|
PortadaParlamentoDeportesOpinión
IBEX 35
Última hora
  1. Una nueva denuncia por agresión sexual señala al alcalde de Algeciras, que no dimite
  2. El vicealcalde de Alicante niega conocer el caso VPP: «Ni tengo constancia»
  3. Las lluvias de otoño arrastran ceniza y lodo del incendio de Burgohondo a los embalses

Pedraza conserva íntegro su casco medieval desde su blindaje de 1951

El conjunto histórico de esta villa segoviana, declarado Conjunto Monumental en 1951, debe su estado a la ganadería merina y a una rehabilitación reconocida por Europa Nostra.

Por Redacción de El Hemiciclo· · Actualizado:
4 min de lectura
Comentarios

La villa de Pedraza, en la provincia de Segovia, mantiene uno de los cascos medievales mejor conservados de España, un recinto amurallado que en 1951 fue declarado Conjunto Monumental al amparo de la política española de protección del patrimonio histórico-artístico anterior a la Ley de Patrimonio Histórico de 1985.

La entrada al casco antiguo se realiza a través de la Puerta de la Villa, uno de los accesos que en origen formaban parte del sistema defensivo del recinto amurallado. A partir de ahí, el trazado de calles empedradas discurre entre casonas de piedra, fachadas con escudos nobiliarios y restos de la antigua muralla, hasta desembocar en el castillo que corona la localidad. Sus dimensiones reducidas permiten recorrer el conjunto en apenas una mañana, sin que ello reste densidad histórica al paseo.

La cronología de Pedraza es más extensa de lo que su aspecto actual sugiere. Los restos de cerámica hallados junto al castillo se han vinculado a población celtibérica hacia el siglo IV antes de Cristo, y existen también evidencias de ocupación romana posterior. La configuración urbana que hoy se reconoce comenzó a fraguarse tras la Reconquista, cuando la villa se integró en las comunidades de villa y tierra empleadas para organizar y repoblar los territorios castellanos, un modelo administrativo característico de la Castilla medieval.

Durante los siglos posteriores, la villa quedó vinculada a los Velasco, uno de los linajes nobiliarios más influyentes de Castilla, con presencia destacada en la corte y en el ejército durante la Baja Edad Media y el Renacimiento. Ese vínculo señorial sigue siendo visible en los escudos y blasones que decoran algunas fachadas del casco histórico, testimonio de las familias que habitaron o financiaron la construcción de estas casas.

Del auge de la lana merina al abandono y la recuperación

La etapa de mayor prosperidad económica de Pedraza se sitúa entre los siglos XVI y XVII, ligada a la ganadería ovina y, en concreto, a la oveja merina. La lana castellana gozaba entonces de una demanda considerable en los principales centros textiles europeos, un comercio que generó riqueza suficiente para atraer a ganaderos y familias acomodadas, responsables de buena parte de las casonas que hoy se conservan. Ese ciclo de bonanza no fue permanente: la crisis del sector lanero, coincidente con transformaciones más amplias en el comercio europeo de textiles, trajo el declive progresivo de la villa y dejó numerosas viviendas deshabitadas durante décadas.

La situación no comenzó a revertirse hasta los años sesenta del siglo XX, cuando algunas de esas casas abandonadas fueron adquiridas por propietarios procedentes de núcleos urbanos, que las rehabilitaron para uso residencial y vacacional. Aquel proceso resultó decisivo para la supervivencia del conjunto y recibió reconocimiento internacional en 1996, cuando la organización Europa Nostra distinguió la rehabilitación de Pedraza por el respeto mostrado hacia la arquitectura original de sus edificios.

Europa Nostra, fundada en 1963, es la principal federación europea dedicada a la protección del patrimonio cultural y natural, y sus premios anuales reconocen intervenciones de conservación consideradas ejemplares en distintos países del continente. Su distinción a Pedraza situó la villa segoviana en el mapa de las recuperaciones patrimoniales de referencia en el sur de Europa.

La Plaza Mayor, de trazado irregular más que geométrico, constituye el centro neurálgico del recorrido. Rodeada de soportales y de casas de los siglos XVI y XVII, conserva balcones, fachadas de piedra y escudos que remiten al pasado noble de algunos de sus antiguos propietarios. Su irregularidad, lejos de restarle valor, se considera parte de su singularidad frente a otras plazas mayores españolas de trazado más ortodoxo. El espacio cumple además una función festiva de relevancia local durante las fiestas patronales de septiembre, cuando se convierte en escenario de celebraciones tradicionales.

El reconocimiento de Pedraza como Conjunto Monumental en 1951 se enmarca en la política española de protección del patrimonio de mediados del siglo XX, anterior a la Ley de Patrimonio Histórico Español de 1985, que estableció el marco normativo hoy vigente para la declaración de Bienes de Interés Cultural. Esa protección temprana explica en parte el nivel de conservación actual, al haber blindado el casco frente a intervenciones urbanísticas que sí afectaron a otros conjuntos históricos españoles durante el desarrollismo de los años sesenta y setenta.

Comparada con otros ejemplos europeos de arquitectura medieval fortificada, como la francesa Carcasona —declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997— o Rothenburg ob der Tauber, en Baviera, Pedraza comparte el atractivo de un recinto amurallado prácticamente íntegro, aunque a una escala considerablemente menor. Esa dimensión más contenida convierte su casco en un recorrido abarcable en una sola jornada, frente a los grandes conjuntos amurallados centroeuropeos.

La revalorización turística de Pedraza se inscribe en una tendencia más amplia observada en la España rural: la conversión de pequeños núcleos históricos en motor económico complementario en zonas afectadas por la despoblación, un fenómeno que la provincia de Segovia comparte con otras áreas del interior peninsular. La afluencia de visitantes en fines de semana y puentes se ha convertido, para muchas de estas localidades, en una de sus principales fuentes de ingresos.

De cara a los próximos meses, el atractivo de Pedraza como destino de fin de semana seguirá ligado al calendario de fiestas locales y a la afluencia asociada a la temporada otoñal, sin que consten por el momento anuncios de nuevas figuras de protección o intervenciones patrimoniales adicionales más allá de las vigentes desde 1951.

¿Qué te ha parecido esta pieza?

Siguiente en Cultura →Ribeira, el pueblo gallego de Ana Peleteiro, une pesca, el Dolmen de Axeitos y dunas
¿Tienes información para ampliar esta noticia? Escríbenos por el canal para informantes — protegemos a las fuentes.¿Error en este artículo? → Infórmanos

Comentarios

Comentas como Anónimo — seudónimo generado localmente, sin cuenta
0/1000

Cargando la conversación…

Los comentarios son anónimos. El Hemiciclo no registra IPs ni vincula comentarios a cuentas de usuario. Tu seudónimo y tus comentarios se guardan solo en este dispositivo. Conexión cifrada (HTTPS).

Sigue leyendo en El Hemiciclo