Expertos militares sitúan la presión de Marruecos sobre Ceuta y Melilla dentro de lo que denominan los cuatro principios de la guerra híbrida: el uso de actores no estatales o aparentemente civiles, la ambigüedad deliberada sobre la autoría de las acciones, la combinación de presión migratoria con maniobras diplomáticas y la erosión progresiva de la capacidad de respuesta del Estado receptor sin llegar al umbral de un conflicto armado convencional. Según esa lectura, Rabat aplicaría una estrategia continuada para debilitar a las dos ciudades autónomas.
Ese patrón se manifestó a finales de julio, cuando buques militares marroquíes irrumpieron en aguas próximas a Ceuta en pleno episodio de presión migratoria sobre la ciudad autónoma. El incidente se sumó a una serie de episodios fronterizos que, en los últimos años, han llevado a España a reforzar tanto el despliegue de la Guardia Civil como la coordinación con Frontex en el perímetro de ambas ciudades norteafricanas.
El discurso del Rey se inscribe en la tradición de los mensajes institucionales de la Corona en Ceuta y Melilla, donde el jefe del Estado ha acudido en distintas ocasiones para reafirmar la soberanía española sobre ambos territorios, reconocidos como parte del territorio nacional desde la Constitución de 1978 y sujetos, por tanto, a las mismas garantías de defensa que el resto del país.
La referencia a la implicación del conjunto de la Unión Europea remite al artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea, la cláusula de asistencia mutua que obliga a los Estados miembros a prestar ayuda a cualquier socio que sufra una agresión armada en su territorio. Esa disposición, invocada por primera vez por Francia tras los atentados de París de noviembre de 2015, no se ha activado nunca en relación con las fronteras españolas en el norte de África, pero su mención por el monarca eleva el tono institucional sobre episodios tratados hasta ahora en clave bilateral o migratoria.
La política de defensa europea atraviesa una reconfiguración acelerada por la guerra en Ucrania y el rearme impulsado desde Bruselas. En ese marco, España firmó el primer préstamo Safe de la Unión Europea, dotado con 1.000 millones de euros para proyectos de defensa, un instrumento que refleja el giro de la UE hacia una mayor corresponsabilidad en seguridad entre socios.
Las relaciones entre España y Marruecos han oscilado en la última década entre episodios de crisis diplomática abierta y fases de cooperación reforzada, especialmente tras el acercamiento de 2022 en torno al Sáhara Occidental. Ceuta y Melilla, con fronteras terrestres de apenas 8 y 11 kilómetros respectivamente, concentran desde hace años la mayor presión migratoria irregular de la frontera sur europea y han sido escenario de intentos de entrada masiva, como el registrado en mayo de 2021, cuando más de 8.000 personas cruzaron en un solo día tras una relajación del control fronterizo marroquí.
El mensaje del Rey no fue acompañado de medidas concretas anunciadas durante la visita y se mantuvo en el terreno de la reafirmación institucional y el llamamiento a la cohesión europea frente a lo que presentó como una amenaza a la integridad territorial del Estado.

