Scott resume en una sola palabra el motivo profundo que le llevó a rodar esta historia: «Supervivencia». Pero la respuesta, según trasladó, se amplía enseguida hacia las crisis económicas, las pandemias y el deterioro de estructuras sociales que durante décadas se dieron por estables. Es un territorio que el cineasta conoce bien desde 'Alien' (1979) hasta 'The Martian' (2015): mundos sometidos a presión extrema donde los personajes revelan lo que las rutinas ordinarias mantienen oculto.
La trama recupera los elementos reconocibles del género postapocalíptico —escasez, violencia, aislamiento—, pero, según señaló el propio director, su interés no estaba tanto en la destrucción como en lo que permanece después de ella. Hig, el piloto interpretado por Elordi, sostiene una existencia precaria junto a Bangley, el superviviente armado al que da vida Brolin, en un equilibrio de desconfianza y necesidad mutua que se quiebra cuando una señal procedente del exterior sugiere que más allá de los límites conocidos podría existir todavía algo distinto del miedo y la pérdida.
Peter Heller escribió la novela original en 2012, varios años antes de que la pandemia de covid-19 alterara de forma radical la percepción pública sobre el colapso sanitario y social. Ese desfase temporal —una ficción sobre epidemias concebida antes de que el mundo viviera una real— añade una capa de lectura que Scott no ha eludido, aunque prefirió centrar el foco en la dimensión humana del relato antes que en los paralelismos con la actualidad.
El guion es obra de Mark L. Smith, con quien Scott ya trabajó en 'El renacido' (2015), aunque en este caso el director indicó que durante el desarrollo se introdujeron modificaciones respecto al material original. Para Scott, cuando un texto funciona se convierte en «el plano del edificio que estás a punto de construir», una metáfora reveladora en un realizador cuya obra suele asociarse de inmediato a la potencia visual antes que a la arquitectura narrativa previa.
El peso de la primera lectura
«Todo depende de la primera lectura», explicó el cineasta al ser preguntado por lo que encontró en esta historia para sentir que aún había algo que no hubiera abordado antes. Si el material funciona desde el principio y la escritura ha encontrado el tono adecuado, añadió, «no hay ninguna razón para no hacerlo». Esa confianza inicial, sin embargo, no evita el trabajo de transformación: «la dinámica de una película es diferente a la dinámica de un libro», recordó, lo que obliga a intervenir sobre ritmos, silencios y tensiones que en la literatura se construyen con herramientas distintas.
Scott aseguró que, en unos cuarenta años de carrera, solo tres guiones provocaron en él una reacción inmediata al leerlos: 'Alien', 'The Martian' y el de 'La constelación del perro'. Describió incluso el proceso de lectura de este último: «En la página diez estoy enganchado; en la cincuenta estoy empezando a sudar: por favor, no lo estropees». La decisión de rodar quedó tomada en ese mismo momento, según su relato: «Todos los componentes estaban ahí: los personajes, la historia, el tiempo, el lugar. Todo estaba ahí».
El director también recordó la recepción inicial de 'Blade Runner' (1982), hoy considerada una de las cumbres de la ciencia ficción y referencia del cine distópico: «Me machacaron con 'Blade Runner' por ser tan oscura, nunca lo he olvidado». La anécdota ilustra una constante en su trayectoria: varias de sus obras más influyentes tardaron años en ser reevaluadas por la crítica y el público tras estrenos inicialmente tibios o controvertidos.
Jacob Elordi, que trabaja por primera vez con Scott, participó en la conversación con la prensa junto a Brolin y Pearce. Según las crónicas del encuentro, la charla avanzó con la informalidad de un equipo que comparte la memoria de un rodaje intenso, con respuestas que se cruzan, se interrumpen y a veces terminan en una broma que rebaja la solemnidad de las preguntas sobre el sentido último de la película.
El estreno se produce en un contexto en el que el cine postapocalíptico y de supervivencia extrema mantiene un lugar consolidado en la industria audiovisual, desde series como 'The Last of Us' hasta franquicias cinematográficas que exploran escenarios de colapso civilizatorio. La distribución en España corre a cargo de Disney, que ha programado el lanzamiento en salas comerciales.
Scott mantiene un ritmo de producción notable para un director de su edad. Su filmografía reciente incluye 'Napoleón' (2023) y 'Gladiator II' (2024), lo que sitúa 'La constelación del perro' como una pieza más de un catálogo que combina superproducciones históricas con incursiones en la ciencia ficción, el género que definió su carrera desde finales de los años setenta, cuando 'Alien' (1979) y 'Blade Runner' (1982) marcaron su irrupción como referente del cine de anticipación.
La acogida crítica y comercial de la película en España se conocerá en las próximas semanas, a medida que se difundan las cifras de taquilla del fin de semana de estreno y las primeras reseñas especializadas. Por el momento, ni la distribuidora ni el equipo artístico han facilitado datos de recaudación ni previsiones sobre su recorrido en otros mercados internacionales.

