prueba de fuego: si Europa logra presentar una posición unitaria ante Washington, la amenaza del 50% podría quedar en farol; si los 27 se dividen entre halcones y palomas, Trump tendrá vía libre para aplicar los aranceles que desee sabiendo que la respuesta europea será tan fragmentada como ineficaz.
La noche transatlántica se cierra con un dato que resume mejor que cualquier análisis geopolítico el estado de la relación entre Estados Unidos y Europa: en las últimas 72 horas, Trump ha publicado catorce mensajes en Truth Social sobre comercio internacional, de los cuales nueve mencionan a Europa, cinco amenazan con aranceles específicos y dos incluyen insultos directos a líderes europeos — Von der Leyen es «Ursula la Fracasada» y Macron es «Napoleon Lite» —. En el mismo periodo, la Comisión Europea ha emitido tres comunicados oficiales de una corrección diplomática tan extrema que parecen escritos por una máquina de eufemismos. La asimetría comunicativa entre la brutalidad trumpiana y la elegancia institucional europea no es solo una cuestión de estilo: es un reflejo de la asimetría de poder que subyace a toda la negociación comercial y que esta noche, con el VIX en 22,4 y el Brent rozando los 94 dólares, se traduce en números que los mercados leen como el precio de la incertidumbre que un solo hombre con un teléfono móvil puede inyectar en la economía global desde un campo de golf en Florida.



