Karp, consejero delegado de Palantir, resumió el 3 de agosto ante los accionistas de la compañía el comportamiento del negocio en el continente con una frase tajante: "El crecimiento allí es una mierda". La declaración llegó mientras defendía un trimestre que calificó de "extraordinario" a nivel global, un contraste que ilustra el peso financiero de Palantir en Estados Unidos frente a su expansión, más discreta, en suelo europeo.
El directivo justificó el papel de su empresa en el continente al afirmar que apoya a "muchísimas instituciones en Europa, incluso instituciones clandestinas", y advirtió de las consecuencias de prescindir de sus servicios.
"Sin nuestros productos tendrían terrorismo desatado y su problema migratorio sería diez veces mayor", declaró Alex Karp, consejero delegado y cofundador de Palantir, el 3 de agosto ante los accionistas.
Palantir, fundada en 2003 por Peter Thiel, Karp y otros socios, desarrolla plataformas que integran y analizan grandes volúmenes de datos procedentes de registros dispares, una tecnología que gobiernos y fuerzas de seguridad emplean para cruzar información de inteligencia, policial o sanitaria. La soberanía sobre esos datos —quién los almacena, quién decide su uso y bajo qué jurisdicción— es el núcleo del debate que abre la investigación.
Presentados los hallazgos y catorce preguntas detalladas, Palantir no contestó al cuestionario y remitió una declaración general a través de un portavoz, según detalla el consorcio.
"Es necesario un debate serio sobre cómo salvaguarda Europa su soberanía tecnológica. La soberanía tecnológica debe medirse, en última instancia, por quién controla los datos, las decisiones y la misión, y no solo por la nacionalidad del proveedor de software", sostuvo el portavoz de Palantir.
La compañía defiende que el control sobre los datos y su uso recae en el propio cliente institucional, no en el proveedor. Palantir añadió que trabaja desde 2011 con "gobiernos e instituciones de Europa elegidos democráticamente" para aumentar la capacidad hospitalaria, acelerar el diagnóstico del cáncer, reasentar refugiados, combatir el crimen organizado, proteger a víctimas de violencia doméstica y responder a inundaciones y otras emergencias.
La empresa subraya que más del 20% de su plantilla trabaja desde centros ubicados en Europa y que colabora con compañías del continente en los sectores aeroespacial, manufacturero y de las ciencias de la vida. Palantir afirma también prestar apoyo a gobiernos europeos en materia de seguridad nacional, incluida Ucrania, invadida por Rusia en febrero de 2022. En una respuesta previa al mismo consorcio, la compañía negó cualquier implicación en violaciones de derechos humanos derivadas del uso de sus productos.
La expansión de Palantir en la administración pública europea se inscribe en una discusión más amplia sobre los límites del uso de tecnología avanzada por actores con acceso a datos personales, el mismo terreno en el que se mueven episodios como el que investiga la policía de Colonia por el presunto acoso a una menor mediante un robot.