La nueva instalación reemplaza a dos túneles de viento que llevaban décadas operando en Langley y concentra sus capacidades en una sola sede de 2,320 metros cuadrados, de acuerdo con la información divulgada por la propia NASA. El objetivo, defendió Isaacman durante el acto, es contar con "una potente plataforma para poner a prueba las ideas y tecnologías que darán forma al futuro de la aviación y la exploración", según sus palabras en la inauguración.
El principio de funcionamiento de un túnel de viento consiste en "hacer volar" modelos de aeronaves o vehículos espaciales dentro de una cámara donde se generan corrientes de aire controladas. Esto permite a los ingenieros detectar fallos de diseño aerodinámico y corregir problemas de seguridad antes de que los prototipos lleguen a una prueba de vuelo real, un paso que reduce riesgos y costos en las fases más tempranas del desarrollo.
Entre las cifras técnicas divulgadas por la NASA destaca la velocidad máxima de la corriente de aire, que alcanza los 188 kilómetros por hora (117 millas por hora), el doble de lo que permitían las instalaciones que sustituye. Esa potencia proviene de cuatro motores de 750 caballos de fuerza cada uno, acoplados a hélices de fibra de carbono de 4.2 metros de diámetro. La cámara de prueba, por su parte, tiene un diámetro de seis metros, mayor que el de los túneles anteriores, lo que —según la agencia— facilitará el ensayo de modelos más grandes y pesados.
Aplicación en las fases de descenso lunar y marciano
La NASA subrayó que el nuevo laboratorio contribuirá directamente a sus misiones lunares en curso, al permitir probar las fases críticas de entrada, descenso y aterrizaje de los vehículos que se emplearán en esos viajes, un procedimiento orientado a reducir riesgos antes del despliegue real de las naves. La agencia añadió que la instalación también servirá para el diseño de aeronaves destinadas a Marte y a otros cuerpos del sistema solar donde exista la posibilidad de vuelo atmosférico, ampliando el alcance de la investigación más allá de la órbita terrestre y lunar.
El uso previsto no se limita al ámbito espacial. La NASA indicó que la instalación impulsará la investigación experimental en un amplio rango de sistemas de vuelo, incluidos vehículos autónomos, drones, aviones comerciales y militares, así como los denominados modelos X-planes, una familia de prototipos experimentales que la agencia ha empleado históricamente para ensayar tecnologías de vanguardia antes de su aplicación comercial o militar. El programa X-planes se remonta al Bell X-1, con el que en 1947 el piloto Chuck Yeager superó por primera vez la velocidad del sonido en vuelo controlado, un hito ligado precisamente al trabajo de los laboratorios aeronáuticos estadounidenses.
La agencia destacó asimismo la eficiencia energética del nuevo túnel respecto a su predecesor, lo que —según su propia explicación— se traduce en menores costos de mantenimiento y mayor flexibilidad para acometer futuras líneas de investigación. La apertura se inscribe dentro de un plan de revitalización del campus de Langley proyectado a veinte años, con el que la NASA busca modernizar una infraestructura que en algunos casos data de mediados del siglo pasado.
El Centro de Investigación Langley, fundado en 1917, es el laboratorio aeronáutico más antiguo de la agencia y precede a la propia NASA, creada en 1958 tras el lanzamiento soviético del satélite Sputnik. Que la agencia no estrenara un túnel de viento de esta envergadura desde hace más de 40 años ilustra el peso que ha tenido, durante ese periodo, la reutilización y actualización de infraestructura existente frente a la construcción de instalaciones enteramente nuevas.
La ceremonia inaugural, encabezada por Isaacman, se celebró mientras la NASA mantiene activos varios programas orientados al regreso de misiones tripuladas a la Luna y a la planificación de futuras expediciones a Marte, objetivos para los cuales la agencia ha señalado que las pruebas aerodinámicas previas resultan determinantes para la seguridad de las tripulaciones y la fiabilidad de los vehículos. La nueva instalación entra en servicio como plataforma de ensayo para esas fases previas de desarrollo en los próximos años.