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Sarah McLachlan participará en el festival femenino de Olivia Rodrigo

La fundadora del Lilith Fair de 1996 inspiró el Daisy Chain Fields, el evento de cartel exclusivamente femenino que ultima la cantante estadounidense

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
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La cantante estadounidense Olivia Rodrigo ha organizado el Daisy Chain Fields, un festival con un cartel exclusivamente femenino que incluye a artistas como Chappell Roan, Mitski, Bikini Kill, The Breeders y Stevie Nicks, según trascendió el pasado 22 de junio. Entre las confirmadas figura Sarah McLachlan, la cantautora canadiense que en 1996 fundó el Lilith Fair, el primer gran festival itinerante de música integrado solo por artistas femeninas y la principal inspiración del nuevo proyecto.

"La primera persona a la que llamé cuando decidí que quería hacer esto fue Sarah McLachlan. Es una auténtica pionera, una artista increíble y una amiga, y de hecho va a cantar conmigo en el festival, lo cual es muy emocionante y un gran honor para mí", afirmó Rodrigo en una entrevista televisiva en la cadena ABC. Con esas palabras, la cantante situó a la fundadora del Lilith Fair en el centro simbólico de un proyecto que recupera un formato con casi tres décadas de historia.

Sarah McLachlan, nacida en Halifax (Canadá) en 1968, es una de las cantautoras de folk-rock más influyentes de su generación en Norteamérica. Ha vendido más de 40 millones de discos y acumula tres premios Grammy a lo largo de su carrera. Su popularidad es sensiblemente mayor en Canadá y Estados Unidos que en el mercado europeo, donde su nombre resulta menos conocido para el gran público pese a su peso dentro de la historia del pop y el folk hechos por mujeres.

Del Lilith Fair de los noventa al Daisy Chain Fields

El Lilith Fair, fundado por McLachlan en 1996, se convirtió en su momento en una de las giras de festival más rentables de Norteamérica con un cartel compuesto exclusivamente por artistas femeninas, con ediciones que se prolongaron hasta 1999 y una reactivación en 2010. Por su programación pasaron nombres como Tracy Chapman, Sheryl Crow, Fiona Apple o Erykah Badu, en una época en la que era habitual que las emisoras de radio estadounidenses evitaran programar dos artistas femeninas de forma consecutiva. El festival nació precisamente como respuesta a esa barrera y como reivindicación de que la música hecha por mujeres podía sostener por sí sola una gran gira.

Tres décadas después, Olivia Rodrigo —artista californiana consagrada tras el éxito de su álbum debut 'Sour', en 2021, y de su posterior 'Guts', en 2023— recupera ese espíritu con un formato adaptado al ecosistema actual, marcado por el streaming y las redes sociales. El cartel del Daisy Chain Fields combina artistas del pop alternativo actual, como Chappell Roan o Mitski, con figuras de generaciones anteriores de peso histórico dentro del rock y el punk, como Bikini Kill o The Breeders.

La inclusión de Bikini Kill resulta especialmente significativa. La banda, liderada por Kathleen Hanna, fue una de las impulsoras del movimiento riot grrrl surgido en Olympia (estado de Washington) a comienzos de los años noventa, una corriente punk-feminista que reivindicaba la autogestión y la crítica al sexismo dentro de la propia escena independiente. Hanna ha sostenido en distintas entrevistas que aquel movimiento fue atacado por su supuesta falta de autenticidad, algo que interpreta como una reacción a la incomodidad que generaba su discurso.

Stevie Nicks, otra de las artistas mencionadas, aporta una capa adicional de continuidad histórica: su trayectoria al frente de Fleetwood Mac desde los años setenta ha sido reiteradamente señalada como un caso de resistencia femenina dentro de un entorno marcado por el consumo de drogas, las tensiones internas y el machismo de la industria discográfica de la época.

La reivindicación de espacios musicales exclusivamente femeninos no está exenta de debate dentro del propio sector. Quienes lo respaldan defienden que reunir a artistas mujeres en un mismo cartel cumple una función simbólica y de mercado que los festivales mixtos no siempre garantizan; frente a ellos, otras voces del negocio han cuestionado en distintos momentos si separar por sexo la programación es la vía más eficaz para lograr una representación equilibrada. Se trata de una controversia que acompañó al propio Lilith Fair en su momento y que reaparece con cada iniciativa de este tipo.

El marco legal condiciona de forma distinta estos proyectos En Estados Unidos, la libertad de programación de un evento privado no está sujeta a exigencias de paridad. En Europa, en cambio, varias administraciones han vinculado en la última década las subvenciones públicas a la cultura con cláusulas de igualdad; en España, la legislación de igualdad ha impulsado criterios de paridad en la programación de festivales financiados con fondos públicos, un contexto que no afecta a un evento de iniciativa privada como el de Rodrigo.

El festival llega en un momento de máxima proyección internacional para Rodrigo, tras protagonizar giras mundiales con entradas agotadas y consolidarse como una de las voces de referencia del pop entre el público más joven. Su capacidad de convocatoria explica en parte el interés generado por el anuncio incluso antes de conocerse todos los detalles de la programación.

A falta de que trasciendan el recinto, las fechas exactas o el precio de las entradas, el Daisy Chain Fields se sitúa por ahora en el terreno de la expectativa, alimentada por las declaraciones de la propia Rodrigo y por el peso de contar con McLachlan sobre el escenario. Su participación cerraría un círculo entre dos generaciones separadas por tres décadas pero unidas por una misma reivindicación: la de demostrar que un cartel compuesto solo por mujeres puede sostener por sí mismo un gran evento musical.

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