Un buque granelero de bandera surcoreana sufrió una explosión de origen no determinado mientras transitaba el estrecho de Ormuz bajo escolta estadounidense, en un incidente que ha elevado la tensión en una de las rutas marítimas por las que fluye aproximadamente un quinto del tráfico mundial de petróleo y gas licuado, según datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). El suceso se produjo en el mismo corredor donde el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó simultáneamente la destrucción de seis embarcaciones iraníes, en una escalada que ha arrastrado al alza el precio del crudo Brent hasta los 116 dólares por barril y ha obligado a la Unión Europea a convocar un Consejo Europeo extraordinario de Energía para finales de mayo.
CENTCOM destruye seis embarcaciones iraníes en el corredor estratégico
El CENTCOM, estructura militar estadounidense con responsabilidad operativa sobre Oriente Próximo y Asia Central, confirmó la destrucción de las seis embarcaciones iraníes en el marco de sus operaciones en el estrecho. El organismo no precisó en la información disponible al cierre de esta edición si las embarcaciones destruidas eran militares o civiles, ni las circunstancias exactas del enfrentamiento. El estrecho de Ormuz, que separa las costas de Omán e Irán en su punto más estrecho, funciona como válvula de paso obligado para los flujos energéticos procedentes de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak con destino a los mercados asiáticos y europeos.
La confluencia de la explosión del granelero surcoreano y la acción del CENTCOM en el mismo escenario y en un lapso reducido de tiempo convierte este episodio en uno de los de mayor intensidad operativa registrados en el estrecho desde los ataques a petroleros de 2019, cuando Washington y Teherán se acusaron mutuamente de los sabotajes. Entonces, la crisis no llegó a interrumpir el tránsito de forma generalizada; la situación actual, con embarcaciones de 87 naciones afectadas, presenta una escala cualitativamente distinta.
Seúl convoca el Consejo de Seguridad y estudia unirse al 'Proyecto Libertad'
La explosión a bordo del granelero precipitó la convocatoria de emergencia del Consejo Nacional de Seguridad de Corea del Sur en Seúl, órgano asesor presidencial en materias de defensa y política exterior. El Gobierno surcoreano estudia, en ese contexto, su posible incorporación al denominado 'Proyecto Libertad', la iniciativa liderada por Washington para garantizar la libertad de navegación en la zona. La decisión no estaba adoptada en el momento del cierre de esta información, según las fuentes disponibles, y su alcance dependerá en parte de la evaluación que Seúl realice sobre el origen de la explosión, todavía sin determinar.
La eventual adhesión de Corea del Sur al 'Proyecto Libertad' tendría relevancia simbólica y operativa: Seúl es uno de los principales importadores mundiales de crudo del Golfo Pérsico y dispone de una marina de guerra de primer nivel en la región Asia-Pacífico. Irán, por su parte, no había formulado una posición pública registrada sobre el incidente del granelero en el momento de cierre de esta edición.
87 naciones con rutas interrumpidas y logística global en tensión
El alcance del bloqueo afecta a embarcaciones de 87 países, cuyos buques se encuentran atrapados o con itinerarios interrumpidos como consecuencia del agravamiento del conflicto en el corredor. El dato, que no ha sido atribuido por el texto de origen a una fuente institucional concreta, subraya la dimensión multilateral de una crisis que ha dejado de ser un enfrentamiento bilateral entre Washington y Teherán para convertirse en un problema de logística global con repercusión directa sobre cadenas de suministro, precios de materias primas y abastecimiento energético. A efectos comparativos, el bloqueo del canal de Suez provocado por el encallamiento del portacontenedores Ever Given en marzo de 2021 afectó a unas 400 embarcaciones durante seis días, con un coste estimado de 9.600 millones de dólares diarios según Lloyd's List, y se resolvió sin escalada militar.
El Brent rompe los 116 dólares y tensiona la factura energética europea
El precio del Brent, referencia del crudo para Europa y buena parte del mercado internacional, alcanzó los 116 dólares por barril como respuesta directa a los incidentes en Ormuz. El nivel supone una escalada significativa respecto a los aproximadamente 70-75 dólares por barril en los que cotizaba el Brent a finales de 2024, según registros de los mercados de futuros de Londres. La variación del Brent repercute de forma casi inmediata en los costes de transporte, la industria química, la generación eléctrica y el precio final de los carburantes en la Unión Europea, cuyos Estados miembros dependen mayoritariamente de importaciones para cubrir su demanda energética, según datos estructurales de Eurostat.
En España, el impacto se trasladó a la sesión bursátil: el IBEX 35 cerró con un avance del 0,36%, situándose en los 17.411 puntos, en una jornada marcada por el desplome del Banco Sabadell, que retrocedió un 2,46%. La relativa resistencia del índice en un entorno de alta volatilidad en los mercados europeos evidencia que los inversores descuentan el encarecimiento energético como factor estructural antes que como shock puntual, pauta ya observada durante el primer semestre de 2022 tras la invasión rusa de Ucrania.
Bruselas activa la vía extraordinaria: Consejo Europeo de Energía en mayo
La Unión Europea anunció la convocatoria de un Consejo Europeo extraordinario dedicado a energía para finales de mayo. Este tipo de cumbres, previsto en el artículo 26 del Tratado de la Unión Europea y convocable por el presidente del Consejo Europeo a petición de un Estado miembro o por iniciativa propia, permite a los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete adoptar orientaciones políticas urgentes al margen del calendario ordinario de reuniones. El precedente más reciente fue el Consejo Europeo extraordinario de marzo de 2022, convocado también por la crisis energética derivada del corte de suministro de gas ruso tras el inicio de la guerra en Ucrania.
La crisis de Ormuz añade presión sobre una arquitectura energética europea que lleva reformándose desde 2022 y que aún no ha completado la diversificación plena de sus fuentes de aprovisionamiento. El Reglamento (UE) 2022/1032, sobre almacenamiento de gas, y el paquete RePowerEU articulan el marco normativo vigente en materia de seguridad energética, pero ninguno de los dos instrumentos contempla mecanismos automáticos de respuesta ante un cierre prolongado del estrecho de Ormuz. Lo que el Consejo extraordinario de mayo deberá decidir —activación de reservas estratégicas, coordinación de compras conjuntas, revisión de contratos de GNL— determinará en buena medida la exposición real de las economías europeas a una crisis cuya duración y desenlace permanecen abiertos.


