El ajuste no es nuevo en el calendario de la ACP, pero sí en su intensidad. El 4 de septiembre los cupos bajaron de 36 a 34 pasos diarios, y el 15 de septiembre a 32: nueve en las esclusas Neopanamax, pensadas para los barcos de mayor tamaño, y 23 en las Panamax, más antiguas y de menor capacidad. A ello se suma, desde este jueves, la reducción del calado máximo autorizado a 14,48 metros, lo que fuerza a los buques a zarpar con menos carga para no quedar varados.
El canal, en funcionamiento desde 1914, es el único del mundo que opera con agua dulce en lugar de agua de mar: cada esclusada vierte al océano unos 200 millones de litros procedentes de los lagos, que se reponen exclusivamente con lluvia. Según la propia ACP, las precipitaciones en la cuenca entre mayo y agosto quedaron un 34% por debajo de la media histórica, y los aportes de agua a los lagos cayeron un 44%, con el pico del fenómeno climático todavía por llegar entre finales de otoño y comienzos del invierno.
Las aguas del Pacífico ecuatorial superan en más de 2 °C la media, el umbral que los meteorólogos bautizan como Súper Niño, un calentamiento que desplaza las lluvias lejos de Centroamérica. Es un evento natural cuyos impactos pueden amplificarse con el calentamiento global, y cuyo pico la NOAA sitúa entre el otoño y el invierno.
El precedente seco de 2023
La crisis actual recuerda a la de 2023, el tercer año más seco registrado en la cuenca, cuando los pasos diarios cayeron a 22 —un 20% menos de buques y un 17% menos de tonelaje— con hasta 160 barcos esperando turno para cruzar. Aquella sequía, según el grupo científico World Weather Attribution, se explicó por El Niño y por la creciente demanda de agua, sin que entonces se detectara una huella clara del calentamiento global, aunque los científicos advierten de que con emisiones altas los mínimos del lago Gatún se agravarán a lo largo del siglo. El 79% de los mínimos históricos del Gatún desde 1965 se produjo tras un episodio de El Niño.
Para mitigar el impacto, la ACP aplica desde diciembre de 2025 medidas de reutilización de agua: las esclusas Neopanamax cuentan con tinas laterales que recuperan el 60% del líquido de cada esclusada, y en las Panamax se emplea el llenado cruzado entre cámaras. Esas medidas explican que, por el momento, las restricciones resulten menos severas que las de 2023.
Pujas de hasta 4,5 millones de euros
La escasez de cupos ha disparado el precio de las subastas diarias por las que los buques sin reserva pugnan por tres a cinco pasos. Si antes del conflicto en Oriente Medio el precio medio rondaba los 115.000 euros, y en primavera ya se había disparado hasta unos 330.000 euros, el recorte de septiembre llevó la puja a cifras récord: la surcoreana SK Gas pagó unos 4,5 millones de euros para asegurar el 1 de septiembre el paso de su gasero G. Spirit rumbo a Houston, por encima de los 3,9 millones abonados semanas antes, sin contar el peaje.
Por el canal circularon en el segundo trimestre de este año unos 3,2 millones de barriles diarios de crudo y derivados, una ruta que ha ganado peso ante la inestabilidad en Oriente Medio. Nuevos recortes de cupos presionarían también el transporte de gas natural licuado y combustibles, en un momento en que la vía concentra en torno al 5% del comercio marítimo global, incluidas rutas entre Chile, Perú o Ecuador y los puertos del este de Estados Unidos y Europa.
Para Panamá, el canal es la principal fuente de ingresos del Estado: la ACP prevé recaudar unos 4.700 millones de euros este año fiscal, con aportes directos a las arcas públicas superiores a los 3.000 millones. En la crisis de 2023-2024, la autoridad llegó a estimar una merma de unos 680 millones de euros en peajes, parcialmente compensada con subastas y nuevas tarifas.
Los mismos lagos que sostienen el tránsito de mercancías abastecen de agua potable a más de la mitad de la población panameña. La tensión entre el uso comercial y el consumo humano se repite en otros puntos del planeta: este verano, los ríos Rin y Danubio marcaron mínimos históricos en Europa en plena ola de calor, con hasta 42 °C en Austria y Hungría, mientras la central nuclear húngara de Paks llegó a operar con apenas 240 de sus 2.000 megavatios por falta de agua de refrigeración.
«Si no logramos llenar los lagos en noviembre, tenemos que amarrarnos los cinturones», advierte el exadministrador del canal Jorge Quijano.


