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Un tribunal de Miami mantiene al hijo de Paulina Rubio en EE UU

La Corte Familiar de Miami habría resuelto que el adolescente, de 15 años, siga con su madre y no se traslade a Segovia con Colate, según su defensa

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
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La Corte Familiar de Miami habría resuelto este fin de semana que Andrea Nicolás, el hijo de 15 años de Paulina Rubio y Nicolás Vallejo-Nágera, Colate, continúe residiendo en Miami junto a su madre, según confirmó la abogada de la cantante, Sandra Hoyos.

El litigio se enmarca en una disputa por la custodia que se prolonga desde hace más de una década y que ha convertido la vida de Andrea Nicolás en objeto de sucesivos procedimientos judiciales en Estados Unidos y España. Paulina Rubio y Colate tuvieron a su único hijo en común en 2010; la pareja se separó en 2012 y formalizó el divorcio en 2014, un proceso que desde el primer momento derivó en desacuerdos sobre la residencia, la custodia y la manutención del menor.

Desde entonces, ambos progenitores han mantenido posiciones enfrentadas sobre el entorno más adecuado para el adolescente: mientras la cantante mexicana ha defendido su residencia en Miami, donde vive desde hace años, Colate ha reclamado en distintas instancias que su hijo se traslade a España, donde reside actualmente en Segovia. La disputa ha generado demandas cruzadas y una cobertura mediática constante, sin que hasta ahora se hubiera alcanzado una resolución sobre el fondo del asunto.

La resolución conocida este fin de semana no se limita, sin embargo, a zanjar la cuestión de la residencia. Las audiencias celebradas en los últimos meses ante la Corte Familiar de Miami pusieron sobre la mesa episodios especialmente delicados de la relación entre el menor y sus dos progenitores, hasta el punto de que se llegó a plantear un escenario extremo: que Andrea Nicolás pudiera acabar viviendo en un internado, alejado tanto de su madre como de su padre.

El informe de la guardiana legal

Esa posibilidad surgió a raíz del criterio de la guardiana ad litem, la figura designada por el tribunal para representar exclusivamente los intereses del menor con independencia de las posiciones de los progenitores. Según trascendió durante el proceso, la guardiana llegó a calificar como «muy tóxica» la relación de Andrea Nicolás con ambos padres y recomendó valorar el internamiento en un centro educativo como alternativa ante la intensidad del conflicto familiar, una recomendación que finalmente no habría prevalecido en la decisión del tribunal.

La figura del guardián o tutor ad litem existe en el sistema judicial estadounidense precisamente para evitar que los procesos de custodia se resuelvan como una simple disputa entre dos partes adultas. Un abogado especializado en Derecho de Familia consultado hace semanas explicó que el criterio que rige estos procedimientos no es determinar si gana «Paulina o Colate», sino establecer qué opción resulta más beneficiosa para el menor: «Lo primero que prevalece, lo que vale más que todo, es el bien del menor. Lo que sea más beneficioso para él, no para los padres», señaló. Ese principio, conocido como el «interés superior del menor», es el estándar que aplican los tribunales de familia en Estados Unidos desde hace décadas y que también recoge el ordenamiento español a través del artículo 2 de la Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor.

En España, los conflictos de traslado internacional de menores entre progenitores de distintas nacionalidades se rigen por el Convenio de La Haya de 1980, un tratado que establece los mecanismos para determinar qué jurisdicción debe resolver sobre la custodia cuando existe un elemento transfronterizo, como ocurre en este caso al residir el menor en Estados Unidos y el padre en España. La aplicación de este marco ha sido determinante en procesos similares de parejas hispano-estadounidenses en los últimos años, aunque cada caso se resuelve según las circunstancias particulares acreditadas ante el tribunal competente.

La edad de Andrea Nicolás resulta además relevante desde el punto de vista procesal: en la mayoría de jurisdicciones estadounidenses, a partir de cierta edad los tribunales otorgan un peso creciente a la opinión expresada por el propio menor sobre su lugar de residencia, aunque esa opinión no sea vinculante de forma automática y deba valorarse junto con el resto de informes periciales incorporados al expediente.

Una victoria sujeta a recurso

Tras conocerse el fallo, la abogada de Paulina Rubio, Sandra Hoyos, expresó su «profunda gratitud» y aseguró haber defendido lo que consideraban la posición más justa para el menor, según las declaraciones difundidas por la defensa de la cantante este fin de semana. Su equipo interpreta la decisión como el cierre de una de las etapas más delicadas del litigio, aunque no necesariamente como el punto final de la disputa.

Colate, por su parte, no habría aceptado el fallo como definitivo. Según ha trascendido, el empresario estaría estudiando recurrir la resolución ante una instancia superior, un movimiento que, de confirmarse, prolongaría un procedimiento que se cuenta entre los más largos y mediáticos de la crónica social hispanoamericana de la última década. Ni Colate ni su representación legal han realizado declaraciones públicas detalladas sobre sus próximos pasos.

La disputa por la custodia de Andrea Nicolás no es un caso aislado en el mundo del espectáculo. Litigios similares entre progenitores de distinta nacionalidad y residencia en países diferentes suelen prolongarse durante años debido a la complejidad de coordinar jurisdicciones, evaluar el arraigo del menor en cada entorno y ponderar factores como la edad, la voluntad del propio adolescente y los informes psicosociales que habitualmente acompañan estos procedimientos.

El caso ha evidenciado las dificultades que entrañan los litigios de custodia transatlánticos, en los que las resoluciones de un tribunal deben articularse con su reconocimiento y ejecución en el país de residencia del otro progenitor. Un eventual recurso de Colate ante instancias superiores de Florida, o una reclamación paralela ante tribunales españoles, abriría un nuevo capítulo procesal cuyo calendario y desenlace no constan por el momento.

Mientras tanto, la resolución consolida la situación actual del menor, que continuará residiendo en Miami bajo la custodia de su madre. No existen plazos públicos conocidos sobre una posible revisión judicial futura ni sobre el resultado de un eventual recurso, cuya presentación y tramitación dependerán de los pasos que finalmente adopte la defensa de Colate en las próximas semanas.

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