"El Servicio de Parques Nacionales solicita la colaboración ciudadana para localizar a aproximadamente 15 personas desaparecidas tras las fuertes inundaciones repentinas ocurridas el 29 de agosto en el Cañón Bright Angel y la zona de Phantom Ranch", señaló la autoridad en un comunicado. El organismo precisó que su personal "continúa con las labores de evacuación y respuesta, y trabaja para localizar a las personas que pudieran haber estado en la zona afectada".
La cifra de desaparecidos varió desde que se conoció el suceso. El Servicio de Parques situó inicialmente la búsqueda en unas 20 personas en un mensaje difundido en redes sociales, cifra que después revisó a la baja hasta las 15 actuales, según los sucesivos comunicados del organismo. Esa oscilación, habitual en las primeras horas de una emergencia de estas características, responde a la localización progresiva de excursionistas que habían perdido el contacto con sus familias o grupos, y no necesariamente a una reducción del riesgo real.
En cuanto a los evacuados, el organismo detalló que hasta 62 personas habían sido sacadas de Phantom Ranch y del tramo inferior del sendero North Kaibab hasta la mañana del domingo, hora local, y avanzó que esperaba evacuar a más a lo largo del día, por lo que la cifra podía aumentar. Todos ellos recibían asistencia con el apoyo de la Cruz Roja estadounidense, y el Servicio subrayó que, por el momento, "no se han registrado heridos".
El organismo pidió expresamente colaboración a "cualquier persona que conozca a excursionistas o mochileros que se encontraran en el interior del cañón, a lo largo del corredor del arroyo Bright Angel, el 29 de agosto", así como a quienes tuvieran una reserva en un campamento de la zona afectada. La petición incluía a quienes pudieran haber recorrido el Sendero North Kaibab desde su inicio hasta Phantom Ranch, o alojarse en el campamento Bright Angel o en la zona conocida como The Box, al norte de Phantom Ranch, según indicó a través de la línea de información de su División de Servicios de Investigación (ISB).
El origen del episodio fue una crecida súbita del arroyo Bright Angel, un fenómeno propio de zonas desérticas y cañones profundos cuando las tormentas descargan grandes volúmenes de agua en poco tiempo sobre cuencas con escasa capacidad de absorción. El caudal resultante arrastró infraestructuras clave para el tránsito de senderistas. Según el Servicio de Parques, la crecida "causó daños significativos a la infraestructura en todo el Cañón Bright Angel", arrasando "casi todos los puentes peatonales" que cruzan el arroyo.
También quedaron clausurados los puentes Black Bridge y Silver Bridge, que cruzan el río Colorado, cerrado al tráfico fluvial "hasta nuevo aviso" por la presencia de estructuras metálicas y escombros en su cauce, según detalló el organismo. Las zonas afectadas permanecían cerradas mientras continuaba la búsqueda de senderistas en un terreno de acceso complejo, en el que la profundidad del cañón y la ausencia de accesos rodados obligan a operar por vía aérea o a pie.
El pronóstico no ofrecía tregua inmediata: el Servicio advirtió de que "se prevén tormentas eléctricas y fuertes lluvias" para el domingo y el lunes, lo que "podría provocar más crecidas repentinas, deslizamientos de tierra, desprendimientos de rocas y cambios en las condiciones de los senderos y el río". Ese escenario condiciona tanto el ritmo de las operaciones de rescate como la seguridad de los equipos desplegados.
El Gran Cañón, declarado Parque Nacional en 1919 y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979, recibe cada año varios millones de visitantes y es uno de los destinos de senderismo más transitados de Norteamérica. El corredor de Bright Angel y Phantom Ranch, en el fondo del cañón, concentra buena parte del tránsito de mochileros que descienden hasta el río Colorado, lo que explica la elevada exposición de excursionistas ante episodios meteorológicos súbitos.
Las riadas repentinas —flash floods— figuran entre los fenómenos meteorológicos más letales en el suroeste de Estados Unidos por su carácter imprevisible y su capacidad de transformar en minutos arroyos secos en torrentes. El propio parque ha registrado en las últimas décadas varios episodios mortales asociados a estas crecidas durante la temporada de tormentas monzónicas de verano, que se concentra habitualmente entre julio y septiembre.
La gestión de la emergencia corresponde al Servicio de Parques Nacionales, dependiente del Departamento del Interior, que coordina las labores de búsqueda y rescate en los terrenos federales bajo su jurisdicción, con el apoyo de organizaciones como la Cruz Roja para la asistencia a evacuados. Los cierres de senderos, campamentos y tramos fluviales se mantendrán "hasta nuevo aviso", según el organismo, en función de la evolución meteorológica y de la retirada de escombros del cauce.
Las próximas horas serán determinantes: el Servicio de Parques ha condicionado tanto el avance de las evacuaciones pendientes como la actualización del balance de desaparecidos a la meteorología prevista para el inicio de semana. La reapertura de las zonas afectadas dependerá de la reparación de los puentes peatonales destruidos y del despeje del río Colorado, sin que las autoridades hayan fijado por ahora un plazo para restablecer la normalidad en el corredor de Bright Angel.


