La victoria del domingo en Malasia, disputada en el trazado de Sepang que sustituyó al cancelado Gran Premio de Baréin por el conflicto en el Golfo, estuvo marcada por un episodio caótico antes del inicio. Un fallo de software en los ajustes para rodar bajo lluvia dejó varios monoplazas detenidos durante la vuelta de formación, incluido el Red Bull de Verstappen, lo que obligó a retrasar la salida una hora y media.
"Fue una locura. Por momentos íbamos cinco en paralelo en la recta porque no lo entendíamos. Vi ocho coches a paso de tortuga y Lewis (Hamilton) se paró. No es lo que quieres para el deporte", declaró Max Verstappen, piloto de Red Bull, tras la carrera.
El propio Verstappen atribuyó su resurgir competitivo a una mejora en el suelo de su monoplaza, sumada a una mayor comprensión del funcionamiento del coche de la actual generación de reglamento técnico. Esa combinación lo llevó a la victoria que definió como "increíble", su primera del año, tras un arranque de temporada complicado frente a sus rivales de Mercedes.
En Singapur, sin embargo, el neerlandés enfrenta un historial adverso: jamás ha ganado en Marina Bay, un circuito donde la estrechez de las calles urbanas reduce al mínimo las posibilidades de adelantamiento, en un patrón comparable al del Gran Premio de Mónaco. A esa dificultad técnica se suma una exigencia física que distingue a esta cita del resto del calendario.
"La carrera más dura del año", según Gasly
El piloto francés Pierre Gasly, compañero del argentino Franco Colapinto en el equipo Alpine, describió las condiciones de Marina Bay como las más duras de toda la temporada. Los competidores pueden perder hasta tres kilos de peso corporal durante la prueba, la más larga del calendario, en la que completar las 62 vueltas suele agotar las dos horas máximas de tiempo de carrera permitidas por el reglamento.
"Está claro que al final de la carrera uno está menos lúcido entre los muros de Singapur", explicó Pierre Gasly, piloto de Alpine, sobre la importancia de la hidratación durante la prueba.
Los organizadores también vigilan la calidad del aire en la ciudad-Estado, una de las más contaminadas del mundo, con la situación agravada por los incendios en la vecina Indonesia, aunque hasta el momento no se contemplan restricciones que alcancen a la propia carrera, sino solo a eventuales actividades de entretenimiento al aire libre. Además, se prevén tormentas eléctricas que podrían condicionar tanto la carrera esprint del sábado como el Gran Premio nocturno del domingo, disputado bajo focos artificiales.
En la pelea por el título, el italiano Kimi Antonelli, de 20 años y piloto de Mercedes, llega con una ventaja de 84 puntos sobre su compañero George Russell, campeón defensor en Singapur, a falta de siete carreras para el final. Russell se marchó de vacío en Malasia por un problema de motor cuando rodaba tercero a cinco vueltas del cierre, un traspié que amplió la distancia de Antonelli hacia lo que podría convertirse en el primer título de pilotos para un corredor italiano desde Alberto Ascari en 1953.
Lewis Hamilton, que remontó del puesto 19 al tercero en Sepang tras arrancar con neumáticos de seco pese a la pista mojada, también llega en buen momento. Russell, Lando Norris, Carlos Sainz, Sergio Pérez, el propio Hamilton y Fernando Alonso figuran entre los seis pilotos de la actual parrilla que han ganado en Marina Bay; una victoria este domingo permitiría al británico igualar el récord de cinco triunfos en ese trazado que ostenta el alemán Sebastian Vettel.
