Pedro Sánchez convocó el sábado 31 un comité federal ampliado del PSOE y descartó expresamente la celebración de un congreso del partido, según anunció el presidente del Gobierno en una comparecencia institucional desde el Palacio de la Moncloa a las 13:00 horas. La propuesta, dirigida a desactivar la presión de los dirigentes territoriales que reclamaban una renovación orgánica de mayor calado, encontró respuesta inmediata: el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, la rechazó en menos de 75 minutos y la federación andaluza emitió un comunicado que eludió pronunciarse sobre la cuestión central.
La respuesta de Page
García-Page calificó la propuesta de Sánchez de 'parche cosmético' y la enmarcó como una maniobra dilatoria, según consta en el material disponible. Su reacción, producida en un plazo inferior a 75 minutos desde la comparecencia presidencial, evidencia que la oferta no había sido negociada previamente con los sectores críticos del partido o que, de haberlo sido, no había prosperado ese entendimiento. Page es uno de los barones territoriales del PSOE que con mayor frecuencia y publicidad ha cuestionado la dirección política de Sánchez en los últimos años, lo que convierte su posicionamiento en un indicador habitual del estado de la disidencia interna.
La posición andaluza y el silencio de Madrid
El comité provincial del PSOE-A concluyó su reunión con un texto en el que se pedía diálogo sin pronunciarse sobre si procedía o no convocar un congreso federal. La ambigüedad del comunicado, que no satisfizo a ninguno de los dos bloques en disputa según el material de referencia, refleja la tensión que atraviesa la federación andaluza entre la lealtad a la dirección federal y la presión de quienes dentro del partido reclaman cambios de mayor profundidad. Por su parte, la Federación Socialista Madrileña mantuvo lo que el material describe como 'neutralidad activa', una posición que, sin ser de apoyo explícito a Sánchez, tampoco se suma a la rebelión de los barones.
El PSC y la variable judicial
El Partit dels Socialistes de Catalunya decidió esperar antes de pronunciarse. Según el material disponible, esa espera está condicionada al desarrollo del caso Koldo, una causa judicial que investiga una presunta red de corrupción vinculada a la adquisición de mascarillas durante la pandemia y en la que aparecen imputados con conexiones con el entorno socialista. La posición del PSC, federación con peso propio dentro de la estructura del PSOE y con gran capacidad de influencia en los equilibrios internos del partido, introduce una variable de incertidumbre adicional sobre el desenlace del pulso orgánico.
Qué es un comité federal ampliado
En la estructura orgánica del PSOE, el congreso federal es el órgano soberano del partido: elige a la dirección, aprueba los programas y puede modificar los estatutos. Por debajo de él, el comité federal es el máximo órgano entre congresos, con competencias de dirección política y control de la ejecutiva. La fórmula del comité federal 'ampliado' no está recogida en los estatutos del partido como un órgano ordinario, sino que constituye un mecanismo de convocatoria extraordinaria que amplía la participación más allá de los miembros ordinarios del comité, sin otorgar, no obstante, las atribuciones propias de un congreso. Es precisamente esa diferencia de rango y capacidad decisoria la que sustenta la crítica de quienes, como Page, la consideran insuficiente.
Por qué importa este pulso
La disputa no se agota en lo orgánico. Un congreso del PSOE implicaría abrir un proceso de elección de liderazgo con primarias o con votación de delegados, según lo que determinasen los propios estatutos, lo que pondría en cuestión la continuidad de Sánchez al frente del partido en un momento en que el Gobierno atraviesa dificultades parlamentarias para sacar adelante su agenda legislativa. La negativa a convocar ese congreso, y la oferta de un comité ampliado como alternativa, es interpretada por los sectores críticos como un intento de preservar el control de la maquinaria orgánica sin someter el liderazgo a escrutinio interno. El PSOE ha celebrado históricamente sus momentos de mayor tensión interna con congresos extraordinarios —el de 1979 en el que Felipe González abandonó el marxismo o el de 2017 que devolvió a Sánchez la secretaría general son los precedentes más citados—, lo que otorga a la disputa sobre el formato una carga simbólica que va más allá del procedimiento.
La comparecencia desde Moncloa
La elección del Palacio de la Moncloa como escenario de la comparecencia, en lugar de la sede federal de Ferraz, refuerza la lectura institucional que Sánchez quiso imprimir al anuncio: habló como presidente del Gobierno, no como secretario general del partido. Esa distinción de roles, utilizada con frecuencia en la política española para blindar decisiones orgánicas bajo el paraguas de la autoridad ejecutiva, fue precisamente uno de los elementos que los críticos señalaron como indicativo del tono de la propuesta.
Escenario abierto
Con Page descartando la propuesta, Andalucía en posición ambigua, Madrid en espera y el PSC condicionado a la evolución judicial del caso Koldo, el comité federal ampliado del sábado 31 se celebrará, si no hay modificaciones, en un clima de fractura que la convocatoria no ha logrado suturar. La cuestión de si ese foro será suficiente para absorber la presión interna o si los barones críticos optarán por forzar una escalada queda sin resolver al cierre de esta información.

