Medio siglo de musical anglosajón cifrado en una trayectoria
La carrera de LuPone equivale, en buena medida, a un inventario de los hitos del teatro musical en lengua inglesa desde los años setenta. Su debut en Broadway se produjo en 1973 con 'Las tres hermanas' de Chéjov, lo que la sitúa entre los intérpretes formados en el teatro de texto clásico que luego transitaron el musical sin abandonar la disciplina dramática. Ese doble perfil explica su presencia posterior en obras como 'La anarquista', de David Mamet, o 'Master Class', de Terence McNally, donde encarnó a Maria Callas —un rol que exige tanto dominio técnico del canto como construcción de un personaje de extrema complejidad psicológica.
En 1979 interpretó a Eva Perón en el estreno estadounidense de 'Evita', de Tim Rice y Andrew Lloyd Webber, producción que obtuvo siete premios Tony ese año, incluido el de Mejor Musical. LuPone se llevó el de Mejor Actriz Principal en un Musical, el primero de los tres que acumula en esa categoría —los otros dos llegaron con 'Gypsy' en 2008 y 'Company' en 2018—. Solo Audra McDonald, con seis Tony en interpretación, y Angela Lansbury, con cuatro, superan esa marca en la historia de los premios.
Antes de Nueva York, LuPone ya había protagonizado en Londres el estreno mundial de 'Les Misérables' en el Barbican Theatre, con música de Claude-Michel Schönberg y letra de Alain Boublil, en la versión traducida y adaptada al inglés por Herbert Kretzmer. Interpretó a Fantine, el personaje que articula el primer acto. La producción cruzó el Atlántico y se convirtió en uno de los espectáculos con mayor recorrido en la historia de Broadway: cerró en 2003 tras 6.680 funciones, según los registros de la League of American Theatres and Producers, cifra que en su momento la situaba como el segundo musical más longevo de la historia de la ciudad, por detrás de 'Cats'.
En 1993, LuPone fue la primera Norma Desmond en el estreno londinense de 'Sunset Boulevard', también de Lloyd Webber. Cuando el compositor decidió que Glenn Close asumiría el papel en el estreno de Broadway al año siguiente, en lugar de LuPone como estaba previsto, la actriz presentó una demanda por incumplimiento de contrato que se resolvió extrajudicialmente. El episodio, ampliamente documentado en la prensa especializada de la época, marcó una de las rupturas públicas más conocidas en el ámbito del musical comercial y evidenció las tensiones entre el poder creativo del compositor-productor y los derechos contractuales del intérprete en el sistema Broadway.
Adelina Patti y el vínculo genealógico con España
La llegada de LuPone a España tiene una dimensión genealógica que sitúa a la actriz en una relación directa con la historia musical del país. Adelina Patti (Madrid, 1843-Craig-y-Nos, Gales, 1919), considerada la soprano más célebre de la segunda mitad del siglo XIX, nació en la capital española, aunque de padres italianos y criada en Nueva York. LuPone es sobrina-bisnieta de Adelina Patti, lo que convierte esta gira en el primer regreso de la estirpe a los escenarios españoles desde la época victoriana.
Adelina Patti actuó en las principales casas de ópera europeas y fue una de las cantantes mejor remuneradas de su tiempo; las fuentes biográficas de la época documentan cachés de hasta cinco mil libras por función. Su voz de soprano lírico-ligera y su dominio del bel canto la convirtieron en referencia para generaciones posteriores de intérpretes. Que su sobrina-bisnieta llegue ahora a España con un espectáculo de teatro musical anglosajón cierra un círculo de casi siglo y medio que raramente se da en la lógica de las giras comerciales contemporáneas.
'Songs from a Hat': la partitura como sorteo
El espectáculo que LuPone presenta en España no parte de una dramaturgia convencional. Según relata la propia actriz, el formato nació de una petición de participación en una gala benéfica un lunes —el único día de descanso en la semana de funciones en Broadway—. Para no preparar un repertorio cerrado, recurrió a un sombrero con papelitos, cada uno con el título de una canción, y cantó lo que el azar dictaba. El resultado fue tan bien recibido que el formato se consolidó como espectáculo propio.
El repertorio del sombrero contiene actualmente 42 canciones, procedentes de las producciones de Broadway en las que LuPone ha participado y de sus conciertos en sala. El orden de interpretación no está fijado ni ensayado como secuencia: cada noche el sorteo determina qué canción sigue a cuál, lo que elimina los puentes dramáticos habituales entre números y coloca al intérprete en una situación de exposición técnica que exige versatilidad de registro. LuPone permite también que el público intervenga en la selección, aunque con una condición explícita: solo se cantan las canciones que salen del sombrero. Es una aleatoriedad acotada, con reglas propias.
El formato tiene antecedentes en la tradición del 'one-woman show' que vertebra la historia del teatro musical desde los años sesenta —con referentes como el 'Judy Garland at Carnegie Hall' de 1961, grabación que obtuvo cinco premios Grammy, o los espectáculos de Liza Minnelli en los setenta—. Lo que distingue a 'Songs from a Hat' es la renuncia explícita a la estructura como garantía artística: donde aquellos conciertos dependían de una dramaturgia minuciosamente orquestada, LuPone apuesta por la imprevisibilidad como motor de la actuación.
La queja sobre el volumen: un debate técnico con historia propia
Entre las reflexiones que LuPone hace en Málaga, la más técnica es su diagnóstico sobre la amplificación en Broadway. «Lo que más me molesta es el volumen, todo está demasiado alto. No sé en qué momento el departamento de sonido pasó a ser el centro de la música», señaló. La actriz no cuestiona el uso de la amplificación —ella misma la utiliza— sino lo que describe como un abuso que ha alterado la percepción del espectador sobre lo que es una voz humana en un teatro.
El debate tiene una cronología precisa. Hasta los años sesenta, los musicales de Broadway se interpretaban con micrófono de pie o sin amplificación individualizada. La introducción progresiva de los micrófonos de corbata y, posteriormente, de los de diadema a partir de los setenta, cambió la relación entre el intérprete y el espacio acústico del teatro. La tecnología permitió llenar salas más grandes con menor esfuerzo vocal, pero desplazó la responsabilidad técnica del cantante hacia el ingeniero de sonido. Desde el ámbito del diseño de sonido en Broadway, profesionales del sector han argumentado en publicaciones especializadas que los niveles de presión sonora no han aumentado de forma uniforme, sino que responden a decisiones creativas de cada producción. La disputa entre criterio artístico y decisión técnica es, en el fondo, una cuestión de autoría: quién tiene la última palabra sobre cómo suena un espectáculo.
Almodóvar, Banderas y el eje español del musical
La conexión de LuPone con España tiene también una dimensión cinematográfica y escénica más reciente. Hace dieciséis años participó en el estreno de 'Mujeres al borde de un ataque de nervios', el musical de David Yazbek y Jeffrey Lane basado en la película homónima de Pedro Almodóvar. Sobre aquella experiencia, LuPone señaló en Málaga que lo que más la emocionó fue compartir los ensayos con el director manchego: «Me encantan sus películas, me hizo muchísima ilusión que David Yazbek y Jeffrey Lane crearan el musical y me gustó aún más que me pidieran participar en él. Pero lo que más me emocionó fue sentarme junto a él durante los ensayos. ¡No podía creerlo! Pensaba: '¡Estoy sentada al lado de Pedro Almodóvar!'»
Es Antonio Banderas quien actúa ahora como anfitrión y quien presenta a LuPone ante los medios en la puerta de su Teatro del Soho CaixaBank, en Málaga. El actor describe a su compañera como «una auténtica leyenda de Broadway y del teatro musical». La presencia de Banderas —que dirige el teatro malagueño desde 2019 y que ha protagonizado su propio tránsito del cine al teatro musical con producciones como 'Company' o 'A Chorus Line'— subraya el papel que el Teatro del Soho CaixaBank ha asumido como receptor de producciones de referencia internacional en el circuito español.
Una gira de dos semanas y seis plazas: lo que viene
La gira española de LuPone concluye el 24 de junio en Bilbao, lo que deja un calendario de catorce días para seis ciudades —una cadencia de función cada dos o tres días que es habitual en los formatos de 'one-woman show' con un único intérprete y una producción técnica reducida—. No hay información pública disponible sobre si la gira contempla fechas adicionales en Europa o una extensión fuera de España. La pregunta que queda abierta es si este debut ibérico —el primero en su carrera, a los 75 años y con más de cincuenta de trayectoria— tiene continuidad o si se trata de una cita singular ligada al vínculo con Banderas y al año en que se cumplen más de 180 años del nacimiento de Adelina Patti en Madrid.

