El propio Netanyahu difundió el domingo una fotografía del cartel en sus redes sociales, acompañada de un vídeo con declaraciones de Mamdani. La pieza publicitaria presenta al jefe del Ejecutivo como blanco de una ofensiva que combina a potencias regionales hostiles a Israel con dirigentes progresistas occidentales. La coalición de gobierno que encabeza Netanyahu afronta la campaña rezagada en las encuestas, según los sondeos citados por medios israelíes en las últimas semanas.
Los comicios de octubre serán los primeros que celebre Israel desde los atentados perpetrados por Hamás el 7 de octubre de 2023 y desde la ofensiva militar israelí posterior sobre la Franja de Gaza. Diversos relatores de Naciones Unidas y organizaciones internacionales han calificado esa campaña de genocida, calificación que el Gobierno de Netanyahu rechaza alegando su derecho a la legítima defensa.
Mamdani ha mantenido una postura crítica con la ofensiva israelí en Gaza desde su campaña municipal. El pasado mes elevó el tono contra Netanyahu al calificarlo de «criminal de guerra» y sostener que «debía estar en La Haya», en alusión al Tribunal Penal Internacional, con sede en la capital neerlandesa. El alcalde neoyorquino ha reclamado, además, que las autoridades estadounidenses ejecuten la orden de arresto internacional emitida por ese tribunal contra Netanyahu si el primer ministro acude a la Asamblea General de la ONU prevista para septiembre en Nueva York.
La Corte Penal Internacional emitió en noviembre de 2024 una orden de detención contra Netanyahu y su entonces ministro de Defensa, Yoav Gallant, por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad relacionados con la campaña en Gaza, en virtud del Estatuto de Roma. Estados Unidos, al igual que Israel, no ha ratificado ese tratado fundacional del tribunal, circunstancia jurídica que explica que Washington no esté obligado a ejecutar la orden en su territorio.
Netanyahu se defendió acusando a Mamdani de «fomentar el odio» y de enfrentar a los distintos grupos religiosos que conviven en Nueva York. El primer ministro israelí manifestó también su preocupación por que el respaldo tradicional de los dos grandes partidos estadounidenses a Israel pueda erosionarse por el ascenso de dirigentes demócratas de perfil progresista. Según encuestas recientes recogidas por medios estadounidenses, Mamdani es más popular entre los votantes judíos de Estados Unidos que el propio Netanyahu.
La irrupción del cartel llega días después de que Netanyahu describiera al Reino Unido como la «república islámica de Gran Bretaña» en una entrevista en la radio del ejército israelí la semana pasada, en la que también aludió a Israel como «la primera república islámica que tiene un arma nuclear». Las declaraciones se producen en un contexto de tensión diplomática entre Israel y varios gobiernos europeos por la situación humanitaria en Gaza.
El choque entre Netanyahu y Mamdani coincide con un momento de estancamiento en las conversaciones sobre un alto el fuego en Gaza entre Estados Unidos e Israel. Jared Kushner, yerno y enviado del presidente Donald Trump, se reunió el lunes con Netanyahu durante tres horas sin lograr avances. El principal punto de fricción sigue siendo la negativa israelí a retirar sus tropas del enclave mientras Hamás no acepte desarmarse previamente.
El precedente más cercano de una campaña israelí articulada en torno a la política exterior y a la figura de Netanyahu se remonta a los comicios de 2019 y 2021, cuando el entonces primer ministro situó las amenazas externas —fundamentalmente el programa nuclear iraní— en el centro de su discurso frente al bloque opositor. Netanyahu afronta además un proceso judicial abierto en Israel por corrupción, circunstancia que sus críticos señalan como motivación adicional para prolongar su permanencia en el poder.
Desde el entorno de Mamdani no se ha registrado, por el momento, una respuesta pública a la difusión del cartel. El alcalde neoyorquino no ostenta competencia formal alguna en materia de política exterior israelí ni estadounidense, por lo que su papel en esta disputa es fundamentalmente simbólico, aunque refleja el creciente protagonismo de figuras municipales estadounidenses en los debates sobre Oriente Próximo.
El sistema parlamentario israelí exige, tras cada elección, la formación de una coalición con mayoría en la Knéset, cuyos 120 escaños se reparten mediante representación proporcional con un umbral electoral del 3,25%. La campaña, que se prolongará hasta los comicios de octubre, se perfila como una medición del respaldo social a la gestión de Netanyahu tanto en el frente militar de Gaza como en su relación con aliados históricos.
En las próximas semanas se espera la publicación de nuevas encuestas que permitan calibrar el impacto de esta estrategia en la intención de voto, así como la evolución de las negociaciones sobre Gaza que Kushner y la Administración Trump han intentado desbloquear sin éxito. La Asamblea General de la ONU de septiembre, en la que Netanyahu podría participar pese a la orden de arresto de la Corte Penal Internacional, se perfila como el próximo hito relevante.



