Con esa comparación, Toro apuntó a que el tiempo que tardan las estructuras delincuenciales en repartir sus ganancias ilícitas superaría el que emplean las autoridades en detenerlas. El pronunciamiento del alcalde se apoya en dos cifras: 14 estructuras desarticuladas y más de 3.000 capturas registradas este año en el municipio. El material no precisa los delitos atribuidos a cada banda ni el desglose de las detenciones por tipo de conducta.
La seguridad urbana concentra el mayor escrutinio para las administraciones municipales en Colombia, en particular en ciudades intermedias como Pasto, que en los últimos años ha enfrentado fenómenos asociados al microtráfico, la extorsión y el hurto callejero. Las alcaldías coordinan estos operativos con la Policía Nacional y, en los casos de mayor complejidad, con el apoyo de la Fiscalía General de la Nación.
El pronunciamiento se inscribe en un debate recurrente en las ciudades colombianas: la brecha entre las cifras oficiales de resultados operativos y la percepción ciudadana de inseguridad. Esa distancia se mide en las encuestas de victimización y percepción de seguridad que aplica el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) en las principales capitales del país, un instrumento habitual para contrastar los balances de las autoridades locales.
Presentar capturas y desarticulaciones de bandas como indicador de gestión es un ejercicio frecuente entre los mandatarios locales, que rinden estos resultados ante los concejos municipales y ante la opinión pública. En 2016, la Alcaldía de Medellín difundió una metodología de rendición de cuentas en seguridad que se convirtió en referencia para otras administraciones al vincular las cifras de capturas con la reducción de indicadores como el homicidio.
Pasto, capital del departamento de Nariño y uno de los principales centros urbanos del suroccidente colombiano, ha visto expresarse en distintos espacios de participación local la preocupación ciudadana por hechos de inseguridad ligados al espacio público y al comercio, un contexto que explica el énfasis del alcalde en las cifras de resultados operativos.
El balance municipal se produce en un momento en que la seguridad ciudadana ocupa buena parte de la agenda pública nacional, atravesada también por asuntos cotidianos como el aumento de las llamadas spam que rastrea la CRC. Toro sostuvo que la respuesta institucional frente a los grupos delincuenciales se produce con rapidez, una afirmación que sintetizó con la comparación entre el reparto del botín y la captura.
