El boletín de la OMM, que la agencia elabora cada año a partir de mediciones en estaciones de todo el planeta, sitúa las concentraciones de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso en sus niveles más altos desde que existen registros instrumentales. La organización advierte de que esta tendencia «se prevé que continúe» mientras las emisiones no se reduzcan de forma drástica, lo que mantiene al sistema climático en una senda de calentamiento sostenido.
La consecuencia práctica de esa acumulación de gases es el encadenamiento de récords de temperatura: los últimos once ejercicios han sido, según la OMM, los más calurosos desde que hay mediciones fiables. Ese calentamiento no es lineal ni homogéneo, pero se traduce en una mayor frecuencia e intensidad de fenómenos extremos, desde olas de calor prolongadas hasta episodios de lluvia torrencial, pasando por sequías que se extienden más allá de sus ciclos habituales.
El segundo informe, elaborado por el área de Cambio Climático de la ONU, analiza las contribuciones nacionales determinadas, los planes que cada país presenta bajo el marco del Acuerdo de París de 2015 para recortar sus emisiones. El análisis concluye que, si se suman todos los compromisos actuales, la trayectoria resultante para la próxima década se queda corta frente al recorte urgente que los científicos consideran imprescindible para evitar que el calentamiento global supere los umbrales de seguridad fijados en ese mismo acuerdo.
Glasgow y Dubái repitieron la advertencia
La distancia entre los planes nacionales y la ciencia climática no es nueva: desde la entrada en vigor del Acuerdo de París, los sucesivos balances de la ONU han repetido advertencias similares sobre la insuficiencia de los compromisos, un patrón que ya se documentó en las cumbres climáticas de Glasgow, en 2021, y Dubái, en 2023. Lo que cambia este año es el contexto: los datos de la OMM confirman que la ventana para corregir el rumbo se estrecha mientras los gobiernos no traducen sus promesas en recortes efectivos.
Esa combinación de niveles récord de gases y planes insuficientes alimenta la preocupación de parte de la comunidad científica sobre el riesgo de que el calentamiento entre en una fase difícil de revertir. Uno de los científicos citados en la cobertura de estos informes resumió así ese temor:
«El calentamiento se acelera, estamos generando un sistema que no vamos a poder controlar, como con la IA», advirtió un científico recogido en la cobertura de los informes.
Los episodios extremos de los últimos meses ilustran esa dinámica. El huracán Polo, que alcanzó la máxima categoría, fue impulsado por la combinación del cambio climático y el fenómeno de El Niño, lo que elevó su potencia hasta niveles excepcionales. Ese tipo de episodios, cada vez más documentados, es el que los análisis citan como evidencia visible de las tendencias que reflejan los boletines estadísticos de la OMM y la ONU.
Mientras los gobiernos preparan sus próximas rondas de negociación climática, los dos informes difundidos este martes quedan como referencia para medir el progreso: la OMM reitera que la tendencia al alza en los gases de efecto invernadero «se prevé que continúe», y la ONU constata que los planes nacionales actuales no bastan para cambiar esa trayectoria antes de que termine la década.