El dispositivo, bautizado Hollow Flashlight («linterna hueca»), no lleva pilas ni requiere movimiento: funciona con cuatro placas Peltier, componentes sin partes móviles capaces de generar electricidad cuando una de sus caras está más caliente que la otra. Según contó National Geographic en 2013, la palma calienta el exterior de un tubo de aluminio mientras el aire que circula por dentro enfría la cara interna, y esa diferencia de temperatura produce la corriente que enciende el LED.
El origen del proyecto fue una amiga de Filipinas. "Me contó que había suspendido el curso porque no tenía electricidad, ni luz para estudiar por la noche", relató Makosinski a CBC News en 2014. La inventora enmarcó su búsqueda en una convicción más amplia que expresó a la misma cadena en junio de 2013:
"Me interesa mucho aprovechar la energía sobrante, la energía que nos rodea pero que nunca llegamos a usar", explicó Ann Makosinski a CBC News en junio de 2013.
En el resumen de su proyecto escribió que decidió investigar la energía humana "cuando descubrí que somos como bombillas andantes de 100 vatios", según recogió National Geographic. Había experimentado con placas Peltier ya en séptimo curso, y antes de construir la linterna calculó que el calor de una mano bastaba para alimentar el LED.
El mayor obstáculo técnico no fue generar energía, sino elevar el voltaje. Según relató a CBC, las placas que compró en eBay daban potencia de sobra, pero muy por debajo del voltaje necesario, así que pasó meses probando circuitos y fabricando transformadores propios que tampoco funcionaron. La solución llegó con un artículo sobre captación de energía que proponía un circuito económico, con oscilador de transistor, transformador elevador y condensador, que incorporó al diseño.
Meses de pruebas entre clases y deberes
"Me llevó bastante tiempo, porque tenía que hacerlo durante el curso y además tenía deberes, obras de teatro y todo lo demás", recordó Makosinski sobre el proceso. Admitió que hubo momentos en los que pensó que no funcionaría y resumió su método así: "Simplemente tienes que seguir adelante". Según sus propias mediciones, las dos linternas que construyó mantuvieron un haz estable más de 20 minutos, y brillaban más cuanto mayor era el frío: a 5 °C emitían más luz que a 10 °C.
La patente estadounidense, solicitada el 8 de enero de 2016 por la empresa Makotronics Enterprises con Ann y su padre, Arthur Makosinski, como inventores, fue concedida el 1 de agosto de 2017 con el número US9723659. El documento sostiene que la diferencia de temperatura basta para generar al menos 25 microvatios de potencia. Era una luz mínima frente a los 90 a 1.200 lúmenes que ofrecían entonces las linternas comerciales, según recogió Smithsonian Magazine: la de Makosinski llegaba como máximo a 24.
En enero de 2017, al entrar en la lista 30 Under 30 de Forbes, Makosinski dijo a CBC que esperaba llevar el producto a producción ese mismo año. Para entonces ya había presentado el eDrink, una taza que convierte el calor sobrante de una bebida caliente en electricidad para cargar el móvil, y una versión frontal de la linterna alimentada con el calor de la frente, premiada en junio de 2014 con el Weston Youth Innovation Award del Ontario Science Centre de Toronto, dotado con 2.000 dólares. Ya entonces reconocía el freno comercial: los fabricantes, dijo, esperaban a que el brillo fuera "competitivo con el de las que hay en el mercado".
De la feria de ciencias a la televisión
Hoy, bajo el nombre de Andini Makosinski, la inventora trabaja sobre todo como presentadora, productora y directora, según su propia web, que mantiene que espera que la linterna llegue "algún día" al mercado. Ha presentado dos temporadas de la serie de educación financiera Your World on Money, premiada con un Telly Award, y una serie de ocho episodios de BBC Radio 1 sobre Hedy Lamarr, la actriz que inventó una técnica precursora del wifi y el Bluetooth. También ha sido imagen de la línea Green Edition de Maybelline New York y ha intervenido en las cumbres del G7 y del Y20.
La búsqueda de energía a partir del calor corporal sigue activa en el laboratorio: en 2021 un equipo de la Universidad de Colorado en Boulder presentó en la revista Science Advances un generador termoeléctrico elástico que se lleva como un anillo o una pulsera. Su historia guarda paralelismos con otros jóvenes inventores que llevaron soluciones caseras a certámenes científicos, como el niño que con 13 años convirtió chatarra en una batería.


