En la misma entrevista, Ortega recordó cómo vivía de niña que sus padres se dedicaran al textil: «Cuando era pequeña, mis amigos siempre me decían que tenía mucha suerte porque mis padres trabajaban con ropa, y les parecía divertido», explicó. La empresaria no acostumbra a conceder entrevistas ni a convertir su vida privada en un elemento de su actividad empresarial, y cuando lo hace, el foco suele situarse en su concepción del trabajo antes que en cuestiones personales.
Su planteamiento contrasta con la lógica habitual del sector del lujo, donde diseñadores y directivos suelen ocupar un lugar central en la narrativa de marca. En Inditex, el protagonismo ha recaído tradicionalmente en el producto y en la cadena de distribución, no en figuras individuales, una seña de identidad que se remonta a los orígenes de la compañía, cuando Amancio Ortega abrió la primera tienda Zara en A Coruña en 1975. Frente a las firmas donde los creadores se convierten en celebridades, el grupo gallego ha apostado por un perfil menos personalista.
Una sucesión con la gestión repartida
La sucesión al frente de Inditex se formalizó en abril de 2022, cuando Marta Ortega asumió la presidencia no ejecutiva del grupo en sustitución de Pablo Isla, tras casi una década de este último al frente de la compañía. Desde entonces, la gestión operativa del día a día recae en el consejero delegado, Óscar García Maceiras, mientras la presidenta concentra su actividad en la estrategia, la imagen de marca y la proyección internacional del grupo.
Amancio Ortega, por su parte, dejó la gestión ejecutiva hace más de una década, pero conserva una participación mayoritaria en el capital de Inditex y sigue de cerca la evolución del negocio. Su forma de entender el trabajo ha sido, según el relato que la propia familia y la compañía han transmitido a lo largo de los años, una referencia constante tanto para los suyos como para la cultura corporativa del grupo.
Esta división de papeles —presidencia estratégica de raíz familiar y gestión ejecutiva profesionalizada— no es infrecuente entre las grandes empresas familiares españolas que han afrontado relevos generacionales, aunque cada caso ha seguido fórmulas de gobierno corporativo distintas recogidas en sus respectivos estatutos. En el modelo de las sociedades cotizadas, el control accionarial y la gestión directiva pueden separarse sin recaer necesariamente en la misma persona.
La retribución de Marta Ortega se hace pública anualmente dentro de la información corporativa de Inditex, tal y como exige la normativa española para las sociedades cotizadas, que obliga a las empresas del mercado continuo a detallar las remuneraciones de sus consejeros. Según esa documentación, en el ejercicio 2023 la presidenta percibió en torno a 900.000 euros, cifra a la que se suman las retribuciones vinculadas a su condición de miembro del Consejo de Administración.
La participación accionarial directa de Marta Ortega en Inditex es reducida, considerablemente menor que la de su padre, que continúa siendo el principal accionista del grupo. Esta estructura de propiedad separa el control del capital de la gestión directiva y encaja con el modelo de gobierno corporativo habitual en las grandes cotizadas del mercado continuo español.
Bajo perfil frente a la dimensión del grupo
La discreción personal de Ortega contrasta con la magnitud de Inditex, uno de los mayores grupos textiles del mundo, cuyas marcas —Zara, Massimo Dutti, Bershka, Pull&Bear, Stradivarius, Oysho y Zara Home, entre otras— operan en numerosos países. Su imagen pública suele estar alejada de la ostentación y sus apariciones se caracterizan por una estética sencilla, limitándose por lo general a actos corporativos, desfiles o presentaciones vinculadas a las marcas del grupo.
De cara a los próximos meses, Inditex mantiene su calendario habitual de presentación de resultados ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el indicador con el que el mercado seguirá calibrando la evolución del grupo bajo la presidencia de Marta Ortega. El sector afronta la competencia creciente de plataformas de moda en línea de bajo coste y la transición hacia modelos de producción más sostenibles, ejes que la compañía ha situado en el centro de su estrategia para los próximos ejercicios.

