La entrega en Barú contempla, de acuerdo con el cronograma del Ifarhu, la distribución de 7,287 tarjetas correspondientes a 11,416 beneficiarios. Se trata del punto de arranque de una jornada que ambas entidades han planificado por distrito con el fin declarado de evitar aglomeraciones en los centros de atención.
En Bugaba, el segundo distrito en el orden de entrega, el calendario prevé la distribución de 17,370 tarjetas para 26,990 beneficiarios, en un horario de 7:00 a.m. a 1:00 p.m. El Ifarhu difundió el detalle a través de su cuenta oficial el pasado 4 de septiembre, en la que recordó a los acudientes los requisitos indispensables para completar el retiro del documento. Tras Bugaba, el proceso continuará en el distrito de David, según el mismo cronograma.
Para acceder a la tarjeta, el acudiente deberá presentar su cédula vigente y completar los datos solicitados en la aplicación PUNCH by Caja de Ahorros, plataforma que la entidad bancaria estatal opera como canal de gestión del programa. La exigencia de la cédula del acudiente, y no del estudiante, responde a que el beneficio se canaliza a través del responsable legal del menor o del joven beneficiario.
El Ifarhu ha insistido en una distinción que resulta clave para los acudientes: la entrega de la tarjeta no implica que ese mismo día se realice un nuevo depósito del PASE-U. La tarjeta es únicamente el mecanismo mediante el cual los beneficiarios podrán acceder, en una fecha posterior, al pago correspondiente al programa, cuyo desembolso depende de un calendario separado que fija la propia institución. Por ello, según la entidad, los acudientes deben diferenciar entre la entrega del plástico y el pago del beneficio, que constituyen procesos distintos.
Bloqueo de tarjetas y controles reforzados
Esta aclaración cobra relevancia en un programa que ha estado bajo escrutinio en los últimos meses. El Ifarhu bloqueó recientemente 48,000 tarjetas del PASE-U tras detectar compras no autorizadas con esos fondos, un episodio que llevó a la institución a reforzar los controles sobre el uso del beneficio y que explica en parte la insistencia oficial en diferenciar cada etapa del proceso: entrega de la tarjeta, activación y desembolso.
El PASE-U funciona como mecanismo de asistencia social educativa de alcance universal y se ha consolidado como una de las partidas de mayor volumen dentro del gasto social que administra el Ifarhu con cargo al Presupuesto General del Estado. Su ejecución exige, cada ciclo lectivo, una logística de distribución de tarjetas coordinada con la Caja de Ahorros como entidad bancaria operadora.
El control sobre el uso de los fondos entregados mediante el PASE-U corresponde, en el plano de la fiscalización estatal, a la Contraloría General de la República. El refrendo de los contratos vinculados a la operación bancaria del programa, aval que el contralor otorga antes de su ejecución, integra el marco de control aplicable a este tipo de desembolsos del Órgano Ejecutivo.
La entrega de tarjetas en Chiriquí se inscribe en un cronograma más amplio del Ifarhu, que busca cubrir a la totalidad de los inscritos en el programa. La lógica distrito por distrito responde a la necesidad de dimensionar el personal y los equipos según el volumen de beneficiarios en cada localidad y de ordenar la afluencia en los puntos de atención.
Para los acudientes que aún no han recibido la tarjeta, el Ifarhu recomienda consultar la información oficial antes de acudir a los puntos de entrega, con el fin de confirmar el lugar, la fecha y el horario que corresponde a cada distrito. La institución ha reiterado que el calendario puede variar en función de la logística disponible en cada localidad.
La jornada en Chiriquí se enmarca en un proceso de distribución que, según el cronograma divulgado, continuará en otros distritos y provincias hasta completar la cobertura de los estudiantes inscritos en el PASE-U para el ciclo 2026. El Ifarhu no ha precisado una fecha límite para el cierre de esta fase de entrega ni ha confirmado el calendario de los próximos desembolsos, que dependerá del cronograma que establezca la propia institución.