Los agentes sitúan el valor de los objetos sustraídos en el conjunto de los ocho robos en 2.100 euros, una cifra muy inferior a los 5.000 euros en que se calculan los desperfectos causados en las lunas y cerraduras de los vehículos afectados, según los datos de la Guardia Civil. La desproporción entre el botín y el daño material fue uno de los elementos destacados al cerrar el caso.
La investigación arrancó a raíz de las denuncias presentadas por los propietarios de los vehículos, que alertaron de una sucesión de robos concentrados en un corto periodo y en un mismo punto: el polígono industrial de Buñol, una zona con escasa actividad nocturna que facilitaba que el autor operara sin ser visto. A partir de esas denuncias, la Guardia Civil estableció un dispositivo de vigilancia que ha permitido identificar y detener al sospechoso, de origen marroquí.
El procedimiento empleado, según la Guardia Civil, consistía en fracturar los cristales de las ventanillas de los coches estacionados para acceder al interior y sustraer los objetos de valor, un patrón que se repitió en los ocho casos investigados. La actuación se producía siempre de noche, en un polígono industrial donde la ausencia de tránsito peatonal reducía el riesgo de ser sorprendido.
El caso guarda similitudes con otro episodio registrado en la provincia de Valencia hace dos veranos. En agosto de 2024, la Guardia Civil detuvo en Oliva, municipio de la comarca de la Safor con más de 25.000 habitantes, a otro hombre de 25 años como presunto autor de siete robos con fuerza en vehículos cometidos durante ese mismo mes. Según el instituto armado, el procedimiento fue idéntico: fracturar los cristales de las ventanillas con piedras de gran tamaño para acceder al interior de los coches y sustraer los efectos personales hallados.
La repetición del mismo patrón en distintas localidades de la provincia, separadas por dos años, apunta a una modalidad de robo recurrente en zonas industriales y comerciales durante los meses de verano, cuando los vehículos permanecen estacionados más horas en áreas con menor vigilancia. El robo con fuerza en vehículos, tipificado en el Código Penal, se castiga con penas de uno a tres años de prisión cuando concurre fractura de elementos de cierre para acceder al interior.
Este tipo de detenciones por sustracciones concentradas en un mismo entorno se suman a otras actuaciones recientes del instituto armado en la Comunitat Valenciana, como la intervención en Alicante tras los disparos contra un hombre y su furgoneta investigada por posible odio.
El detenido en Buñol queda como investigado por los ocho delitos de robo con fuerza en vehículo. La instrucción corresponde al juzgado competente en función del lugar de comisión de los hechos, que deberá determinar su responsabilidad en cada uno de los episodios denunciados entre el 9 de agosto y el 4 de septiembre.