El dato de adopción en Rionegro contrasta con el registrado en Cali, donde el mismo tipo de medio de pago alcanzó el 10 % de las transacciones, pero solo después de un año de implementación. Pablo Villarreal, CEO de Luup —la empresa de tecnología para movilidad detrás de ambos pilotos—, presentó esa comparación durante el webinar "Del efectivo a la era de la movilidad inteligente", organizado por Foros Semana, y advirtió que los periodos de medición no son equivalentes y que la cifra debe leerse como una referencia y no como un resultado definitivo.
El efectivo sigue siendo el medio dominante en buena parte del transporte colectivo colombiano, una característica que distingue al país de otros mercados de la región donde los sistemas masivos migraron antes hacia tarjetas recargables o billeteras digitales. Esa dependencia del dinero físico implica costos de operación para los transportadores: según las estimaciones de Luup, el manejo del efectivo —traslado, administración, evasión y pérdidas por fraude— representa entre el 20 % y el 30 % de los costos asociados al recaudo.
El sistema instalado en los 35 buses de Rionegro permite a los pasajeros pagar con cualquier tarjeta débito o crédito además de la opción tradicional en efectivo, lo que en la práctica convierte al piloto en un esquema híbrido pensado para no excluir a quienes todavía dependen del dinero en billetes y monedas. Villarreal explicó que esa convivencia de medios de pago es, precisamente, lo que ha mejorado la experiencia del usuario.
"La experiencia de usuario ha mejorado significativamente porque las personas no se limitan a un solo medio de pago, pueden hacerlo con cualquier tarjeta bancaria o en efectivo. Esto agiliza el ingreso a los sistemas de transporte masivo y evita largas filas y demoras para acceder al servicio", dijo Pablo Villarreal, CEO de Luup.
La compañía trabaja además en la adaptación de sus plataformas a protocolos de pago ya utilizados en sistemas de transporte, como Pay As You Go y MTT, con el objetivo de que las transacciones sean más ágiles sin sacrificar la seguridad del proceso. Entre las alternativas que explora la empresa está la incorporación de pagos por código QR, una modalidad que ya es habitual en el comercio colombiano y que podría extenderse a buses y sistemas masivos en próximos pilotos.
El antecedente colombiano más visible en digitalización del recaudo es el de los sistemas masivos integrados, que desde finales de los años 2000 reemplazaron el pago en efectivo por tarjetas recargables: TransMilenio en Bogotá, operativo desde 2000, migró a la tarjeta Tullave, y el Metro de Medellín opera con la Cívica. El reto de Rionegro es distinto: incorporar medios electrónicos en el transporte intermunicipal y colectivo tradicional, operado por empresas privadas que durante décadas recaudaron exclusivamente en efectivo.
Para Villarreal, la coordinación entre los transportadores, la entidad pública y la empresa de tecnología ha sido determinante para que el piloto avance sin fricciones. Esa articulación permitió informar a los usuarios sobre los beneficios del nuevo sistema, acompañarlos durante el proceso de pago y resolver dudas que, en procesos de digitalización de servicios públicos, suelen frenar la adopción masiva.
La confianza es un punto especialmente sensible cuando se trata de datos financieros y de movilidad de los ciudadanos: la privacidad de la información personal y la seguridad de las transacciones digitales figuran entre las principales preocupaciones que el esquema busca despejar. Para atenderlas, el sistema cuenta con un centro de control habilitado para resolver consultas y reclamos de los usuarios que utilizan el nuevo medio de pago.
La experiencia de Rionegro se suma a un proceso más amplio de digitalización del transporte colectivo que distintas ciudades colombianas han emprendido con resultados desiguales, en un país donde la coordinación entre municipios, empresas transportadoras y proveedores tecnológicos no siempre ha sido sencilla. El propio Villarreal situó el caso colombiano en ese contexto regional al valorar el avance del país frente a otros mercados latinoamericanos.
"Colombia ha sido uno de los pocos países de América Latina en avanzar en la modernización de sus sistemas de transporte público, demostrando que está a la vanguardia tecnológica y busca impulsar soluciones innovadoras que lo conviertan en pionero a nivel mundial", afirmó Pablo Villarreal, CEO de Luup.
Más allá del recaudo, la digitalización de los pagos genera datos que las empresas transportadoras pueden usar para identificar patrones de demanda en cada ruta y ajustar frecuencias según el comportamiento real de los pasajeros, una capacidad de gestión que el pago en efectivo no permite registrar con el mismo nivel de detalle. Luup trabaja en el desarrollo de plataformas modulares pensadas para adaptarse tanto a cooperativas de transporte colectivo como a sistemas de transporte masivo, con el propósito de que distintos modelos de operación puedan incorporar estas herramientas según sus propias necesidades.
El caso de Rionegro se inscribe en una conversación más amplia sobre la modernización tecnológica de servicios públicos en Colombia, que en otros frentes ha estado marcada por controversias sobre el manejo de recursos, como se ha documentado en el reporte de un faltante de $5,5 billones en vigencias futuras de la ANI. En el transporte urbano, sin embargo, el reto no es presupuestal sino de adopción: convencer a los usuarios de migrar hacia medios de pago electrónicos sin dejar atrás a quienes, por acceso o costumbre, siguen dependiendo del efectivo.
El piloto de Rionegro continúa en marcha con sus 35 buses y cinco rutas iniciales, mientras la empresa evalúa la incorporación de pagos por código QR como siguiente paso en la expansión del sistema a otras operaciones de transporte colectivo en el país.
