La elección de Barcelona tiene valor simbólico para la cadena: fue la ciudad donde abrió su primera tienda en España en 1996, hace ahora tres décadas. El nuevo local, integrado en la planta baja de Baricentro, reproduce el formato que la compañía viene consolidando en centros comerciales, con dos servicios principales: la compra inmediata de artículos usados a particulares y la venta posterior de esos mismos productos, previamente revisados por personal técnico.
Según la propia empresa, este modelo mejora la eficiencia operativa y permite al cliente completar en un único desplazamiento un proceso que hasta hace pocos años exigía recurrir a plataformas de anuncios entre particulares, con la logística de envíos y la incertidumbre sobre el estado real del producto que ello conlleva. Para el consumidor supone poder tasar un artículo, venderlo y comprar otro con garantía sin salir del mismo espacio.
La magnitud del negocio queda reflejada en los datos del primer semestre de 2026 facilitados por la compañía: unas ventas brutas de 85,8 millones de euros y más de un millón de productos adquiridos para su reventa. Son cifras que, de sostenerse en el balance anual, apuntan a una demanda consolidada y a una rotación de inventario elevada, especialmente en categorías como electrónica de consumo y moda, donde el precio del producto nuevo ha mostrado en los últimos ejercicios una tendencia alcista, de acuerdo con los índices de precios que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE).
El argumento central que la compañía esgrime frente a la compraventa entre particulares es la garantía: hasta tres años de cobertura en determinados productos, sumada a una revisión técnica previa a la venta. Esa combinación es, según defiende el grupo, el elemento que separa la reventa organizada del simple anuncio en una aplicación móvil, porque traslada al comprador una cobertura legal y una verificación técnica que el mercado entre particulares no ofrece, aunque a un precio inferior al del estreno.
Un mercado cada vez más disputado
El fenómeno de la segunda mano en España no es exclusivo de esta cadena. Plataformas de compraventa entre particulares como Wallapop, Vinted o Milanuncios han normalizado en la última década la reventa de ropa, electrodomésticos y electrónica, mientras que cadenas físicas especializadas en tecnología usada, como Cex o Game, compiten directamente en el segmento de consolas, móviles y ordenadores. En ese contexto, la apuesta de Cash Converters por el formato físico con garantía extendida busca diferenciarse de la oferta puramente digital, apelando a la confianza de un establecimiento con presencia local y atención presencial.
El precedente de este tipo de negocios se remonta a los establecimientos de compraventa y empeño que operan en España desde mediados del siglo XX. El sector está regulado en la actualidad por la Ley de Ordenación del Comercio Minorista y por las normativas autonómicas de comercio, que exigen a estos comercios el registro de las operaciones y la identificación de quien vende, como medida para prevenir el tráfico de bienes de procedencia ilícita.
El ahorro que ofrece la segunda mano varía notablemente según la categoría de producto. En electrónica, la depreciación es rápida —un teléfono móvil o un ordenador portátil pierde una parte sustancial de su valor de mercado en apenas uno o dos años—, lo que hace que la rebaja frente al precio nuevo sea, en términos relativos, más significativa. En moda o pequeños electrodomésticos, en cambio, la diferencia puede ser menor, y conviene comparar el coste por unidad y el estado de conservación con el de un producto nuevo, que además suele incluir la garantía completa del fabricante, de dos años conforme a la normativa europea de garantías de consumo.
Desde el punto de vista de la competencia, la expansión de la red física a 80 puntos en España multiplica las opciones de tasación para quien busca liquidez inmediata. Un mayor número de establecimientos tiende, en teoría, a presionar al alza los precios que se ofrecen por los productos usados y a la baja los de reventa, en la medida en que exista competencia real entre operadores por captar tanto vendedores como compradores en una misma área geográfica.
La compañía no ha detallado públicamente si prevé nuevas aperturas en lo que resta de 2026, ni ha ofrecido una cifra objetivo de establecimientos para los próximos ejercicios. El crecimiento hasta la fecha se ha apoyado en una combinación de tiendas propias y franquicias, un modelo mixto habitual en la distribución minorista que permite escalar la red sin asumir de manera centralizada todo el riesgo de inversión.
El próximo hito para valorar la evolución del sector será la publicación de los resultados anuales de 2026, que permitirá comparar el ritmo de crecimiento de las ventas brutas y del volumen de productos adquiridos respecto al ejercicio anterior, así como contrastar si la expansión de tiendas físicas se mantiene frente al empuje de las plataformas digitales de compraventa entre particulares, que continúan captando una parte creciente del gasto que los hogares españoles destinan a artículos de segunda mano.