El repunte se produce tras varios meses de moderación, después del pico superior al 10% registrado en 2022 a raíz de la invasión rusa de Ucrania y la crisis energética que siguió. Aquel episodio obligó al Banco Central Europeo a emprender la mayor subida de tipos de interés de su historia, con el objetivo declarado de devolver la inflación de la eurozona al entorno del 2%, el nivel que la institución define como estabilidad de precios.
El encarecimiento de los combustibles vuelve a situarse en el centro de la ecuación. Los grandes operadores del sector, entre ellos Repsol, Moeve, BP y Galp, que han prorrogado sus descuentos con la gasolina por encima de dos euros, afrontan un escenario en el que el precio en surtidor condiciona directamente la cesta de la compra y el transporte de mercancías, dos de los componentes que más rápido trasladan las tensiones energéticas al índice general.
El Gobierno prevé aprobar en el próximo Consejo de Ministros un paquete de medidas orientado a contener el impacto de la subida de precios sobre los hogares. No se han precisado los instrumentos concretos que integrarían ese paquete, ni si replicarían fórmulas ya empleadas en anteriores episodios de tensión, como las rebajas fiscales sobre determinados productos energéticos o las ayudas directas al transporte adoptadas en 2022.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ha revisado al alza tanto el crecimiento previsto para la economía española como su previsión de inflación, un doble movimiento que refleja la dificultad de compatibilizar la expansión de la actividad con la contención de precios. El organismo, con sede en París, publica periódicamente sus perspectivas económicas y ha situado a España entre las economías con crecimiento superior a la media de la eurozona en los últimos ejercicios.
Menor margen de ahorro de las familias
El repunte llega en un momento en que la capacidad de ahorro de las familias ya mostraba debilidad. El ahorro de los hogares ha caído al 4,1% de la renta disponible, ocho décimas menos que en 2025, un descenso que anticipa menor margen para absorber nuevas subidas de precios sin recortar consumo en otras partidas del presupuesto familiar.
La vivienda sigue siendo, además, la principal preocupación declarada por los españoles. El Centro de Investigaciones Sociológicas sitúa este problema como el más citado por el 19,5% de los encuestados, y el encarecimiento generalizado de bienes y servicios podría reforzar esa percepción si se traslada a los costes asociados al alquiler o a la hipoteca, condicionados por los tipos de interés fijados por el Banco Central Europeo.
El Instituto Nacional de Estadística confirmará en las próximas semanas el dato definitivo del índice de precios de consumo de septiembre, que permitirá contrastar si el avance cercano al 5% se mantiene o se corrige al calcularse con la metodología completa.

